Dentro de ‘Sanitorium’: el cortometraje de terror valenciano que critica el morbo televisivo

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VALÈNCIA. Tres chavales se meten con una cámara en un sanatorio abandonado. Lo hacen sin saber qué van a encontrarse y si eso les servirá o no para el programa de misterio que están grabando. Ante sus ojos todo está oscuro, da miedo y existe un misterio que probablemente nunca llegará a desvelarse ante la cámara. Hace apenas unos días llegaba a YouTube Sanitorium, un cortometraje de terror found footage -metraje encontrado- que sigue al equipo del programa de televisión En busca del misterio, que se dedica a “investigar fenómenos paranormales y extraños sucesos en pleno prime time”. Lo que no sabe este equipo es que el sanatorio que se han decidido a visitar les pondrá contra las cuerdas en un espacio en el que caen en una “espiral de paranoia”.

Esta es la forma de desvelar, de forma un tanto enigmática, la premisa de este cortometraje valenciano creado por Scram Studio, cuyo equipo está compuesto por Bruno Martínez y Julia Sala Silla. Con Martínez como director y guionista y Sala en el equipo de producción, este trabajo cuenta también con el actor y dramaturgo Xavo Giménez y con los actores valencianos Enric Benavent, Jose Julio Giménez y Mauro Cervera i Just. Un equipo con firma valenciana que se adentra en un universo de terror psicológico en el que se hace una dura crítica sobre el morbo televisivo. “Sanitorium no solo asusta, sino que también obliga a reflexionar sobre los límites de la ética televisiva y la comercialización del dolor ajeno”. 

 

 

Para Martínez, esta pieza precisamente lo que consigue es poner en el punto de mira el morbo televisivo que hay en este tipo de programas que buscan desvelar “grandes misterios” y meterse en lugares prohibidos. Criticando sus métodos de mantener la audiencia, Sanitorium evoca al recuerdo del director del programa, quien frente a cámara tiene que contar una de las historias más difíciles que ha tenido lugar en En busca del misterio. “Contamos un poco la historia en la que han terminado muchos medios, que buscan generar audiencia a través del morbo y que recurren a historias que se pueden falsear de manera muy fácil para que algo funcione”.

 

“Con Sanitorium lo que nos interesa es llevar el relato a un extremo y denunciar las cadenas televisivas y este tipo de programas en un género que nos apasiona, que es el terror”, señala el director y guionista de la pieza. Jugando con las imágenes found footage buscan que la historia se reinvente sobre sí misma, llegando a contar hasta tres relatos al mismo tiempo: el sucedido, el recuerdo y lo que grabaron aquel día esos tres chavales que entraron al sanitario. Poco a poco, el espectador va descubriendo qué está pasando -y cómo- acercándose a este tipo de imágenes.

 

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“El espectador se va adentrando poco a poco en lo macabro y comprende hasta qué punto la televisión puede generar un dilema y explotar una historia sin importar las consecuencias. Este cortometraje habla precisamente de cómo este morbo se convierte en un negocio que se retransmite para todo el mundo”. Para contar este relato, Santitorium mide perfectamente sus puntos de tensión y los reparte a lo largo de unos catorce minutos, llegando a un colofón final en el que el espectador se encuentra ante la pantalla negra para reflexionar por sí solo. Los miedos, el terror y la angustia llevan a reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en el mundo. Una reflexión final que Sala mide con “audiencia y números”.

 

Sala también destaca que el terror real de este proyecto es que lo que sucede está más cerca que nunca, y que las imágenes muestran una realidad a la que nos enfrentamos casi día a día: “Se trata de una historia que está muy bien contada y enfocada a través de este género. Jugamos con la percepción del espectador más allá de que exista una imagen que aterroriza, porque lo que sucede y no se ve en las cámaras genera más terror aún”. Dentro del sanatorio abandonado y del plató de televisión, las verdades y las mentiras se exageran para que, pasando por el filtro de la cámara, trasladen una historia que deje enganchado a cualquier espectador. Un espectador al que se le recomienda que no se adentre en este relato con las luces apagadas. 

 

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