VALÈNCIA. Las elecciones generales convocadas por Pedro Sánchez para el próximo 29 de noviembre se convertirán, además de la decisiva votación que decidirá el futuro gobierno de España, en la primera vuelta previa a los comicios autonómicos.
Es por ello que las distintas formaciones políticas se enfrentan a una 'campaña' de casi ocho meses. Lo que ocurra en este tiempo y el propio resultado en las urnas de noviembre, probablemente tendrá consecuencias en el electorado que acuda a ejercer su derecho el 23 de mayo para las autonómicas y locales.
Así, las estrategias para los comicios regionales de los dos grandes partidos, PPCV y PSPV, se dirigen al mismo objetivo pero poniendo el acento en distintas cuestiones. Mientras que los populares valencianos posiblemente deban centrarse en conseguir mantener la tensión entre su electorado, los socialistas tendrán que poner el foco en el aumento de la movilización.
Atendiendo a los resultados electorales de los últimos años, en las convocatorias estatales se produce en líneas generales una mayor participación que en los comicios autonómicos, y tanto populares como socialistas suelen lograr cuantitativamente más votos en esas elecciones generales, exceptuando alguna cita especial como la de 2019, donde hubo 'superdomingo' y se ejerció el voto en la misma jornada.
A día de hoy, los distintos sondeos publicados, incluidos los de esta misma semana coincidiendo con el 9 d'Octubre, señalan que el PP seguiría siendo la fuerza más votada en las elecciones autonómicas, con horquillas que van de los 34 a los 41 diputados según las distintas encuestas. Esto proporcionaría altas probabilidades a los populares de, con el apoyo de Vox, continuar al frente de la Generalitat.

- José María Llanos (Vox) y Juanfran Pérez Llorca, se saludan. Foto: JOSÉ CUÉLLAR/CORTS
Ahora bien, distintos analistas consultados y los propios estrategas de los partidos, coinciden en que es difícil clarificar hasta qué punto estos sondeos de carácter autonómico no se encuentran en cierta medida 'contaminados' por la influencia nacional, donde la tensión y polarización que ya venía bullendo ha comenzado a crecer todavía más con el anuncio de la convocatoria de las generales.
En este sentido, la mayoría de los sondeos nacionales apuntan a que PP y Vox podrían lograr la mayoría suficiente para desbancar a Sánchez de la Moncloa. De ocurrir esto, una de las claves es ver cómo se comporta el electorado conservador una vez logrado el objetivo de acceder al Gobierno de España: en 2023 y 2015, las generales tuvieron lugar después de las autonómicas y, sin embargo, en esta ocasión el orden será inverso.
En esas citas, todas las formaciones importantes sacaron más cantidad de votos en las generales que en las autonómicas, prueba de que la convocatoria estatal suele conllevar mayor participación y menor abstención. El caso de 2019, cuando coincidieron nacionales y autonómicas el mismo día, resulta curioso: 40.381 personas que votaron a Vox en la urna del Congreso no lo hicieron en la de Les Corts por la misma opción política o incluso, directamente no votaron.

- Morant junto a varios candidatos este domingo. Foto: EP/ROBERTO PLAZA
Esto puede deducirse en que las otras opciones lógicas de este electorado, PP y Ciudadanos, no sufrieron variaciones tan potentes. A los populares les votaron 10.865 menos en las generales que en las autonómicas, mientras que a Ciudadanos les votaron 10.913 personas más en las generales que en las autonómicas. Aunque han pasado siete años, es un dato en cierto modo curioso que apunta al menor interés del votante de Vox en los comicios regionales.
En aquel 2019, el PSPV-PSOE obtuvo casi 100.000 votos más en las generales que en las autonómicas, es decir, se produjo un voto dual de una urna a la otra que, posiblemente, fue a otras opciones como Compromís, dado que la coalición valencianista obtuvo 270.000 votos más en las autonómicas que en las generales.
Si acudimos a las autonómicas y generales de 2023, los principales partidos, incluido Compromís, lograron más votos en las segundas que en las primeras, lo que indica el contexto de mayor movilización para las generales, donde se produjo una participación del 71,5% frente al 67% de las autonómicas.
Así, una de las principales claves para el PPCV que lidera Juanfran Pérez Llorca será conseguir mantener la tensión entre su electorado si, como apuntan las encuestas, se produce la victoria y el acceso a la Moncloa. De la misma manera, el papel de Vox en esa motivación de sus simpatizantes también resultará clave para el bloque conservador.
Precisamente en la otra orilla, en el PSPV pero también en Compromís, el reto se inclina en aumentar la movilización en busca de un efecto 'rebote' ante el posible ingreso en el poder del tándem PP-Vox. En esta misión, el calendario establecido puede favorecer sus objetivos, puesto que lo más probable es que cuando lleguen las elecciones autonómicas del 23 de mayo ya puede hasta haberse constituido un gobierno conservador y se hayan tomado o pactado decisiones que puedan soliviantar o enardecer al votante progresista, lo que debería favorecer su movilización de cara a las autonómicas y locales.
Es decir, si populares y voxistas valencianos logran convencer a su electorado de la importancia que suponen los comicios regionales y mantenerlos activos, lo que indican los sondeos apunta a una nueva victoria del bloque conservador. Sin embargo, si consideran el trabajo hecho una vez desalojado Sánchez, las posibilidades de la izquierda crecerían por la capacidad de movilizar a los suyos mediante el rechazo que provoquen los primeros pasos del gobierno conservador entrante en la Moncloa.