Tras conquistar al público como Jana en La Promesa, la serie diaria de RTVE galardonada con un Emmy Internacional, Ana Garcés afronta un nuevo reto con Oasis, el thriller juvenil producido por Bambú Producciones para Netflix. La actriz interpreta a una joven que sueña con construir un futuro lejos de las limitaciones económicas de su entorno en una ficción que combina misterio, desigualdad social y conflictos generacionales en un exclusivo resort de lujo.
Pregunta. Oasis es la nueva apuesta de Bambú y Netflix. Después de La Promesa, ¿podemos decir ya que eres una auténtica "chica Bambú"?
Respuesta. Absolutamente, y muy orgullosa de ello (risas). Por supuesto.
P. ¿Qué destacarías de Oasis? Es una serie que mezcla thriller, drama y una mirada muy juvenil a los personajes.
R. Creo que, además de ser un thriller en el que nada es lo que parece y hay un caso por resolver, destaca porque es una serie en la que se respira mucho verano. También porque está llena de personajes con muchas capas por descubrir. Todos esconden algo y todos tienen una evolución muy interesante.
P. Hay un aspecto que me parece especialmente interesante: la relación entre empleados y clientes dentro de un hotel de lujo. Una vez ves la serie, casi sales con más empatía hacia quienes trabajan mientras otros están disfrutando de sus vacaciones.
R. Por supuesto. El tema del "arriba y abajo" siempre me interesa porque forma parte de nuestro día a día. Muchas veces no vemos lo suficiente a las personas que están trabajando para que nosotros podamos disfrutar de nuestro tiempo libre o de nuestras vacaciones.
P. Y además en verano, cuando el trabajo se multiplica y las condiciones no siempre son las mejores.
R. Exactamente. Y pasando calor, además.
P. La serie se ha rodado en parte en Canarias.
R. Sí, la mitad en Tenerife y la otra mitad en Madrid.
P. Debió de ser una experiencia espectacular.
R. Fue una gozada. Estuvimos allí dos meses en total, repartidos en dos periodos de rodaje. Vivíamos en el mismo resort donde rodábamos, así que fue una experiencia completamente inmersiva. Podías estar viendo el rodaje desde el balcón de tu habitación y, cuando terminabas tu jornada, ir a la misma piscina donde se estaba grabando, aunque en otra zona. Fue una inmersión absoluta en el universo de la serie.
P. En el fondo, Oasis también juega con esa eterna fascinación por las diferencias entre ricos y pobres. Incluso con esa idea de que los ricos también lloran.
R. Sí, porque es algo que todo el mundo vive de una manera u otra. Pero además la serie muestra algo interesante: todos los personajes terminan encerrados dentro de ese resort. Se ve esa especie de jaula de oro en la que viven algunos de ellos. Son jóvenes que, al final, quieren lo mismo que cualquiera: divertirse, relacionarse y sentirse libres. Muchas veces les resulta más atractiva una fiesta improvisada en la playa que los compromisos sociales a los que están obligados a asistir.
Cuando todos quedan aislados empiezan a aflorar las diferencias entre ellos, pero también sus inquietudes y sus miedos. Y ahí es donde la serie se vuelve especialmente interesante.
P. Uno de los temas que plantea la ficción es cómo las experiencias que vivimos terminan definiéndonos. Tu personaje también convive con muchos miedos relacionados con el futuro. ¿Te ha hecho reflexionar sobre preocupaciones que tú misma viviste siendo adolescente?
R. Sí, totalmente. Mi personaje sueña con estudiar fuera, pero lo tiene complicado porque no procede de una familia acomodada. Vive con ese miedo a no llegar nunca a cumplir sus objetivos, a quedarse atrapada para siempre en una vida que no es la que desea.
Creo que es un miedo que comparten muchísimos jóvenes. Lo viven quienes están terminando Bachillerato y no saben qué estudiar, quienes dudan de si tendrán oportunidades laborales o de si podrán desarrollar la vida que imaginan. La situación actual no es sencilla y eso genera mucha incertidumbre.
En mi caso, además, es algo con lo que conecté mucho porque también viví esas inquietudes. Mientras rodaba la serie tenía muy presentes todos esos sentimientos.
P. Después de dos años interpretando a Jana en La Promesa, ¿te costó cambiar de registro?
R. Más que el personaje, lo que me costó fue adaptarme al código. Son formas de trabajar muy distintas, ritmos muy diferentes y tienes que entender bien cómo funciona cada proyecto.
Yo venía de una dinámica mucho más frenética y tuve que acostumbrarme a otro sistema de rodaje. Pero a nivel interpretativo fue muy divertido. De repente podía hacer un personaje completamente distinto, mucho más juvenil y con otra energía. Lo disfruté muchísimo.
P. Precisamente te quería preguntar por eso. Las series diarias tienen fama de ser una escuela muy exigente. ¿Qué te ha aportado La Promesa como actriz?
R. Muchísimas cosas. Antes de La Promesa yo nunca había pisado un plató. Allí aprendí cómo funciona un rodaje, cómo trabaja la cámara, los movimientos, los tiempos... Fue una formación enorme.
Pero, sobre todo, aprendí a confiar en mi instinto como actriz. En una serie diaria hay momentos en los que todo va muy rápido y necesitas reaccionar. No puedes cuestionarte cada decisión durante mucho tiempo. Tienes que confiar en tu preparación y en tu intuición.
Eso me ha dado una tranquilidad enorme. Ahora, cuando en un rodaje surge algo inesperado o te piden incorporar cambios en poco tiempo, sé adaptarme mucho más rápido y llevarlo al personaje con naturalidad.
P. Jaime Lorente me comentaba algo parecido hace tiempo. Que las series diarias dan muchísimo músculo interpretativo.
R. Totalmente. Yo creo que son la mejor escuela.
P. La Promesa ganó además un Emmy Internacional, algo que no sucede todos los días. ¿Has notado ese reconocimiento también a nivel profesional?
R. Yo creo que nunca se deja de empezar de cero, pero sí es verdad que la experiencia cuenta. No sé si es únicamente por La Promesa o por ir acumulando trabajos, pero cuando llegas a un casting tú misma te enfrentas a él con mucha más tranquilidad.
Y también percibo que los demás saben que ya has trabajado. Durante el rodaje de otros proyectos, por ejemplo, muchas veces no he necesitado que me explicaran ciertas dinámicas porque daban por hecho que ya conocía determinados procesos. Se nota que entienden que has pasado tiempo en un set y que conoces la forma de trabajar.
P. Para terminar, ¿qué tienes entre manos ahora mismo?
R. Estoy girando con Panorama desde el puente, una obra de teatro. Y poco más. Estoy esperando el estreno de Oasis y con muchas ganas de ver qué viene después.
P. Siempre termino preguntando por alguna recomendación cultural. ¿Has visto últimamente algo que te haya gustado especialmente?
R. Sí. Una serie española que acaba de estrenarse y que me ha gustado mucho: Tiene que morir mucha gente.