VALÈNCIA. Vivir en 2026 significa vivir en una sociedad donde sacar fotos en una cámara analógica está tan de moda como escuchar vinilos en un tocadiscos o echar las horas en TikTok y hacer scroll. El siguiente paso ha sido, inevitablemente, que aparezcan las series verticales. Ficciones pensadas directamente para ser consumidas en el teléfono móvil y que, en ningún caso, están dirigidas únicamente a las generaciones más jóvenes. Esta dualidad, entre no abandonar lo de antaño ni renunciar a lo digital, no entiende de públicos.
“Damos por hecho que la gente joven es la que está todo el tiempo con el móvil en la mano, pero todos lo hacemos. Y, por eso, acabamos en las redes sociales consumiendo contenidos muy cortos”, señala Arnau Cortés, quien se encargará de dirigir la primera serie en vertical de À Punt. Una ficción de 65 capítulos, de dos minutos de duración, que seguirá la historia de Xana, una repartidora que durante una entrega descubre a un hombre muerto en una vivienda y una cantidad de dinero que podría solucionarle su vida precaria. El dilema moral aparecerá solo.
El proyecto, presentado por Visual Producciones, fue seleccionado a principios de verano tras una convocatoria de À Punt en la que la cadena pública valenciana buscaba su propio microdrama. El siguiente paso será terminar de definir el contenido y los plazos de rodaje. Mientras tanto, Cortés confiesa que es un formato novedoso para todos, incluido el propio cineasta que nunca antes había tenido que crear una serie en vertical.

- Dramyx -
La forma de escritura “es muy diferente”, cuenta el alicantino, “porque no es lo mismo tener que contar una historia de 45 minutos a lo largo de entre seis y doce capítulos, que tener que conectar y enganchar al público cada dos minutos. La información por episodio debe ser poca pero eficiente para que interese. En nuestro caso, además, que sean 65 capítulos supone un reto grande, porque tenemos que intentar que la gente no vea solo cinco y la historia ya esté quemada”.
Este salto a los smartphones supone, en cualquier caso, una buena noticia para el sector. “Aunque es un formato que existe ya desde hace tiempo, es ahora cuando parece que se está profesionalizando y que cadenas como À Punt de repente quieran entrar ahí es muy bueno. Al final, el público está transformándose y cada vez más cine se consumirá de forma directa y en el teléfono móvil. Es algo inevitable”, apunta Cortés, quien tampoco cree que exista rivalidad con el contenido tradicional. “Lo que busca alguien en una serie vertical y breve es diferente de lo que busca en una serie convencional. No es lo mismo estar en el sofá que de repente de viaje”.

- Montesierra -
Dos minutos y un nuevo lenguaje
El origen de este lenguaje hay que buscarlo en realidad en China, donde los conocidos como ‘duanju’ llevan años consolidándose a medida que ha aumentado el consumo de contenidos en el teléfono móvil y en plataformas de vídeo corto como Douyin -la versión china de TikTok- o Kuaishou. Desde allí, el formato se ha ido extendiendo a otros mercados, especialmente Estados Unidos, hasta llamar la atención de más productoras e incluso plataformas.
En España, Ana Cristina Prieto fue una de las profesionales que detectó este crecimiento durante sus visitas a mercados internacionales como fundadora y CEO de Anafilms Productions. “Vimos que no era una tendencia o una moda, sino un nuevo lenguaje para las nuevas generaciones y también para las no tan nuevas. Es para la gente que consume con el móvil y quiere entretenerse cuando no puede estar en casa viendo la televisión. Ya sea en el metro o en cualquier otro lugar”, explica.
De esta apuesta nació Los secretos de Montesierra, un thriller de misterio ambientado en una residencia universitaria y concebido desde sus guiones para el consumo vertical. La ficción se estrenó el pasado mes de junio en Dramyx, plataforma creada por la propia Anafilms para concentrar este tipo de contenidos, y tras acumular miles de visualizaciones ya ha sido renovada para una segunda temporada.

- Montesierra -
Para su creadora, pensar que una serie vertical consiste simplemente en girar la cámara es un error. “Es otro lenguaje, mucho más rápido. Tienes muy poco tiempo y siempre debes dejar al espectador con ganas de más”, afirma. Esta exigencia comienza en el guion, con historias de alrededor de un minuto y medio en las que se debe contar mucho en muy poco tiempo, y termina condicionando el resto de la producción. “Los planos son mucho más cortos, la música y los efectos tienen mucha importancia y tienes que ir más directamente a los personajes y a la acción. Aquí todo se transforma: en tres segundos tienes que haber situado al personaje”, sostiene Prieto. Las localizaciones y los elementos técnicos pierden parte de su peso frente a una trama que debe avanzar constantemente y evitar todo aquello que no resulte imprescindible.
En la serie de À Punt, esa economía también se trasladará al espacio. Prácticamente toda la historia sucederá en una misma localización, con una protagonista y varios personajes episódicos. “Al tener tan poco tiempo para contar, todo tiene que pasar rápido. Estar en una única localización rentabiliza y facilita el rodaje”, explica Cortés. Se trata, resume, de “contar lo máximo con lo mínimo”.
Trabajar con pocas localizaciones, sin embargo, no implica renunciar a mostrar escenarios reconocibles. Prieto cuenta que, en las conversaciones que mantiene con profesionales de Inglaterra, también está presente la posibilidad de crear series que incorporen imágenes de la cultura y los paisajes españoles. “Queremos hacer series verticales, pero también enseñar nuestra cultura y nuestras localizaciones. España tiene miles de pueblos y muchos medios”.
Con todo, que estas historias avancen a toda velocidad no significa que los espectadores sean menos exigentes. “Se dice que a la gente joven no le interesa nada. Es todo lo contrario. Son los mayores críticos porque, si algo no les interesa, siguen haciendo scroll”, apunta la productora. El reto no consiste únicamente en captar su atención durante los primeros segundos, sino en mantenerla al final de cada episodio para que quiera continuar con el siguiente.
El cambio también ha obligado a preparar al equipo antes del rodaje. “Sí que ha hecho falta formar, absolutamente. Todos nuestros técnicos, que estaban acostumbrados a trabajar en horizontal, han tenido que aprender a reencuadrar de otra manera. Y también los actores, porque en muy poco tiempo tienen que pasar de estar tristes a alegres, de un momento de terror a relajarse. Darles una formación previa ha sido fundamental”, apunta Prieto.

- Baddie -
- Atresmedia
Un ‘hub’ de series verticales
La aparición de estas producciones también ha traído consigo nuevos espacios dedicados a su distribución. Uno de ellos es Dramyx, la plataforma impulsada por Anafilms para alojar ficciones concebidas desde el inicio para su consumo en vertical. Por el momento, sus contenidos pueden verse en abierto, aunque contempla incorporar en el futuro modelos basados en la publicidad o la suscripción. Además, según explica Prieto, la intención es que el soporte funcione como un hub en el que puedan convivir producciones propias y proyectos procedentes de otros lugares. La responsable explica que ya mantienen conversaciones con profesionales de Francia, Portugal y Reino Unido y resume el objetivo en tres palabras: “Queremos crear mercado”.
No es la única iniciativa que busca hacerse un espacio en este terreno. En España, Flooxer estrenó en diciembre de 2025 Una novia por Navidad, una ficción compuesta por 54 episodios de entre uno y tres minutos que superó los 20 millones de reproducciones, según Atresmedia. Después llegó Una novia por vacaciones y la plataforma prepara ahora Baddie, un thriller joven-adulto dividido en dos temporadas, además de Una choni muy legal.
También RTVE ha rodado para Playz Estúpido Cupido, una comedia romántica concebida para su aplicación y sus perfiles en redes sociales. La cadena pública ya había experimentado con la ficción vertical en Una Nochevieja inolvidable, estrenada en 2019, y en el thriller Circular, de 2020.
El movimiento ha alcanzado, con todo, a las grandes plataformas internacionales. Disney+ estrenó en febrero de 2026 Locker Diaries, una antología de episodios breves diseñada para el consumo vertical y protagonizada por personajes de franquicias como Zombies, Descendants y Phineas y Ferb. Además, ha incorporado en Estados Unidos Verts, un feed que permite descubrir escenas y fragmentos de su catálogo mediante el desplazamiento vertical.
Sea como sea, las series verticales no parecen destinadas a sustituir a las ficciones de 50 minutos, igual que la cámara del móvil no ha hecho desaparecer la analógica ni TikTok ha acabado con el cine. Llegan, más bien, para ocupar esos momentos en los que la pantalla ya estaba en la mano. Ahora será el público quien decida si, además de deslizar el dedo, se queda hasta el final.