Cultura

Al-Azraq, el 'Boabdil' del rey Jaime I

  • Placa en el castillo de Benissili
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ALICANTE. Las comarcas del norte de la provincia de Alicante y del sur de Valencia han impulsado la iniciativa de declarar este 2026 como el Año Al-Azraq, en conmemoración del 750 aniversario de la muerte del visir andalusí que pasó a la historia por su enfrentamiento con el rey Jaime I. Al-Azraq impidió durante décadas la culminación de la conquista de las tierras valencianas, constituyendo un bastión de resistencia contra el avance cristiano, similar al que dos siglos después encarnaría Boabdil, sultán de reino de Granada, en su lucha contra los Reyes Católicos.

Desde finales del siglo XI, los valles y las montañas del norte de la actual provincia de Alicante constituían una suerte de estado taifa, feudatario del rey de Valencia, pero independiente y muy prestigioso denominado Valiato de Alcalá. Un siglo después, este territorio fue comandado por el valí Hudäyl al-Sähuir que habitaba en una fortaleza levantada sobre un escarpado risco de la sierra Foradada, formación montañosa longitudinal que delimita los valles que hoy conocemos como Gallinera por la vertiente norte y Alcalá por la sur.

Se trataba de una imponente construcción formada por un recinto amurallado con dos torres de defensa que albergaba una alcazaba, es decir, un recinto fortificado para albergar a la guarnición y además, en caso de peligro, a los pobladores de las alquerías de sus alrededores.

  • Jaime I y Al-Azraq, obra teatral del Ajedrez Viviente de Xàbia 2000 -

Esta auténtica ciudadela se denomina en la actualidad castillo de Benissili por hallarse en el término de este pueblo del valle de Gallinera. Sin embargo, dado que tiempo atrás perteneció al de Alcalá, en la literatura se conoce también como castillo de Alcalá y de Al-Azraq, recibiendo este otro nombre por el motivo que explicaremos a continuación.

Por otra parte, cabe señalar que el yacimiento se encuentra, hoy en día, en ruinas debido a dos terremotos acaecidos en siglos posteriores, pero está prevista su pronta rehabilitación para que pueda ser visitado.

  • Barranco de la Batalla de Alcoy -

Un recóndito estado taifa

Hudäyl era un moro de linaje andaluz, rico y respetado, consorte de una hermana del segundo monarca de la dinastía nazarí de Granada. Su castillo era un enclave inexpugnable desde donde controlaba las incursiones cristianas: divisaba hasta la lejana sierra de Mariola por el oeste, el mar por el este, al norte Gallinera, cuyo valle estaba resguardado al otro lado por la ladera de la majestuosa sierra Almirante, y a la solana el valle de Alcalá y en la lontananza los confines de su feudo.

Hudäyl conducía su valiato por caminos de prosperidad, al margen de las luchas fratricidas suscitadas por las apetencias territoriales de los reyes de Valencia, Denia y Murcia. A principios del siglo XIII, la pareja tuvo un hijo: Habu Abdala Ibn Hudäyl, que con el transcurrir del tiempo se le llamaría Al-Azraq (El Azul).

Inicialmente, los historiadores relacionaron su sobrenombre con el color de sus ojos; pero, más recientemente, Just Sellés —una autoridad en el estudio de su biografía— señala que probablemente esté vinculado a algún distintivo que llevara habitualmente como un gorro, un pañuelo, una capa de color azul o un turbante con un zafiro.

  • El castillo de Benissili y el ocaso con la sierra de Mariola al fondo -

Al-Azraq, una figura fascinante

El Azul fue educado por selectos preceptores en gramática, cultura e historia árabes siguiendo la más pura ortodoxia musulmana. Afirman las crónicas que era robusto y ágil, moreno de tez, agradable y amable en el trato, muy culto, conocedor de las lenguas cristianas, hábil diplomático, astuto, valiente y un caudillo excepcional.

Al morir su padre a comienzos de la década de los treinta, Al-Azraq asumió el gobierno del valiato cuando gozaba de su máximo esplendor. Pero, también en un momento en que se vislumbraba que la paz podría romperse por un enemigo que procedía del norte: el rey don Jaime de Aragón.

Se rodeó de sus más fieles colaboradores, y desde los primeros compases de la nueva y delicada situación hizo gala de sus extraordinarias dotes personales. Visitó al rey Jaime granjeándose su estima y respeto, así como a otros destacados miembros de los reinos cristianos para que pudieran influir en su ánimo y, así, tratar de preservar el valiato de sus ambiciones expansionistas.

Mantuvo una buena amistad con el heredero del reino de Castilla que años después sería coronado como Alfonso X llamado El Sabio y el infante Alfonso de Aragón y de Castilla (primogénito de don Jaime). Asimismo fue a ver al rey de Granada para valorar la situación política en Al-Ándalus.

  • El valle de Gallinera desde la sierra Foradada -

El rey don Jaime prosiguió con sus planes de conquista y en 1245, tras tomar Valencia, su hijo Alfonso firmó en su nombre un tratado de vasallaje con Al-Azraq. Sin embargo, este se sublevó unos años más tarde debido a las continuas violaciones de lo pactado y a los atropellos que sufrían sus súbditos por parte de los cristianos. Permaneció en rebeldía durante un tiempo, aunque al final fue derrotado y obligado de nuevo a rendir vasallaje.

Entretanto, Al-Azraq invitó, en cierta ocasión, al rey don Jaime a un castillo del valle de Albaida —en la actual provincia de Valencia— con el pretexto de querer convertirse al cristianismo; y para demostrar sus intenciones se comprometió a tomar como esposa a la hija de un noble cristiano de la zona. Pero, en realidad, lo que pretendía es tenderle una trampa y descabezar a la corona de Aragón. El monarca lo descubrió a tiempo y, desde entonces, el clima político empeoró.

El Azul se levantó de nuevo en armas y se firmaron nuevos pactos renovables anualmente; pero el rey Jaime, con una hábil estrategia, lo obligó a refugiarse en su castillo y, poco a poco, lo fue dejando sin provisiones. Llegado el momento de la renovación de la tregua, el rey no la firmó; y próximas las hostilidades y al encontrarse en una situación crítica por la falta de alimentos, Al-Azraq optó por rendirse. Dada la buena amistad que le seguía uniendo a don Jaime, este le permitió el destierro, marchando a Granada donde permaneció durante casi veinte años.

  • Escenario del Tratado firmado en el valle de Alcalá. -

Su batalla final: tomar Alcoy

A finales de 1275, para impedir el avance cristiano hacia el sur, Al-Azraq, contando con la financiación del rey de Granada, partió con tropas benimerines del norte de África hacia Alcoy para tratar de cortar ese paso estratégico. A principios de 1276, llegó a sus inmediaciones con un ejército de mil quinientos jinetes y soldados, a los que a su llegada se unieron gentes de sus antiguos dominios. Las fuerzas avanzaron por el fondo de un barranco —hoy llamado de la Batalla— hasta la parte alta de la ciudad con la intención de tomarla, pero Al-Azraq cometió el error de lanzarse por el punto más vulnerable y durante el ataque pereció. Sus tropas, sin jefe, se retiraron llevando su cuerpo al campamento.

Por último, en relación a esta efeméride, conviene recordar que la muerte de Al-Azraq constituye el origen de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy, una tradición que se popularizó con el transcurso del tiempo por numerosas poblaciones valencianas. Asimismo, resulta oportuno mencionar las palabras que pronunció recientemente Elisa Guillem, la concejala de Cultura del ayuntamiento de Alcoy: "El Año Al-Azraq nos brinda la oportunidad de recordar que en nuestro ADN tenemos a Jaume I, pero también al Azul, Al-Azraq".

  • Portada de Al-Azraq. El malson de Jaume I, de Just Sellés y Daniel Olmo

 

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