Análisis

Comunitat Valenciana

¿Hay postsanchismo en el PSPV?

  • Torró, Morant y Bernabé, juntas en un acto en noviembre.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. La semana pasada supuso un pequeño cambio de tendencia para el PSPV-PSOE que lidera la ministra Diana Morant. La presentación de un nuevo sistema de financiación realizada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha permitido a la responsable de los socialistas valencianos situar en el foco mediático, por primera vez en mucho tiempo, una cuestión política de relevancia muy alejada de Carlos Mazón, la Dana y sus terribles consecuencias.

Esto no significa que el PSPV haya ganado este debate, especialmente cuando el rechazo -o al menos la crítica- a la iniciativa es generalizada incluso en autonomías donde gobiernan los socialistas, pero al menos ha proporcionado a Morant unas mínimas herramientas para presentarse ante la opinión pública como alternativa, incluso liderando la agenda mediante reuniones con sindicatos y patronal a la búsqueda de respaldo sobre el nuevo modelo de financiación que, hay que subrayarlo, supondría una importante mejora en los ingresos de la Comunitat Valenciana.

No obstante, la propuesta, que el Gobierno pretende aprobar este año en el Congreso para que entre en vigor en 2027, ofrece serias dudas sobre su aprobación por la coyuntura actual de crispación, el rechazo del PP a negociar la cuestión y el propio descaro del ejecutivo central por el momento elegido y las formas utilizadas (con presentación previa a ERC). Ahora bien, este asunto ha servido para evidenciar una vez más que la ministra y líder del PSPV, Diana Morant, sigue siendo una de las escuderas más leales y firmes de Sánchez y Montero, incluso elevando el tono frente a sus compañeros asturianos o manchegos que han manifestado su rechazo al modelo.

Más aún, en estos mismos días, el exministro Jordi Sevilla se encargó de presentar el manifiesto de la plataforma Socialdemocracia 21, favorable a abrir un debate crítico en el PSOE ante el "callejón sin salida" al que, a su juicio, le ha conducido el sanchismo. La respuesta de Morant, al ser preguntada su opinión, fue contundente:  "No lo he leído, entre otras cosas porque no me interesa". Días más tarde se extendió algo más sobre la cuestión, para criticar al exministro al considerar que se alineaba con el PP:  "Si lo que a mí me piden para ser socialdemócrata, según la receta de Jordi Sevilla, es que tenga que estar de acuerdo con el Partido Popular, que no quiere que esta sociedad progrese, tenemos conceptos diferentes de lo que es el Partido Socialista y de lo que es la sociedad democrática".

Así pues, una defensa a ultranza de Pedro Sánchez por parte Morant que, de nuevo y con alta intensidad, encadena todavía más su destino al del presidente del Gobierno y líder de la formación socialista. Pero, ¿es este el sentir general en el PSPV? ¿hay dirigentes preparados para una hipotética era postsanchista si se pierde la Moncloa?

Cuestiones difíciles de responder para las que se debe establecer un marco previo respecto a la manera de ejercer el mando por parte de Sánchez. En estos años, se le ha visto deshacerse de rivales orgánicos sin miramientos y también de colaboradores cercanos por conveniencia estratégica o porque sus servicios ya no eran necesarios. Internamente, el que regresara al poder poniendo en valor el peso de la militancia y la democracia de las primarias, ha terminado por tejer un régimen casi caudillista en el que uno de los méritos más preciados es el culto al líder y la capacidad de sacrificio en virtud de su continuidad. 

Un sistema que, hasta el momento, ha funcionado, pero que amenaza con dejar paso, si cae el presidente, a una guerra cruenta e impía contra sus onnubilados lugartenientes. Es decir, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros momentos en el PSOE -y en otras formaciones- donde se producen sucesiones relativamente tranquilas o incluso en las que el líder saliente es capaz de lograr situar o promocionar a un sucesor, si Sánchez pierde las futuras elecciones generales, además de estar probablemente en la oposición en la mayoría de autonomías, todo apunta a que tendrá difícil facilitar una buena salida a sus más cercanos colaboradores y seguidores..

De esta manera, resulta evidente que Morant debe lograr presidir la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas o que Sánchez no caiga en las generales para continuar en primera línea política. También se encuentran en posiciones muy cercanas al líder la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, y la delegada del Gobierno y secretaria de Igualdad del partido, Pilar Bernabé. Las tres máximas referentes del socialismo valenciano que, al mismo tiempo, ostentan una posición de fuerte poder pero notable fragilidad.

  • Torró, Morant y Bernabé, en un mitin en València. -

En este punto, y con la vista puesta en el postsanchismo, Bernabé es posiblemente la más pragmática y quizá menos estrechamente vinculada al presidente. Días atrás, como líder del PSPV en la ciudad de València y futura candidata a la Alcaldía, otorgó a la concejal Elisa Valía las importantes competencias de Movilidad y Urbanismo que dejaba la edil María Pérez. Se da la circunstancia de que Valía es una de las principales referencias en la capital del líder provincial del PSPV, Carlos Fernández Bielsa, quien se impuso por la mínima en las primarias al alcalde de Riba-roja, Robert Raga, candidato apoyado en la sombra por Morant.

Mientras Bernabé hacía este guiño a Bielsa, se producía también esta misma semana otro movimiento, pero en dirección contraria, de la líder del PSPV, que sustituyó como portavoz adjunto en Les Corts a Toni Gaspar, cercano precisamente a Bielsa; además de promover la modificación de la gestora en Almussafes que había partido de la dirección provincial. Dos maneras de comportarse frente a un sector que, aunque no haya hecho ninguna manifestación pública estridente, no apunta a situarse entre los que profesan mayor lealtad y adoración al 'sanchismo', sino que más bien parecen aguardar su momento de cara a la próxima etapa.

Así pues, el panorama en el PSPV si hay una caída de Sánchez no resulta especialmente halagüeño. Las citadas referentes actuales poseen una estructura y apoyo de dudosa solidez y, al mismo tiempo, tras la desbandada del 'abalismo', la disminución de poder del ilicitano Alejandro Soler, el desarme de los 'pelayos'... se ha producido cierta atomización de las familias políticas que, probablemente, se enfrentarán en muchos casos a un proceso de reconstrucción y reestructuración. Habrá que ver, en ese momento, con qué resultados electorales en la mano.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo