Comunitat Valenciana

La compleja conciliación de las familias numerosas: entre cambios laborales y el control del gasto

  • De izquierda a derecha: Loreto, Elisa, Patxo y Clara.
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VALÈNCIA. El 23 de marzo se celebra el Día Nacional de la Conciliación y la Corresponsabilidad. La efeméride, instaurada en 2018, pretende que la sociedad sea consciente de la importancia de la conciliación y pone de relieve que la vida personal y profesional puedan ser compatibles, independientemente las circunstancias personales. A pesar de ello, trabajo y familia siguen siendo esferas difíciles de encajar en muchas ocasiones, especialmente cuando se trata de familias numerosas.

Por regla general, se califican como numerosas aquellas familias que tienen más de dos hijos. Existen circunstancias especiales que también llevan a otro tipo de familias a ser numerosa, como ocurre cuando uno de los dos hijos tiene una discapacidad superior al 33% o incapacidad para trabajar. Según los últimos registros oficiales del Gobierno de España, la Comunitat Valenciana supera las 80.000 familias numerosas.

Para estos hogares las labores de crianza son más bien complejas: a la enorme cantidad de tiempo que precisa el cuidado de los hijos se suma el impacto económico o las dificultades para encontrar una vivienda suficientemente grande como para que todos puedan vivir cómodamente. Un proceso que, en ocasiones, lleva a renunciar a oportunidades laborales y que precisa del apoyo de abuelos o personal externo para tratar de conciliar.

Con el objetivo de fomentar el apoyo entre las familias, la participación social y prestar ayuda a quienes más lo necesitan con un banco de alimentos han surgido asociaciones como Más de Dos. Esta entidad, radicada en Valencia, se fundó en 2004 y cuenta con más de 2.000 familias asociadas. Es el caso de Elisa, Patxo, Loreto y Clara, que atienden a este periódico con motivo del Día Nacional de la Conciliación y la Corresponsabilidad.

  • Elisa, Patxo, Loreto y Clara. -

Los retos profesionales quedan en un segundo plano

La conciliación en familias numerosas pasa, en muchos casos, por modificar la trayectoria laboral. Es el caso de Clara, que, además de madre de una familia numerosa, es la presidenta de la asociación. "Uno de los dos tenía que renunciar y tomamos la decisión de que renunciaba yo a mi vida laboral y apostábamos por la suya", explica. Se trata de una realidad extendida y que afecta a las mujeres en mayor medida. De hecho, la encuesta más reciente de la Federación Española de Familias Numerosas revela que el 63% de las familias se ha reducido la jornada o ha renunciado a mejoras laborales ante la necesidad de conciliar. 

En otros casos, la fórmula pasa por ajustar el empleo existente a la realidad familiar. Patxo redujo su jornada a cinco horas para poder hacer cosas por su cuenta y poder conciliar por las tardes. Mientras que su mujer, Loreto, relata la complejidad de trabajar desde casa siendo autónoma en una familia numerosa: "Te encargas de la casa, los niños, la cocina, trabajar... No te da tiempo a nada y no llegas a facturar lo que necesitas para poder vivir". La solución de Loreto pasó por buscar otro trabajo y compaginarlo con ser autónoma en horario de tardes. Otros empleos, como el de Elisa, que se dedica a la docencia, permiten una mayor conciliación, sobre todo durante periodos vacacionales, pues sus vacaciones coinciden a grandes rasgos con las de sus hijos.

  • Elisa, Patxo y Loreto. -

Más allá del impacto laboral, los entrevistados coinciden con que el reparto de tareas familiares sigue teniendo un claro sesgo de género, teniendo la mujer una mayor carga en el hogar tanto a nivel de actividades a realizar como a nivel mental. En todo caso, observan diferencias entre mujeres y hombres en torno a la organización y abogan por que la pareja pueda complementarse correctamente para llegar a todas las actividades domésticas: "Evidentemente, con cuatro hijos, o haces equipo o la cosa no funciona", apuntan. Además, insisten en la necesidad de que el matrimonio pueda tener espacios ajenos a los hijos y de que cada individuo también tenga tiempo "para desconectar y tener paz mental".

De abuelos a empleados domésticos: la imprescindible ayuda externa

A menudo, el trabajo no puede adaptarse a la familia. Es en este punto donde el entorno empieza a cobrar especial importancia. "Yo digo siempre que la conciliación son los abuelos", apunta Loreto, que remarca que sin la ayuda que prestan estos familiares "sería absolutamente inviable" poder contar con un trabajo a jornada completa. La encuesta de la Federación camina en la misma dirección: la mitad de las familias recurre a los abuelos para poder conciliar, mientras un 28% opta por actividades extraescolares, con el coste económico que conlleva.

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Elisa, en cambio, explica que tanto su madre como sus suegros siguen en edad laboral, por lo que carece del "comodín" de los abuelos cuando su hijo se pone enfermo. "Mi marido ese día teletrabaja, yo salgo corriendo a mediodía, pido algún permiso, y vamos un poco sobreviviendo", añade.

Cuando todos los gastos se multiplican por tres o más

"Es todo multiplicado por cuatro", remarca Patxo sobre el impacto económico que supone una familia numerosa. Lo cierto es que el gasto en alimentación, educación o actividades se dispara en comparación con otros hogares. La encuesta elaborada por la Federación revela que el 75% de las familias numerosas tiene dificultades para cubrir todos los gastos y más del 70% reconoce problemas para llegar a fin de mes. 

La necesidad de apoyo externo también afecta a los bolsillos de estas familias, especialmente en periodos vacacionales, cuando el gasto en actividades extraescolares y campamentos de verano puede suponer varios miles de euros. Ante esta situación, muchas familias optan por reorganizarse o renunciar a estos servicios. “Nosotros no viajamos, no salimos a cenar, no vamos al cine”, explican Patxo y Loreto, con el objetivo de evidenciar que el ajuste económico forma parte del día a día.

En este contexto, asociaciones como Más de Dos juegan un papel de apoyo. Clara explica que se están impulsando iniciativas para aliviar la carga de las familias, sobre todo en periodos no lectivos como es la Pascua. Entre las actividades se encuentran cuestiones como una tarde de cine por dos euros, un mago gratuito, o poder hacer actividades de juegos en el río. "Intentamos poder ir haciendo cosas para dar un respiro a las familias y que los niños tengan mayor variedad de actividades", señala Clara.

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A todo ello se suma un problema estructural como es el acceso a la vivienda. Durante la entrevista, Patxo y Loreto relatan que les han "doblado" el precio del alquiler, por lo que se han visto obligados a mudarse y encontrar un hogar para seis personas con un precio que se pueda permitir una familia, algo que consideran "absolutamente imposible" en València. Es por este motivo que están en proceso de mudanza a un nuevo hogar en un municipio cercano al 'Cap i Casal', donde esperan encontrar un menor coste de alquiler y un hogar con buenas condiciones para convivir seis personas. 

Ante esta situación, las familias reclaman más políticas de conciliación a las diferentes administraciones. Las personas entrevistadas ponen el foco en que se ofrezcan incentivos a las empresas para que sus empleados puedan combinar mejor su vida personal y profesional: "Si a mi empresa le ayudan económicamente si tengo una reducción de jornada, no les importará que yo la solicite", considera Loreto.

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A los incentivos laborales se añaden reclamaciones en torno a un aumento del apoyo a las familias que tienen más de tres hijos o mayor accesibilidad a los servicios educativos, entre otras cuestiones. Pero, incluso por encima de las políticas administrativas, sitúan como una prioridad que la sociedad tenga una buena visión de las familias numerosas. "La gente te mira como si fuéramos una especie en extinción", lamenta una de las entrevistadas.

Una renuncia que merece la pena

Pese a todas las problemáticas existentes, ninguna de las familias entrevistadas duda en reconocer que "la renuncia merece la pena". "Hoy en día vivimos en una sociedad en la que lo queremos todo. Una familia numerosa te enseña que todo no se puede y que hay que priorizar unas cosas sí o sí", reconoce Patxo. 

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"Todo es caótico y todo es un desastre, pero todo es felicidad. Es el maravilloso caos", apuntan Loreto y Patxo. Por su parte, Elisa destaca la unidad y la complicidad que se evidencia entre los hermanos: "A veces miro a mi marido y le digo es que esto es nuestro. Es alegría, felicidad. Puede ser agotador, pero solo la mirada con tu marido de decir la que hemos liado", destaca con orgullo.

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