VILLENA. El escritor Cristian Cantero, nacido en Villena y afincado en Alicante, culmina este 31 de octubre, en la noche de Halloween, su particular incursión en el misterio literario con el lanzamiento de La calle San Bernabé, que es la tercera y última entrega de una trilogía de terror psicológico y paranormal nacida, de manera literal, del rastro de sus propias pesadillas. Con motivo de la publicación (disponible desde hoy mismo en formato físico y digital a través de Amazon), explica el proceso creativo, la geografía urbana del miedo y sus futuros proyectos literarios.
— Esta trilogía tiene un origen inusual. ¿La trama se ideó desde el principio como un bloque cerrado o fue creciendo sobre la marcha?
— La historia es supercuriosa. En 2018 empecé a anotar en el móvil pesadillas que tenía por la noche. El año pasado, en una de esas tardes de domingo sin nada que hacer, me dio por escribir un primer capítulo basado en una de ellas.
Pensé: "Vaya, esto puede dar para otro capítulo". De ahí pasó a otro y a otro hasta formar una antología de diez capítulos autoconclusivos, con su principio y su final. Cuando terminé el primer libro, la lista de pesadillas no se había acabado, así que pensé: "Pues vamos a seguir". Y así han salido tres libros.
— ¿Cada capítulo nace directamente de una pesadilla real?
— Sí. Por ponerte un ejemplo, si la historia tiene diez páginas, la pesadilla transcurre en la primera o en la última y, a raíz de ahí, yo desarrollo toda la trama de ficción.
— ¿Cómo se convive con tantas pesadillas? ¿Descansas por las noches?
— Al final uno se acostumbra. Eran pesadillas que tenía apuntadas desde hace muchos años. Algunas eran recurrentes y se ve que mi cabeza necesitaba expulsarlas, porque lo fueron hasta que terminé el primer libro.
Lo curioso es que, cuando estaba escribiendo el segundo libro, empecé a tener nuevas pesadillas con personajes que ya habían salido en el primero. El segundo y el tercer libro están nutridos de cosas nuevas.

- Cristian Cantero en la escalera de San Bernabé, 31
— ¿Qué papel juegan los entornos en estas historias? La acción se expande por Alicante y Villena.
— Todo empieza porque la primera historia surge de una pesadilla que tuve en casa de mi abuela. Ella vive en la calle San Bernabé, en el número 31, de ahí el nombre del primer libro. En esa primera entrega decidí que todas las historias ocurriesen en el mismo edificio, planta por planta.
En el segundo libro, las historias pasan en dos edificios distintos y, en este tercero, ya transcurre en toda la ciudad, usando como referencias en mi cabeza, tanto el municipio de Villena como la ciudad de Alicante.
"Yo escribí esto para mi entorno y está llegando a gente que no conozco con un feedback muy bueno"
— En los libros no se nombran de forma explícita las ciudades, pero ¿los lectores de la zona lo han reconocido?
— Sí, muchos conocidos o familiares que han estado en casa de mi abuela o que transitan por la zona lo han captado al instante. Ya tengo varios amigos que, cuando pasan por una calle o un punto concreto de los que salen en los libros, me mandan una foto diciendo: "Mira, ¿te suena?".
El recibimiento me está sorprendiendo mucho; yo escribí esto para mi entorno y está llegando a gente que no conozco, con un feedback muy bueno y, sobre todo, cumpliendo el objetivo. Y es que les está dando miedo.
— ¿Cómo gestionas el ritmo para mantener al lector en vilo?
— Como son historias cortas de un solo capítulo, intento no usar siempre la misma fórmula para no cansar. Suelo empezar con una tranquilidad aparente y, de golpe, pasa algo que empieza a incomodar.
No busco el golpe fuerte desde el principio; se va macerando poco a poco, como una comida a fuego lento en la olla. Y, cuando menos te lo esperas, pum, te viene el impacto. A veces lo coloco a mitad de libro y otras al final, para que el lector no sepa por dónde va a venir el susto.
— ¿Has tenido algún referente literario o audiovisual concreto para componer este universo?
— La verdad es que no de forma directa. Sí que soy buen lector, pero reconozco que consumo más videojuegos que literatura. Hay muchos videojuegos de terror que me han marcado; no es que los haya copiado en el libro, pero sí me han dado pistas y resortes sobre por dónde tirar.
"Cada cual tiene su umbral del miedo; me sorprendo cuando los lectores me cuentan lo que han visualizado"
— En cuanto al estilo, ¿prefieres el impacto visual o construir una atmósfera sugerida?
— Opto claramente por la atmósfera. Lo bueno del terror psicológico es que cada persona se puede imaginar la historia a su manera. Yo te describo algo, pero no te lo termino de detallar del todo para que la mente del lector haga el resto del trabajo.
Cada cual tiene su propio umbral del miedo; me sorprendo muchísimo cuando los lectores me cuentan cosas que han visualizado y que yo en realidad no había escrito de esa forma. Al final, el libro les asusta de verdad; tengo un tío que leyó tres capítulos del primero y me dijo: "Cristian, lo siento, pero lo he tenido que meter en un cajón porque no he podido más".

— Con este tercer libro se cierra la trilogía. ¿Sientes alivio, vértigo o nostalgia?
— Es una mezcla de todo. Ha sido una aventura muy divertida que arranca en mayo del año pasado. Se cierra un círculo que me da cierta nostalgia, pero con mucho cariño, porque ahora toca escuchar a la gente contándome lo que ellos han sentido con mis textos.
Sí diría que predomina la nostalgia aunque, como ya estoy metido de lleno en otro libro, esa morriña se está convirtiendo en una nueva emoción.
— ¿Habrá descanso del género o sigues explorando el terror?
— El cierre de esta trilogía me ha demostrado que escribir terror me gusta mucho. Ya he empezado otra novela de terror psicológico que no tiene nada que ver con lo anterior. Esta vez sí que se situará explícitamente en Villena y Alicante, nombrando los sitios abiertamente.
Ya tengo el esqueleto terminado y está hecho alrededor de un cuarto de todo desarrollo. Ahora toca ponerle el músculo y la piel. Estoy muy emocionado porque el feedback de los lectores me ha dado pistas muy claras de lo que funciona.
— Pero hay otro proyecto en marcha que se sale de la línea del terror...
— Sí, de forma paralela estoy trabajando en cuentos ilustrados infantiles. No son de terror, que no se nos asusten los peques. Tratan sobre emociones y momentos difíciles a los que un niño puede enfrentarse, sirviendo como una herramienta de refuerzo ante situaciones adversas.
El primero trata sobre el miedo a la oscuridad y los siguientes abordan temas como la pérdida o la depresión. Yo hago los bocetos y dibujos originales, pero ahora cuento con una ilustradora que les está dando la forma definitiva, así que es un proceso algo más pausado, pero con muchas ganas de sacarlo adelante.