CASTELLÓ. Antonio Carmona tiene una primicia para los seguidores de Ketama: el grupo volverá a reunirse el próximo 1 de diciembre en el Movistar Arena de Madrid para rendir homenaje a Camarón de la Isla. Así lo desvela el artista en una entrevista con Castellón Plaza con motivo de su visita el sábado 17 de octubre a la ciudad, donde actuará gracias al ciclo Origen Castelló. En plena celebración de sus 20 años de carrera en solitario, Carmona llegará al Parque Ribalta (20.00 horas) acompañado de sus hijas, Lucía y Marina, con quienes compartirá escenario en un concierto que tendrá mucho de celebración familiar.
-Vuelves a Castelló para celebrar 20 años de carrera en solitario. Cuando echas la vista atrás, ¿qué ha cambiado desde que publicaste 'Vengo Venenoso'?
-Veinte años es mucho tiempo, muchas canciones, muchos momentos y hasta lamentos. Ha habido un poco de todo, pero desde que publiqué mi primer trabajo en solitario lo que más he tenido es alegría y música. Los discos que llegaron después de dejar Ketama han sido claves para mí y para mi carrera. Abandonar la banda fue como dar un salto con paracaídas. Tenía la sensación de que me había tirado de un trampolín. Sin embargo, lo que vino después fueron unos álbumes en los que logré encontrar un sonido muy bonito. Esas canciones son las que ahora me llevo de gira, junto con los nuevos temas que he compuesto últimamente.
Lucía y Marina, mis hijas, tendrán presencia en el escenario de Castellón y cantarán sus propios temas
-¿Qué repertorio has preparado para la cita de Castelló?
-Habrá un poco de todo. Desde el tema que grabamos con C. Tangana hasta 'No estamos lokos', pasando por otras muchas canciones de Ketama. El repertorio que llevamos al Parque Ribalta es una mezcla de música de toda mi trayectoria profesional.
-Hay canciones de Ketama que el público no te perdonaría que faltaran.
-Sí. Hay bastantes canciones del grupo que no puedo dejar de cantar porque la gente me las pide constantemente. Se las saben de memoria y esperan escucharlas en el concierto. Además, esta vez estarán conmigo mis hijas Lucía y Marina.

-¿Qué papel tendrán en el concierto?
-Tendrán mucha presencia en el escenario y cantarán sus propios temas. Estamos preparando un concierto muy familiar para Castelló. No vais a ver solamente a Antonio Carmona, sino que vais a verme junto a mis hijas y al resto de mi familia.
-Origen Castelló parece el escenario perfecto para compartir la música con ellas, por la propia filosofía del ciclo.
-Nosotros estamos siempre al servicio de este tipo de festivales y de encuentros. A mí me gusta salir de gira rodeado de los míos. Somos un clan. Allá donde vamos lo pasamos bien e intentamos que la gente se divierta. Estoy muy satisfecho de que vengan mis hijas, porque las dos se encuentran en un momento en el que tienen mucho que decir musicalmente.
Mis padres siempre nos pusieron los pies en el suelo y nos inculcaron la importancia de trabajar duro
-Con semejante árbol genealógico, parecía inevitable que acabaran dedicándose a la música.
-¡Pues no habrá sido porque yo no lo haya intentado evitar! Por todos los medios he buscado la manera de que no se dedicaran a la música y pudieran tener otro tipo de carrera.
-¿Por qué te preocupaba tanto que siguieran tus pasos?
-Porque la música, desde hace unos años, ya no es lo mismo que yo viví en los noventa. En estos momentos, las compañías discográficas y la Sociedad General de Autores han pegado un bajón muy gordo. No quiero decir que no sea maravilloso componer una canción y dar conciertos, pero a la hora de facturar es muy complicado.
-Pero al final no has conseguido convencerlas para que elijan otro camino.
-Es que las dos llevan el 'habichuelismo' en las venas. Y eso es algo que difícilmente puedes obviar.

-Cuando dejaste Ketama para emprender tu carrera en solitario, ¿imaginabas que te iría tan bien?
-Mira, un pelotazo lo puede tener cualquiera. Puedes hacer un disco al que se rinda todo el mundo. Pero, como dicen los genios, lo difícil es mantenerse y estar en la brecha. Yo hago música urbana y latina, y siempre he sido inquieto. Por eso tengo esa versatilidad. Me he mantenido y me va bien porque soy un buen comodín. Me pongo al servicio de cualquier músico y sigo siendo Antonio Carmona. De hecho, creo que esa es la principal razón por la que me ha ido todo tan bien.
-Después de tantos años de carrera, ¿qué crees que sigue encontrando el público en ti?
-Soy una persona normal. Cuando subo a un escenario soy un músico que trabaja. Ten en cuenta que empecé de pequeño como percusionista y, por cosas de la vida, terminé siendo el vocalista de Ketama. Yo no he buscado nada. Todo me ha venido dado de arriba. Por eso estoy tan tranquilo y orgulloso. Y sigo trabajando, a mis 62 años.
-¿Y qué queda de Ketama en tu vida? ¿Echas de menos aquellos años?
-En la vida todo tiene su tiempo. Hubo momentos para compartir con Juan y José Miguel, pero como digo, en la vida todo tiene su tiempo. Me siento muy orgulloso de todo lo que conseguimos con Ketama. Hemos tocado por toda América y por Japón, fuimos teloneros de Prince... De todos modos, ¿quieres que te dé una primicia?
-Claro.
-El 1 de diciembre se va a celebrar una fiesta enorme en el Movistar Arena de Madrid para rendir homenaje a Camarón de la Isla y Ketama se volverá a reunir para tocar en directo en ese concierto y darle las gracias a Camarón como se merece. No se lo he dicho aún a nadie pero lo tenemos todo listo.
Soy versátil; soy un buen comodín. Me pongo al servicio de cualquier músico y sigo siendo Antonio Carmona
-Será un regalo para vuestros seguidores. Ketama rompió las reglas y demostró que se podía hacer algo diferente sin renunciar a las raíces. ¿Fue esa la clave?
-La clave fue nuestro entorno. Venimos de una familia muy buena, los Habichuela. Éramos músicos en casa y, además, nuestros padres nos habían puesto los pies en el suelo. Nos inculcaron la importancia de trabajar duro y nos contaron lo mucho que les había costado salir adelante. Mi abuelo tiraba de un carrillo con todos mis tíos y con mi familia; esos son nuestros orígenes y lo tenemos muy presente. Este es un oficio de fondo y de orgullo, y no hay que olvidarse de dónde viene uno.
-¿Tú nunca has perdido de vista tus raíces?
-Nunca. No me olvido de dónde vienen los Habichuela, de mi padre, Juan, ni de mi tío, que acaba de fallecer. Es muy difícil olvidarse de todo eso. Por eso estoy tan agradecido a la vida, porque puedo seguir trabajando y porque sigo teniendo una familia unida.
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