ALICANTE. Hay canciones que no envejecen y que siempre esperan el momento de volver a sonar en directo. El próximo 31 de mayo, el Teatro Principal de Alicante se convertirá en una máquina del tiempo con la llegada de Abbey Road, considerada por la crítica internacional y por la revista británica Mojo como uno de los mejores tributos del mundo a The Beatles.
La cita forma parte de su nueva gira nacional, The Beatles Show, un recorrido por ciudades como Logroño, San Sebastián, Valencia o Gijón, donde la banda alterna el gran formato orquestal con la energía directa y descarnada que convirtió al cuarteto de Liverpool en un fenómeno irrepetible.
Treinta años sobre los escenarios y más de dos mil conciertos en cuatro continentes avalan a Abbey Road, pero lo que realmente impresiona es su capacidad para borrar la distancia entre homenaje y experiencia real. No se trata solo de interpretar canciones: es reconstruir una época. Instrumentos idénticos a los originales, vestuario milimétricamente fiel, armonías vocales trabajadas al detalle y un despliegue audiovisual que envuelve al espectador en una atmósfera que viaja desde la urgencia juvenil del Merseybeat hasta la sofisticación sonora de los estudios EMI.
La parada en Alicante apostará por el formato más vibrante y clásico: dos horas de directo sin artificios, donde himnos como Help!, A hard day’s night o Let it be recuperan su pulso original. Es la oportunidad de escuchar esas canciones no como piezas de museo, sino como lo que siempre fueron: detonaciones de emoción colectiva.
Asistir a un concierto de Abbey Road es reencontrarse con la sombra luminosa de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Es comprobar que, aunque los Beatles dejaron los escenarios en 1966, su legado sigue latiendo con una vigencia asombrosa. Y que hay noches —como la del 31 de mayo en el Teatro Principal— en las que ese latido se puede sentir en primera fila.