VALÈNCIA. El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, compareció este viernes para presentar el proyecto de Ley de presupuestos de la Generalitat de 2026. Unas cuentas que vienen precedidas de un acuerdo con Vox, cuyos votos son necesarios para su aprobación el trámite parlamentario que se inicia ahora y está previsto que concluya el 22 de julio.
Para los no iniciados, la comparecencia del jefe del Consell ante este hito político podría considerarse normal, pero lo cierto es que resulta prácticamente inédito que el presidente de la Generalitat ejerza de maestro de ceremonias en la presentación de unos presupuestos.
Generalmente, esta rueda de prensa suele tener un carácter eminentemente técnico y se celebra en la sala del Palacio de Fuentehermosa, donde tienen lugar las comparecencias posteriores al pleno del Consell. En ella, el titular de Hacienda expone a grandes rasgos las cuentas y atiende las dudas de los medios de comunicación.
Sin embargo, en esta ocasión la cita se trasladó al Patio Gótico del Palau de la Generalitat, espacio habitual para los actos concretos del presidente, y fue Pérez Llorca el que se encargó de hacer una introducción de los aspectos más relevantes de las cuentas, mientras que la intervención de carácter más técnica del conseller José Antonio Rovira, se produjo posteriormente.
Esta decisión y el propio escenario escogido, ponen de manifiesto el interés por parte del presidente de dotar de un cariz político a un acto generalmente más aséptico. Una maniobra que se entiende en un contexto en el que Pérez Llorca, que relevó a Carlos Mazón como presidente hace apenas unos meses, necesita reforzar su liderazgo institucional en la recta final de la legislatura.
Así, tras casi medio año de dudas respecto a los presupuestos, una huelga educativa de tres semanas y una dirección nacional del PP que ha aplazado el congreso regional valenciano y, por tanto, la bendición a Pérez Llorca como futuro candidato, parece comprensible que el presidente haya decidido utilizar el acuerdo alcanzado con las cuentas para sacar pecho y darse cierto autobombo.

- Pérez Llorca y su Consell, en la comparecencia de este viernes. Foto: EP/ROBER SOLSONA
Especialmente cuando, además, permite el ataque comparativo con el Gobierno de España, algo que ha utilizado habitualmente por el Consell, contraponiendo la aprobación de las cuentas valencianas a la incapacidad del ejecutivo de Pedro Sánchez a sacar adelante unos presupuestos desde 2022.
Otra prueba de la intencionalidad política de esta intervención, es cómo el jefe del Consell ha evitado situarse al frente de las negociaciones para resolver el conflicto educativo, pese a las peticiones reiteradas de los sindicatos, aludiendo a que es la consellera del ramo quien tiene la responsabilidad y la misión de llegar a un acuerdo. Bien, Pérez Llorca no tuvo problema este viernes en romper la tradición y tomar las riendas en una presentación que históricamente siempre ha recaído únicamente en el conseller de Hacienda.
Un discurso institucional, al margen de las exigencias de Vox
En su comparecencia, de Pérez Llorca subrayó la potencialidad social de unas cuentas cuyo 80% "se van a destinar a las personas" y destacó que con la presentación presupuestaria el Consell cumplía con el "compromiso de estabilidad y tranquilidad" adquirido "con todos los valencianos".
Un discurso de carácter institucional alejado de reivindicaciones de Vox como la prioridad nacional u otras cuestiones que, no obstante, sí han formado parte del acuerdo. Ahora bien, a diferencia de lo ocurrido con Carlos Mazón en los anteriores presupuestos, Pérez Llorca ha evitado verbalizar una defensa de los postulados de Vox, algo que sí pareció tocarle a su predecesor para lograr un acuerdo para las cuentas en marzo de 2025.
Eso sí, este lunes, tal y como señaló el conseller Rovira posteriormente, se presentará la ley de medidas fiscales, conocida como ley de acompañamiento, donde se plasmará una "reducción fiscal en la renta de las clases bajas y medias trabajadores", anunció Pérez Llorca, y donde probablemente sí habrá más letra pequeña en la que probablemente se observen concesiones a Vox.