Cultura

Alicante se cita con el cine antes de los Goya en una charla con David Valero y Vanesa Romero

El encuentro se celebra este sábado, 21 de febrero, en Espacio Séneca, reuniendo a dos voces alicantinas presentes en la conversación de los Premios Goya 2026 en un diálogo abierto sobre industria, territorio y emoción

  • Vanesa Romero
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ALICANTE. A una semana de la gala de los Premios Goya, Alicante decide detener el reloj. Antes de la alfombra roja, antes de los discursos y los focos, este sábado, 21 de febrero, a las 12 horas, Espacio Séneca acoge un encuentro con dos de sus nombres propios en la actualidad cinematográfica: el director David Valero y la actriz y directora Vanesa Romero. Ambos protagonizarán una conversación que no girará solo en torno a los premios a los que están nominados, sino también al proceso: por qué se cuentan determinadas historias, desde dónde se cuentan y qué responsabilidad implica hacerlo.

En el caso de Vanesa Romero, el impulso creativo nació de una llamada telefónica. Literalmente. “Fue una conversación con mi madre”, explica la creadora. “A partir de ahí empezamos a hablar de un tema que necesitaba ser tocado; me di cuenta de que poco se había hablado y de que nuestros mayores son los eternos olvidados”, describe. De esa intuición surgió Sexo a los 70, un cortometraje que pone el foco en la sexualidad y el deseo en la tercera edad. “La vida no acaba a los 70, acaba cuando dejas de mirar la vida. El deseo no caduca, sino que evoluciona. Nuestros mayores sienten, padecen, les pasan cosas. Era necesario tocar este tema”.

La pieza está nominada al Goya a mejor cortometraje de ficción, una de las categorías más competitivas del certamen. En él, la protagonista, interpretada por la actriz Mamen García, encarna precisamente esa mirada libre sobre una etapa vital que rara vez ocupa el centro del relato audiovisual. “Hay mucho todavía que contar, mucho que desarrollar y muchas cosas que liberar”, defiende Romero.

El salto a la dirección supuso un cambio radical de perspectiva. “Cuando interpretas estás al servicio de un personaje. Cuando escribes y diriges tienes que estar pendiente de absolutamente todo. Estar detrás de la cámara es una responsabilidad enorme”. Sin embargo, su trayectoria como actriz le ha dado herramientas: “Conozco ese lenguaje y sé cómo llegar al actor o a la actriz; el denominador común entre todo es la creación”, sentencia. Y, sobre posibles prejuicios por venir del mundo televisivo, es clara: “No quiero detenerme en eso. Yo sigo mi instinto. Me dedico a crear mis historias y a contarlas desde mis ojos”.

  • David Valero

El viaje del odio y la posibilidad del perdón

Para David Valero, el motor del cine es otro tipo de herida. Su proyecto actual, Enemigos, se adentra en la violencia enquistada en los barrios y en el acoso que deja cicatrices invisibles. Una cinta que le ha valido la nominación en dos categorías distintas. Como mejor actor revelación, gracias al trabajo del joven actor Hugo Welzel, pero también entra en la pelea por el reconocimiento a los mejores efectos especiales, un terreno tradicionalmente dominado por producciones de mayor presupuesto y género más espectacular

“Quería hablar de algo que he visto muy de cerca: la violencia y el odio que se enquistan y te devoran por dentro. Pero, más allá del bullying, me interesa el viaje del odio y qué ocurre cuando aparece la posibilidad de empatía, de perdón y de una segunda oportunidad”, describe el cineasta. Su objetivo no es dar respuestas cerradas, sino incomodar. “Me obsesiona que el espectador salga preguntándose quién es y qué haría en esa situación”, apunta. Trabajar con heridas reales implica una responsabilidad añadida. “El cine sirve para conectar con la vida y con las emociones, no para mirar hacia otro lado; cuando tocas heridas reales, la responsabilidad es doble: ser honesto, no juzgar desde arriba y tratar a los personajes —incluso al verdugo— con mirada”.

No le preocupan demasiado las etiquetas. “No me suelo poner ninguna. Me interesan las historias de gente a la que la vida no se lo ha puesto fácil. Si eso se entiende como político, lo acepto, pero mi motor es humano”. Tampoco rehúye la definición de cine social: “No me molesta, pero a mí me importa que sea ante todo cine emocional, que tenga verdad y también humor cuando toca. Lo más complicado es hacer drama y comedia en la misma escena”.

Antes de los premios, la conversación

La charla del sábado será un espacio para hablar de territorio y de cómo crear desde Alicante, de industria y de responsabilidad artística. También de dudas, de etiquetas y de la presión que supone estar en la órbita de los Goya. Y, una semana después, el 28 de febrero, llegará la gala. Antes, este encuentro abre al público la oportunidad de escuchar de primera mano cómo se construyen las historias que llegan a las nominaciones y qué preguntas laten detrás de ellas. Porque antes de los premios están las decisiones. Antes de la alfombra roja, la creación. Y, este sábado, Alicante será el lugar donde ambas cosas se encuentran.

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