Vicent Arques: "La Diputación de Alicante tiene 400 millones en el banco. Los tiene porque no ejecuta obras"

Entrevista

COMUNITAT VALENCIANA

En esta entrevista, Arques analiza la situación de la Diputación, cuestiona las prioridades del equipo de gobierno del PP y reclama más apoyo para los municipios de menos de 5.000 habitantes, con especial atención a cuestiones como la vivienda, el transporte y los servicios público

  • Vicent Arques.
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ALICANTE.- Vicent Arques Cortés es alcalde de l’Alfàs del Pi desde 2007 y portavoz del grupo socialista en la Diputación de Alicante desde julio de 2023, cuando asumió la representación del PSPV-PSOE en la institución provincial tras las elecciones municipales de mayo de ese año. También fue diputado en las Cortes Valencianas entre 2011 y 2023. Desde la oposición, Arques ha situado entre sus principales prioridades la defensa de los municipios de menor población, la mejora de la ejecución de las inversiones provinciales y la gestión de los recursos públicos. En esta entrevista, analiza la situación de la Diputación, cuestiona las prioridades del equipo de gobierno del PP y reclama más apoyo para los municipios de menos de 5.000 habitantes, con especial atención a cuestiones como la vivienda, el transporte y los servicios públicos.

- Estamos ya en año electoral y el curso político ha comenzado con mucho movimiento, con la convocatoria de elecciones y una actividad prácticamente paralizada en la Diputación de Alicante. ¿Qué margen de actuación queda hasta mayo? Usted ya advirtió que, tras la DANA de Valencia, la Diputación había dado prácticamente por concluido el mandato.

-Si después de la DANA, que afectó a Valencia, ya bajaron los brazos, imagínense ahora que se han convocado elecciones para el próximo 29 de noviembre. La Diputación está paralizada. Un ejemplo es que no se ha celebrado el Foro de Alcaldes. Se convoca un pleno, se fija una fecha y, ocho días después, muchos se dan cuenta de que se han convocado elecciones y de que, por tanto, no se puede celebrar ese foro. Sin embargo, a mi juicio, sí se puede hacer.

La Diputación tiene un problema: ha dejado de ser municipalista. Ha dejado de atender a los pueblos para atender a sus clientes. Y sus clientes son Benidorm, La Nucía, Albatera, Elche y Alicante. Esos son los municipios a los que atiende, pero no está prestando la misma atención al conjunto de localidades de la provincia. Y, después de abandonar el municipalismo para caer en el clientelismo, para más inri, el 60 % de los municipios de la provincia de Alicante —80 de los 141— tienen menos de 5.000 habitantes.

Estos pueblos están sufriendo toda esta paralización de la Diputación, porque las resoluciones de las subvenciones están llegando en septiembre y octubre. Esto retrasa la puesta en marcha de muchas actuaciones que deberían haberse preparado con antelación. Por eso, es necesario incorporar estas cuestiones al presupuesto y tener en cuenta que muchas actividades se desarrollan durante el verano. Un ejemplo es el Bono Consumo, que se puso en marcha inicialmente en municipios de más de 20.000 habitantes. Si las ayudas empiezan a activarse a mediados o finales de octubre, muchos ayuntamientos pequeños probablemente ya no tengan tiempo material para poner en marcha este tipo de iniciativas. En definitiva, tenemos una Diputación que ha abandonado el municipalismo, que ha pasado a funcionar desde el clientelismo y que, para más inri, ha dejado a los municipios de menos de 5.000 habitantes completamente a su suerte.

"La Diputación tiene un problema: ha dejado de ser municipalista. Ha dejado de atender a los pueblos para atender a sus clientes. Y sus clientes son Benidorm, La Nucía, Albatera, Elche y Alicante"

-¿Qué explicaciones les han dado para que tanto el Bono Consumo como el Plan Más Cerca se hayan aprobado definitivamente tan tarde?

-Es un vicio adquirido. El Bono Consumo y el Plan Más Cerca no están presupuestados inicialmente, sino que se financian con remanentes de tesorería. En 2025, cuando no se permitió utilizar esos remanentes, se paralizaron ambos programas. En 2026, cuando se ha vuelto a liberar su uso, se han activado de inmediato, pero manteniendo todos los plazos propios de las convocatorias de subvenciones. Por tanto, a 14 de octubre (cuando se realizó esta entrevista), los municipios de más de 10.000 habitantes todavía no habían podido iniciar el proceso del Bono Consumo ni el del Plan Más Cerca.

Y hay que recordar que el plan Más Cerca es una excusa para no contar con el Fondo de Cooperación Municipal. Si lo tuviéramos, como ocurre en Valencia y Castellón, donde las diputaciones gobernadas por el PP sí participan en este fondo, no necesitaríamos inventarnos un plan financiado con remanentes de tesorería que llega a los ayuntamientos en octubre. Dispondríamos de esos recursos con antelación.

La Diputación de Alicante no quiere incorporar más fondos propios, como hacen otras instituciones, pero tampoco acepta los recursos que aporta la Generalitat a través del Fondo de Cooperación Municipal. Como consecuencia, los 141 municipios de la provincia de Alicante han dejado de recibir alrededor de 140 millones de euros de inversión durante estos siete años de gobierno provincial del PP. Es una cantidad que podría haberse canalizado a través del Fondo de Cooperación y que ahora intentan compensar, al menos parcialmente, con el Plan Más Cerca, que dispone de muchos menos recursos y que, además, podría ser perfectamente complementario. Y, por si fuera poco, las ayudas llegan tarde. Esto también es un problema de gestión.

-¿Por qué razón, a qué lo atribuye?

-Pensemos en los municipios de menos de 5.000 habitantes: algunos cuentan con un secretario que solo acude un día a la semana y con un único administrativo. Sin embargo, tienen que preparar prácticamente la misma documentación que un municipio de 100.000 habitantes. Es una situación que no tiene sentido. Precisamente, una de las iniciativas que queríamos plantear en el Foro de Alcaldes era abordar esta cuestión. La Diputación no puede exigir el mismo esfuerzo administrativo a un pueblo de 1.000 habitantes que a una ciudad de 200.000.

Por eso, proponemos crear una oficina, un espacio de apoyo y encuentro para los municipios más pequeños, que les permita afrontar estos trámites con más facilidades. La realidad es que, ahora mismo, la Diputación es un barco a la deriva. Los diputados están centrados en sus municipios y apenas acuden a la institución provincial. Los plenos están vacíos de contenido: estamos celebrando sesiones con seis, siete, ocho o nueve puntos, cuando antes podían incluir hasta 40.

Han vaciado los plenos de contenido. Ya ni siquiera presentan mociones, ni el PP presenta iniciativas para atacar al Gobierno de España, como hacía habitualmente. Al final, están dejando pasar el tiempo. La Diputación se encuentra en una situación de parálisis total. Sus responsables ya están pensando en las elecciones generales, después pensarán en las autonómicas y, más adelante, en las municipales. Pero, en la práctica, después de la DANA, dieron por terminada la legislatura. Y eso es lo que tenemos ahora: plenos sin contenido, presupuestos sin propuestas, un Foro de Alcaldes que no se celebra y ninguna iniciativa.

-Otro de los asuntos recurrentes es el Plan Planifica. El calendario de ejecución que se estableció inicialmente se ha ido retrasando. ¿En qué situación se encuentra actualmente?

-Del Plan Planifica 2020-2023 tenemos ejecutado el 70 %. Eso significa que todavía queda un 30 % de las actuaciones pendientes, cuando han pasado ya varios años desde que se puso en marcha. En cuanto al Plan Planifica 2023-2026, que finaliza ahora, su ejecución no llegaba al 10 %. Esto significa que muchas de las partidas previstas para 2025 y 2026 se están desplazando a 2027 y 2028. Hay incluso municipios que tienen actuaciones previstas para 2029 y 2030.

¿Qué significa todo esto? Que estamos ante un fracaso, también desde el punto de vista estratégico. No puedes dar dinero a los ayuntamientos para que preparen los proyectos y después hacer que toda la tramitación y la licitación dependan de la Diputación. Los propios ayuntamientos deberían poder licitar las obras, salvo en aquellos casos en los que, por sus circunstancias y su falta de medios, especialmente en los municipios de menos de 5.000 habitantes, no puedan hacerlo.

Lo que no puede ser es que haya obras cuyos proyectos se presentaron hace tres años y que todavía estén pendientes de valoración por parte de la Diputación. Existe un cuello de botella en el área de Contratación, y es comprensible que se produzcan dificultades si se pretende informar sobre 500 proyectos en apenas seis meses o incluso en tres. Materialmente, es imposible. Por tanto, o cambian el formato, la estrategia y la forma de trabajar, o el Plan Planifica será un plan fallido. No puede ser que en los presupuestos de 2026 sigan figurando actuaciones de planes anteriores pendientes de ejecución, correspondientes a los ejercicios 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.

-¿Y cuál es la situación financiera de la Diputación de Alicante?

-Todo ese dinero que no se gasta acaba en el banco. Y uno se pregunta: ¿cómo puede tener la Diputación 400 millones de euros en el banco? Los tiene porque no ejecuta las obras previstas. El dinero que no se gasta; se va acumulando y se traslada de un ejercicio al siguiente. Este año hablamos de 400 millones; el próximo serán 450 y, al siguiente, 500. La cifra seguirá creciendo mientras no se ejecuten las inversiones previstas. La Diputación tiene un presupuesto de 400 millones de euros y, al mismo tiempo, 400 millones en el banco que no se han destinado a ejecutar las obras presupuestadas.

"El centro de congresos de Alicante se planteó inicialmente para que SUMA tuviera allí su sede, pero ahora resulta que SUMA quiere trasladarse a otro edificio que ha aparecido en la provincia"

-¿Qué se sabe de los futuros centros de congresos proyectados en Alicante y Elche?

-Parálisis total. No se sabe nada. En el caso del centro de congresos de Elche, se estaba trabajando para conseguir una pequeña parcela que faltaba para completar el proyecto. Se está intentando avanzar, pero hay que ver si realmente existe voluntad de sacarlo adelante.

En Alicante, en cambio, no hay interés. El centro de congresos de Alicante se planteó inicialmente para que SUMA tuviera allí su sede, pero ahora resulta que SUMA quiere trasladarse a otro edificio que ha aparecido en la provincia.

-La pretensión de la Diputación de Alicante era comprar un edificio en Benidorm para uso cultural. ¿En qué situación se encuentra ese proyecto?

-No puede ser que tengamos 270.000 euros para el mantenimiento de edificios culturales de toda la provincia y que, al mismo tiempo, se destinen cinco millones de euros a un edificio en Benidorm. Es un regalo del anterior presidente al actual, que además es alcalde de Benidorm. La Diputación no puede dedicarse a hacer operaciones inmobiliarias al servicio del clientelismo en lugar de ejercer una verdadera política municipalista. Estamos hablando de cinco millones de euros para un edificio en Benidorm y de 320.000 euros anuales para su mantenimiento, mientras que para el mantenimiento de todas las casas de cultura de la provincia hay únicamente 270.000 euros.

Ahora habrá que ver qué ocurre con esta segunda propuesta, pero nos parece una decisión muy poco ética. Y esa es la palabra: ética. Nos parece poco ético que el presidente de la Diputación impulse la adquisición de un edificio de cinco millones de euros para su propio municipio. La Diputación lo compra, pero después el municipio disfruta de su uso mientras la institución provincial asume los gastos de mantenimiento. No digo que Benidorm no necesite ese equipamiento cultural. Si el resto de los municipios tuviera cubiertas sus necesidades, me parecería bien. Pero no es así. Los demás municipios también tienen necesidades que atender y no cuentan con recursos suficientes.

"No puede ser que tengamos 270.000 euros para el mantenimiento de edificios culturales de toda la provincia y que, al mismo tiempo, se destinen cinco millones de euros a un edificio en Benidorm"

Hay 270.000 euros para el mantenimiento de los edificios culturales de toda la provincia, mientras que solo el mantenimiento del edificio de Benidorm supondría 320.000 euros anuales. Y eso sin contar con los cinco millones que habría que invertir en su adquisición. Por tanto, no se trata de negar que Benidorm pueda necesitar ese edificio ni de restarle importancia a su función cultural. Se trata de una cuestión de equidad en el reparto de los recursos públicos y, sobre todo, de una cuestión ética. Desde ese punto de vista, no me parece bien.

-La vivienda es uno de los grandes problemas del día a día. ¿Considera que la Diputación de Alicante podría, o debería, promover vivienda, al menos en los municipios de menos de 5.000 habitantes?

-Exactamente. La excusa no puede ser que la Diputación no tiene competencias en materia de vivienda. Tampoco tiene competencias directas en muchos otros ámbitos y, sin embargo, patrocina numerosas actividades deportivas, instalaciones y eventos culturales, además de iniciativas relacionadas con el turismo, entre otras cuestiones.

"La Diputación tiene herramientas para contribuir a generar vivienda en estos municipios o, al menos, para impulsar la rehabilitación de viviendas existentes"

Por tanto, no me sirve el argumento de que la Diputación no tiene competencias en vivienda. Las tiene la Generalitat, sí, pero se puede firmar un convenio o establecer mecanismos de colaboración para que la institución provincial también contribuya a resolver este problema. La Diputación de Sevilla, por ejemplo, tiene una propuesta muy interesante para promover vivienda, especialmente en los municipios pequeños. Creo que ese es el camino que deberíamos explorar en Alicante.

Además, los municipios de menos de 5.000 habitantes se enfrentan a un problema creciente: están convirtiéndose en destinos turísticos de fin de semana. La presión que ya vemos en las grandes ciudades, con la proliferación de apartamentos turísticos, se está trasladando también al interior, aunque de otra manera, a través de chalés turísticos y casas rurales. Nos encontramos con pueblos que de lunes a viernes tienen una población reducida, pero que los sábados y domingos están llenos de visitantes. Esa situación también hay que regularla, porque puede dificultar el acceso a la vivienda a quienes viven y trabajan allí durante todo el año.

La Diputación tiene herramientas para contribuir a generar vivienda en estos municipios o, al menos, para impulsar la rehabilitación de viviendas existentes. Y debería aprovecharlas, especialmente en las localidades de menos de 5.000 habitantes.

-De aquí al final del mandato, ¿espera alguna gran decisión o alguna medida importante, o cree, como viene diciendo a lo largo de la entrevista, que la legislatura está ya agotada?

-El mandato está acabado. Está acabado.Los presupuestos de este año serán un copia y pega. Nosotros ya hemos presentado 30 propuestas, todas dirigidas a los municipios de menos de 5.000 habitantes, y esta semana vamos a presentar algunas más para que después no puedan decir que no hemos hecho propuestas. Porque nuestras enmiendas molestan incluso antes de que empiece el debate presupuestario. Por eso, seguimos planteando medidas para que puedan incorporarse a las cuentas.

Son propuestas de sentido común: ayudas para las farmacias rurales, mejora de los caminos rurales, rehabilitación de edificios en el medio rural, recuperación de casas de cultura y más recursos para el desbroce y la limpieza de los montes. Se trata de aumentar las partidas existentes o crear otras nuevas.

Pensemos, por ejemplo, en el transporte a demanda. Las diputaciones de Valencia y Castellón cuentan con iniciativas de este tipo, que permiten que una persona que vive en un municipio del interior pague un tercio del coste del transporte, mientras que la Generalitat y la Diputación asumen cada una otro tercio. Pues bien, somos la única diputación de la Comunitat Valenciana que no tiene un servicio de transporte a demanda.

 

-¿Por que no hay un fondo para ello?

-La Diputación de Castellón también dispone de un fondo de cooperación turística para municipios del interior. Nosotros no tenemos un fondo de cooperación municipal y tampoco contamos con instrumentos equivalentes para atender las necesidades de estas localidades. No puede ser que seamos la última diputación de la Comunitat Valenciana en este tipo de políticas. Valencia tiene una población mayor que la nuestra y, aun así, dispone de más herramientas para apoyar a sus municipios del interior.

Además, nuestra ejecución real de las inversiones se sitúa en torno al 34 %, frente al 54 % de Valencia y el 60 % de Castellón. Invertimos poco y mal. Poco y mal. Tampoco tenemos un sistema de subvenciones específico y suficiente para los municipios del interior en materia turística. Aquí se convoca una ayuda anual y se conceden 2.000 euros a cada municipio para cuestiones como la elaboración de folletos. Son cantidades propias de hace 20 años, que no responden a las necesidades actuales.

-¿Qué ha sido de los grandes organismos de la institución?

-Hasta el MARQ ha perdido parte de su brillo, y el Patronato Provincial de Turismo también. Cuando llegaron sus actuales responsables, yo ya advertí que había otras cuestiones que debían cambiar. Ahora, tanto el MARQ como el Patronato parecen estar limitándose a sobrevivir. Y lo que ocurre en estos organismos es, en buena medida, un reflejo de lo que sucede en la propia Diputación. La institución está paralizada, también en sus organismos dependientes. Los que antes tenían más visibilidad y más capacidad de actuación han perdido impulso. Mientras tanto, se deja pasar el tiempo y el mandato está prácticamente liquidado.

"La institución está paralizada, también en sus organismos dependientes. Los que antes tenían más visibilidad y más capacidad de actuación han perdido impulso"

Nosotros vamos a seguir presentando propuestas para los presupuestos. Intentaremos conseguir algunos recursos más para los municipios de menos de 5.000 habitantes y para nuestros alcaldes, pero la sensación es que estamos completamente olvidados. El presidente de la Diputación se ha olvidado de nosotros. Y el mejor ejemplo es el Foro de Alcaldes. Es un escándalo que se haya dejado de lado un espacio de encuentro que debería servir para escuchar a los representantes municipales y atender sus necesidades.

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