Entrevista

Comunitat Valenciana

Francisco Pérez (Ivie): "La propuesta del Gobierno de reforma de la financiación arranca el debate sobre unas bases razonables"

Entrevista al director del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie)

  • Francisco Pérez, director del Ivie.
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VALÈNCIA. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) acaba de culminar la celebración de sus primeros 35 años, los mismos que lleva al frente del centro su director y cofundador, Francisco Pérez García (València, 1950).

Desde su creación a finales de 1990, cuando no teníamos internet, ni móviles, ni el euro, el Ivie ha radiografiado la economía valenciana y española en numerosos trabajos y series de estudios que han conformado un corpus que permite a cualquier investigador recorrer y analizar un período de la historia breve pero lleno de sobresaltos, con crisis, burbujas, revoluciones tecnológicas, guerras, una pandemia y una dana.

En esta entrevista, Francisco Pérez, doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València entre 1986 y 2020 y premio Rei Jaume I de Economía en 2024, recuerda los orígenes del Ivie y analiza asuntos de actualidad como la financiación autonómica, el problema de la vivienda, la productividad, las consecuencias de la Dana o el impacto del rápido aumento de la población en la Comunitat Valenciana.

 

-¿Cómo surge el Ivie hace 35 años?

-Surge como una combinación de dos cosas. Por una parte, la percepción por parte de la Generalitat de que le interesaba que existiera un centro de investigación económica en la Comunitat Valenciana, en la que en algún momento pudiera apoyarse también para estudiar determinados temas. Y por otra parte, la sensibilidad de algunos investigadores de las universidades de Valencia y Alicante de que también interesaba contribuir al análisis de problemas, bien de la comunidad valenciana o de fuera, pero contando con una estructura que facilitara la realización de los proyectos. Yo había estado de director general de Economía los dos primeros años cuando echa a andar la comunidad autónoma, en el gobierno autonómico del 83 al 85. Y estoy en la conversación, en particular con Antonio Birlanga, que era conseller de Hacienda, y empezamos a pensar cómo se podía organizar algo que respondiera a esa idea.Y así nace el Ivie.

-A su juicio, ¿cuál ha sido la principal aportación del Ivie a la sociedad?

-Creo que, por un lado, hacer trabajos de investigación aplicada de fuerte base empírica desde Valencia. Lo habitual era que este tipo de centros estuvieran concentrados en Madrid y con algunos en Barcelona. El Ivie lleva 35 años de actividad continuada en ese terreno, y hacerlo desde Valencia quiere decir, primero, hacer posible que en Valencia pueda haber un centro de investigación de estas características, con continuidad, y también que a veces la mirada de los problemas no sea la misma. Esa perspectiva, ese punto de vista desde la periferia, y por otra parte, abordar no solo los problemas valencianos, sino otros muchos problemas económicos que son relevantes en España o a nivel internacional... Hay temas en los cuales el Ivie es la referencia en España, por ejemplo, los análisis de productividad. Y esto es el resultado de una combinación de circunstancias, de iniciativas, de alianzas, que han funcionado. ¿Cuál es la aportación? Pues hacer economía de fuerte base empírica y de generación de datos para que los análisis, no solo del Ivie, sino de otros muchos investigadores, se puedan llevar a cabo. Las bases de datos sobre stock de capital del Ivie, que nacieron de un debate público que había sobre las deudas históricas en el caso del capital público, pero que después nosotros extendimos al capital privado, esas bases de datos que publicamos todos los años actualizadas, porque es un programa que ahora mantenemos desde hace mucho tiempo con la Fundación BBVA, hay más de mil trabajos de investigación que utilizan esas bases de datos. Y pasa también en otros campos.

-¿Cree que los políticos han aprovechado también ese caudal de conocimiento?

-Los políticos tienen, a partir de nuestro trabajo y el de otras instituciones, muchos más documentos y análisis y bancos de datos rigurosos, respetados por los profesionales, que pueden tener en cuenta a la hora de tomar sus decisiones. Y en ese sentido, pues hay algunos temas que sí, el análisis viene marcado por esa disponibilidad de información. El que digo de la productividad es uno, el de la financiación autonómica es otro, pero hay muchos más. Por ejemplo, todos los análisis de cómo ha evolucionado el capital humano en España, la asimilación, el aprovechamiento de ese capital humano por parte del tejido productivo. Yo creo que, en ese sentido, no deja de haber opiniones que no están basadas en datos, pero si se quiere tomar los datos como referencia o como filtro, ahora son muchísimo más abundantes. Entre otras cosas porque algunas instituciones como el Ivie nos preocupamos de que los informes, sus resultados principales, lleguen a la sociedad. Hacemos explícitamente, intencionadamente, un trabajo de transferencia del conocimiento. Y lo que percibimos es que, por la acogida que tienen los medios de comunicación y por el seguimiento que tienen -también eso lo han facilitado después internet y las webs-, es muy importante la información.


-La economía valenciana, ¿está mejor o peor que hace 35 años en relación con la española y la europea?

-Ahora estamos mejor que hace 35 años, pero si la pregunta es en relación con..., entonces estábamos muy cerca de la media española, alrededor de la media española, y ahora estamos 15 puntos por debajo en renta per cápita.

-Un reciente informe del Ivie, dirigido por Joaquín Maudos, señalaba la baja productividad como una de las causas de este empeoramiento. ¿Se están dando los pasos para revertir esta situación?

-Pues la posición relativa de la economía valenciana en relación con España en términos de productividad, y España tampoco es particularmente brillante en este sentido, se mantiene alrededor de 6-7 puntos por debajo de la media. Y no se perciben cambios. Y al lado de esa magnitud hay otro factor que es la relación entre la población ocupada y el total de la población, es decir, la tasa de ocupación de la población, que también contribuye al alejamiento de la renta per cápita valenciana de la media. La Comunitat Valenciana por un lado tiene un ritmo de crecimiento de su actividad económica alto, en los últimos años crece por encima de la media, pero tiene un ritmo de crecimiento demográfico también en los últimos años muy fuerte. Y cuando combinamos las dos cosas, el resultado es que la renta por habitante se aleja de la media. Entonces, claro, la forma de impulsar hacia arriba la renta per cápita, teniendo en cuenta que además hay una parte importante de ese crecimiento demográfico que tiene que ver con la llegada de un mayor número de residentes, tanto laborales como residenciales a la Comunitat valenciana, es impulsar la productividad y eso pasa por una serie de caminos que nosotros destacamos desde hace bastantes años en los que los avances son limitados. Tiene que pasar por actividades en las que la productividad esté por encima de la media, actividades que no son las tradicionales, que también hacen su papel, pero es un problema de pesos. El comercio o el turismo tienen un peso muy importante en la economía valenciana y no son actividades en las que el nivel de productividad sea particularmente alto. ¿Dónde están los altos niveles de productividad? Pues están en las que tienen que ver mucho con las nuevas tecnologías, la innovación, el uso intensivo del conocimiento, etc. Y ahí a veces yo percibo, por ejemplo, una cierta incredulidad de empresarios a quienes les chocan estos datos que nos sitúan por debajo de la media. Y seguramente tienen razón porque su entorno no es el de baja productividad. Hay una parte del tejido productivo significativa donde la productividad está por encima de la media. Es un problema de proporciones. ¿Cuánto pesan esas empresas y esas actividades en las que estamos por encima de la media? ¿Y cuánto pesan todo el conjunto de empresas, muchas de ellas muy pequeñas, con actividades tradicionales en las que estamos por debajo de la media? Comento esto porque a veces creo que está justificada esa incredulidad por cuál es la referencia visual en la que uno observa la realidad.

-Quizás la valenciana es una economía muy dinámica, que da la sensación de que aquí hay mucho movimiento económico, pero mirando los números no se refleja en lo que es el PIB per cápita...

-Efectivamente, la economía es dinámica, pero además es heterogénea. Yo diría que, por ejemplo, si uno mira qué es lo que nos diferencia de otros territorios en España donde no se observan estas debilidades, pensemos en Madrid, el País Vasco, Cataluña, Navarra... Bueno, pues un aspecto fundamental es cuál es el peso en el empleo de las grandes empresas, porque las grandes empresas son más productivas. Entonces, aquí tenemos grandes empresas, claro, podemos mirar a las grandes empresas y percibiremos que son eficientes, dinámicas, competitivas... Sí, pero ¿cuál es su peso? Su peso es menor que en otros territorios. Y de ese menor peso se deriva una parte importante de nuestra desventaja.

Las diferencias de financiación entre comunidades son demasiado grandes, y ¡ojo!, todavía son más grandes con las forales; aquí hay más de un Estado de bienestar

-Una de las aportaciones del Ivie, y de usted como director, más conocidas por el gran público es la propuesta valenciana de un nuevo modelo de financiación autonómica para toda España. Hace nueve años que, a petición del Gobierno de entonces, se lanzó aquella propuesta. ¿Es válido todavía aquel modelo si se actualizaran las cifras?

-Básicamente sí, porque lo que nosotros hemos criticado del modelo actual son varias cosas, pero dos muy importantes. La más importante es que coloca a la Comunitat Valenciana en una posición de desventaja en cuanto a recursos por unidad de necesidad. Es decir, las necesidades de las comunidades autónomas vienen determinadas fundamentalmente por el volumen de población y para afinar el cálculo de las necesidades en relación con la población, por eso que se llama la población ajustada, se tiene en cuenta la estructura por edades de la población, porque hay más necesidades sanitarias cuando la población es mayor, hay más necesidades educativas cuando hay muchos niños... Entonces, una de las cosas que nosotros hemos denunciado desde hace mucho tiempo es que el actual modelo, el que se aprueba en el año 2009, genera unas desigualdades en financiación por habitante o por habitante ajustado demasiado grandes entre las comunidades de régimen común. ¿De cuánto? Pues de 30 puntos porcentuales entre Cantabria y la Comunitat Valenciana o Murcia, que están peleando un año sí y otro también por la cola. Treinta puntos porcentuales por habitante ajustado son demasiados para creerse que esa parte tan importante del estado de bienestar que gestionan las comunidades está desarrollada al mismo nivel en toda España. Entonces, nuestro primer punto fundamental, no solo nuestro, sino de otros expertos, es decir que aquí las diferencias son demasiado grandes. ¡Ojo!, todavía son más grandes con las forales [País Vasco y Navarra]. Con las forales llegan hasta 70 puntos. Aquí hay más de un estado de bienestar. Entonces, ese fue el núcleo de nuestra propuesta.

Otro fue señalar que cuando se aprobó el modelo se prometían unos recursos a las comunidades que después no llegaron. No llegaron porque cuando se aprobó el modelo ya estábamos metidos en la gran recesión, en la crisis económica. Hay un desplome de los ingresos y, como una parte de los ingresos públicos es la base de la financiación de las comunidades, pues eso repercute en las comunidades. Pero es que hubo algo más. Las administraciones, cuando cayeron los ingresos en la gran recesión, subieron los tipos impositivos para paliar una parte de la pérdida de ingresos. Y ahí las comunidades se encontraban en una posición asimétrica entre el caso de los impuestos directos y los impuestos indirectos. En los impuestos directos tenían capacidad normativa para subir o bajar los tipos, pero en los impuestos indirectos, en particular el IVA y los impuestos especiales, que son una parte muy importante de su financiación, no la tenían, porque la Unión Europea dijo que no era conveniente. Entonces lo tenía que hacer el Estado. ¿Lo hizo el Estado? Sí. ¿Subió los tipos impositivos de IVA y especiales? Sí. Pero se quedó con la recaudación. ¿Por qué? Pues argumentando que el coste político de esa decisión era suyo. Pero es que las comunidades no podían. Podía haberles invitado a participar de ese coste político. Entonces, lo que hizo fue, en otro fondo del modelo, compensar lo que les tenía que dar por el incremento de IVA y especiales. Eso nosotros lo hemos estimado en 137.000 millones de euros.

-¿Desde que se aprobó?

-Desde que se hizo hasta ahora. Eso se aprobó en 2011-2012. Hubo varias decisiones de ese tipo. Entonces, bueno, eso coincide con un periodo en el que el endeudamiento de las comunidades se generaliza. La Comunitat Valenciana y alguna otra ya se endeudaban porque tenían otras carencias de ingresos, pero muchas no. Y ahí se generaliza el endeudamiento. Y esas tres piezas, inequidad, insuficiencia, endeudamiento, son la base de nuestra propuesta de revisión del modelo y seguirían siéndolo actualmente.

-¿Qué le parece la propuesta de reforma del sistema de financiación que presentó María Jesús Montero y que ahora va a negociar Arcadia España?

-Me parece que es una propuesta que arranca el debate sobre unas bases razonables. Hay una parte de la propuesta que se orienta en la dirección que propusimos el comité de expertos del año 2017, en el libro blanco que elaboramos por encargo del Ministerio de Hacienda un grupo amplio de expertos de toda España, y tiene también otras partes que me parece que inciden en defectos del anterior. La primera parte tiene que ver con la corrección de la inequidad que hace la nueva propuesta. Dice: aumentemos los recursos de las comunidades cediéndoles porcentajes mayores de IRPF, de IVA y de impuestos especiales, y eso, como las comunidades tienen diferencias de capacidad fiscal muy importantes, supondría una desigualdad de partida importante, que no es deseable en un Estado que se descentraliza y que quiere preservar la igualdad de acceso a los servicios públicos.

-¿El motivo es porque se reparten según la riqueza?

-Claro. Si a Madrid le dan el 55% del IRPF y el 58% del IVA y los impuestos especiales, y lo mismo le dan a Extremadura o a la Comunitat Valenciana, las diferencias de recaudación van a ser muy importantes porque la base de esos impuestos es la renta per cápita, fundamentalmente.

-Pero eso ya ocurre con el actual modelo, que luego se corrige con los diferentes fondos que hay allí...

-Hay una parte en la que el modelo nuevo hace lo mismo que el modelo antiguo. En el modelo antiguo se llama Fondo de Garantía y en este se dice que se creará un Fondo de Nivelación Horizontal al que las comunidades pondrán el 75% de los recursos derivados de su capacidad fiscal y se repartirá de acuerdo con la población ajustada, y por tanto eso producirá una cierta nivelación, pero dejará también una cierta diferencia de recursos por el otro 25% y generará diferencias. Segundo paso importante: se crea un Fondo de Nivelación Vertical donde la administración central coloca una cantidad de dinero mayor que antes, se incrementa de ese fondo y esto es nuevo; se dice: esos recursos se van a repartir de manera que la distancia entre la comunidad que tiene mayor capacidad fiscal, que es Madrid, y cada una de las demás se reduzca en las dos terceras partes. Esto va a reducir las diferencias, ojo, con matices, porque si Cataluña o La Rioja tienen capacidades fiscales más altas y les reducen las dos terceras partes de su distancia a Madrid, eso las acercará a Madrid, pero esas dos terceras partes corregidas en Extremadura la acercan a Madrid pero la alejan de Cataluña y La Rioja. Pero bueno, también tiene una intención de nivelación. Esa parte es razonable y es un buen punto de partida para discutir cuánta nivelación queremos. ¿Queremos del 75%, queremos del 100%? Es un planteamiento de partida razonable.

Lo que ya es más discutible es que en el anterior modelo había unos fondos que después generaban mucha desigualdad. Por ejemplo, el fondo de suficiencia o los fondos de cooperación. Y aquí la propuesta del Gobierno no se para en ese fondo de nivelación horizontal interterritorial y de nivelación vertical, sino que también introduce otros fondos. ¿Cuáles son? Primero, dos que evidentemente benefician más a Cataluña que a otras comunidades. Uno en el que se propone que puedan elegir las comunidades si quieren acogerse a que una parte del IVA la reciban en función de lo que recaudan las pymes de su territorio. Y esto hace que la gran beneficiada sea Cataluña, aunque a la Comunitat Valenciana también le beneficiaría. Y el segundo es uno para combatir el cambio climático que distingue entre las comunidades del Mediterráneo y el resto de comunidades, bajo la hipótesis de que las comunidades del Mediterráneo se están viendo más afectadas por fenómenos climáticos. Y este fondo ya tiene una importancia menor, pero también beneficia en algo a Cataluña, a la Comunitat Valenciana, a Andalucía, etc. Estos fondos tienen una lógica discutible, responden a prioridades que en muchas comunidades no se comparten... En todo caso, parece evidente que se trata de un fondo ad hoc.

Y después hay otro tercer fondo orientado a que ninguna comunidad pierda, en particular, las comunidades que actualmente están por encima de la media.Y lo que va es a respetar el statu quo. Este fondo claramente aumenta las desigualdades que resultarían del nuevo modelo. Y aunque desde un punto de vista práctico se puede comprender que para que entre en vigor un nuevo modelo ninguna comunidad debe perder, una cosa es que no pierda y otra cosa es que no pierda en términos relativos, porque si no se producen modificaciones de las posiciones relativas, nada va a cambiar. Entonces, dicho todo esto, es una propuesta que, como además moviliza un volumen importante de recursos, prácticamente 21.000 millones en el año 2027, y como elimina algunos de los fondos más perversos del actual sistema, como es el Fondo de Suficiencia... El Fondo de Suficiencia a algunas comunidades les hace devolver recursos que por el indicador de necesidades correspondían, el caso de la Comunitat Valenciana es ese, es un fondo perverso porque responde a lo que sucedía en el pasado, al statu quo arrastrado. Entonces, bueno, esa es una virtud de la propuesta, la eliminación del Fondo de Suficiencia. Y por tanto, ¿puede ser una base de partida para la discusión? Sí. ¿Desde la perspectiva valenciana, en mi opinión, hay que decir muy claramente que hay cosas que la propuesta no contempla y que deben ser tenidas en cuenta? También.

El crecimiento de población plantea retos muy importantes en vivienda y servicios públicos

-¿El Gobierno valenciano debería sentarse a negociar la propuesta?

-Yo creo que el Gobierno valenciano tiene que defender la posición valenciana en este tema porque es singular, y por consiguiente, además de estar presente en los foros multilaterales, las posiciones valencianas deben quedar expuestas atendiendo a esa singularidad. Y una de las singularidades que la propuesta no aborda es la condonación de la deuda, de una deuda que ha sido generada en un porcentaje altísimo por la infrafinanciación.

-Además de esta propuesta sobre el modelo, está la propuesta de la quita, que ya está en el Congreso y que no contempla ni un euro de condonación de deuda generada por la infrafinanciación, que es la reivindicación tradicional de la Comunitat Valenciana. ¿Qué deberían hacer los diputados valencianos y qué debería hacer la Generalitat en el caso de que se apruebe esta ley tal como está, que son 11.000 millones de euros?

-Eso los diputados y diputadas deberían valorar con cuidado, que esa respuesta que efectivamente no responde a las causas del endeudamiento valenciano, si debe ser considerada como un primer paso para el reconocimiento de que la deuda provocada por la infrafinanciación de la Comunitat Valenciana es mucho mayor, y valorar el riesgo de decir que no a eso y no tener garantizado el total, o aceptarla y considerar eso como un primer paso para después pelear por la condonación de la totalidad de la deuda derivada de la infrafinanciación.

-Si se acepta, que no sea a cambio de renunciar a la condonación del grueso de la deuda...

-Desde luego. En ese sentido, cuando en la comisión de expertos valoramos aquella propuesta de condonación de la deuda, yo hice un voto particular en el informe del año 2017 por eso, porque no conseguí que respaldaran mi posición mayoritariamente el resto, aunque yo creo que esto ha cambiado. Ahora escucho más, aceptando que en el caso de la Comunitat Valenciana o de la deuda generada por la infrafinanciación, sí que la condonación está justificada. Entonces todo acababa en rechazarla por problemas de riesgo moral.

  • Foto: KIKE TABERNER

-¿Ha habido un cambio de opinión hacia la reivindicación valenciana en lo que llamamos 'Madrid', en el ámbito nacional? ¿No cree que ya se reconoce que la Comunitat Valenciana es una comunidad infrafinanciada, la más infrafinanciada, cosa que hace cinco o diez años no se aceptaba?

-Efectivamente, yo creo que ahí han importado dos cosas. Primero, hemos aportado mucha evidencia muy sólida de por qué está justificado hablar de infrafinanciación o por qué está justificado hablar de una deuda derivada de esta financiación. Y segundo, porque también aquí en la Comunitat Valenciana se han dado pasos muy importantes en el reconocimiento consensuado de cuál era la magnitud y la naturaleza del problema. Y yo, en el plano en el que más me muevo, que es el de las reuniones de expertos, percibo un cambio de opinión claro. Que también en los expertos influyen, además de los datos, otras sensibilidades, esto no se puede negar, pero yo creo que el trabajo que se ha hecho de manera continuada para objetivar cuál era la naturaleza del problema ha dado sus frutos.

-El Consell sigue insistiendo en el fondo transitorio de nivelación y por eso dice que no quiere sentarse con el Gobierno en una reunión bilateral...

-El fondo de nivelación parte de una propuesta de la Comisión de Expertos de Les Corts del año 2020, y el argumento era: como se retrasa la propuesta de nuevo modelo, introdúzcase una corrección que alivie el problema de manera inmediata, transitoria, hasta que se apruebe un nuevo modelo. El argumento sigue siendo válido. Si este nuevo modelo fuera a entrar en vigor en 2027, apruebe usted un fondo de nivelación para el año 26 que nos proporcione una financiación que ya ahora necesitamos. Entonces, a mí que se siga reclamando el fondo de nivelación de aplicación inmediata me parece razonable, y que la solución tiene que venir con la aprobación de un modelo de financiación que no tenga los defectos del anterior es evidente.

-¿Ve la luz al final del túnel de la reforma? ¿Cree que realmente es posible ahora aprobar una reforma?

-Lo veo difícil..., difícil, primero por la complicadísima situación política existente. En segundo lugar, porque además son muchos años en los que no se han abordado las soluciones a pesar de la importancia de los problemas. Pero en algún momento tendrá que llegar, porque lo que supone el actual modelo de financiación son diferencias injustificadas de recursos para la prestación de los servicios del Estado de Bienestar que dependen de las comunidades y además una situación financiera en la que ya desde hace muchos años la Generalitat y algunas otras comunidades autónomas dependen de la continuada negociación de financiaciones excepcionales con el Gobierno central.Y esto no es bueno desde ningún punto de vista. Entonces, creo que llevamos tantos años, que ya nos hemos habituado a estar en esta situación injustificable. Pero hay que decirlo, es injustificable.

Deshacer la insuficiencia acumulada de vivienda llevará muchos años

-Hablaba antes de la población valenciana, que está creciendo con mucha rapidez. El último dato del INE es que somos ya 5.550.000 habitantes, medio millón más que en el año 2020, o sea, hemos crecido un 10%...

-Sí, en los últimos años, desde la pandemia, en promedio, el año pasado, por ejemplo, crecimos en 100.000 habitantes. Sí, sí, la cifra es tremenda.

-¿Qué implicaciones tiene eso para la economía y para los servicios públicos?

-Bueno, fundamentalmente el crecimiento no viene de un crecimiento vegetativo, viene de unos movimientos migratorios muy intensos, que llegan atraídos por la fortísima creación de empleo que está teniendo lugar en España y en la Comunitat Valenciana. El tipo de empleos que se crean en la economía valenciana se adaptan mejor a los perfiles de muchos de los inmigrantes que llegan y, desde luego, eso está permitiendo el crecimiento y el mantenimiento de muchas actividades en las que son absorbidos: en la construcción, en la agricultura, en los servicios personales que tienen que ver con el envejecimiento, en una parte importante de la hostelería...Y, por tanto, desde el punto de vista de la economía, la llegada de personas de otros lugares está permitiendo que exista una oferta de trabajo que dé respuesta a las demandas que la economía está teniendo, y las familias también en la parte esta de atención a personas mayores. Evidentemente, la asimilación de estos fuertes ritmos de entrada de personas que vienen de otros lugares plantea retos, no tanto la asimilación laboral, porque estamos viendo que su incorporación coincide con una reducción de las tasas de paro, continuada e intensa, sino retos en otros terrenos. Por ejemplo, en los servicios públicos y en la vivienda. Son dos retos que tienen que ver con la evolución de la población y que son muy importantes. Son retos en los que las respuestas que se dan, a veces, es evidente que no se dan sin pasar por situaciones de tensión, en el caso de la vivienda, porque la respuesta de la oferta de viviendas está yendo muy por detrás.

Acabamos de sacar una monografía sobre esto, está yendo muy por detrás de la creación de hogares. El ritmo de creación de hogares ha aumentado por varias razones: primero, porque aumenta la población; segundo, porque en relación con la población el tamaño medio del hogar ha disminuido, y eso ha cambiado el perfil de las viviendas que se demandan y ha reforzado el crecimiento de la demanda; y en tercer lugar, las tensiones se producen porque la demanda se concentra en los lugares donde la gente quiere vivir, o bien porque hay empleo o bien la parte de demanda que depende de los residentes no laborales en los municipios atractivos desde el punto de vista de la calidad de vida, los mayores, etc. Ahí las tensiones sabemos que se generalizado: la escasa oferta de vivienda nueva desplaza la presión hacia la vivienda usada; la vivienda usada tiene las características que tiene y está donde está, a veces no responde a la demanda; allí donde está concentrada la demanda, que son zonas urbanas fundamentalmente, más dinámicas, etc., el mercado de vivienda usada aumenta de precio de manera continuada y fuerte; la demanda se traslada más hacia el alquiler, que es lo único que se pueden plantear una parte de los demandantes, y eso incide fundamentalmente en dos colectivos, que son los jóvenes y los inmigrantes.

Y después está el tema de los servicios públicos. ¿Cómo se asimilan 100.000 demandantes de servicios en un año? Pues se asimilan con incrementos de la oferta, pero a veces los incrementos de la oferta no van a la misma velocidad a la que crece la demanda. Son retos muy importantes. Afortunadamente, el incremento de los recursos de las administraciones públicas también está siendo importante como consecuencia del crecimiento, pero algunas cosas van más allá del incremento de los recursos, requieren programación, inversión... La inversión pública, también lo hemos analizado, ha sido sido la gran sacrificada de muchos de los ajustes que se han hecho en el sector público durante los últimos diez o quince años, desde la gran recesión.

  • Foto: KIKE TABERNER


-¿Es la vivienda el gran problema de España del presente y futuro inmediato?

-Creo que no es el único, pero es uno, sin duda. El dato es que se han generado 900.000 hogares más en España y se han construido 450.000 viviendas más. Eso en la última década. ¿Por qué es interesante mirar al acumulado y no solo a lo que pasa en un año? Pues porque deshacer esa insuficiencia acumulada también llevará muchos años.Y porque además una de las cosas que muchos de los análisis realizados constatan es que la capacidad de respuesta de la oferta está siendo limitada por dos motivos. Primero, porque la puesta en circulación de nuevas viviendas pasa por una serie de requisitos administrativos para que exista oferta de suelo calificada adecuadamente, que sobre eso pueda construir, exista capacidad de producción de las empresas... Hay una serie de condicionantes que hacen pensar que las respuestas van muy lentas. Cuando digo que van muy lentas, es que hay plazos que acumulados superan la década. Y en segundo lugar, porque hay una concentración de los problemas en las familias de ingresos bajos, los jóvenes, en buena medida y los inmigrantes, sobre todo extracomunitarios. Por otra parte, hay un tercer grupo que no hay que perder de vista, y es que ha aumentado mucho el número de viviendas monoparentales, donde hay un solo sustentador. No es lo mismo enfrentarse al gasto de la vivienda en una familia donde haya dos sustentadores, dos personas que trabajan, que donde haya uno. Y esto, el cambio en el perfil de las familias, también ha sido relevante desde ese punto de vista.

Todos estos problemas que tienen que ver con el nivel de ingresos son el terreno de actuación típico de la vivienda pública, y ahí tenemos otro agujero.Las administraciones claramente han fallado a la hora de generar vivienda pública y tenemos menos de la mitad de la vivienda pública que tiene Europa.Y esto tampoco se va a resolver de un día para otro. Se tienen que tomar medidas, pero además se tendrá que ser perseverante en las políticas y orientarlas bien. Ya lo dice todo el mundo, que tiene que ser la vivienda pública, tiene que ser vivienda pública de alquiler, y de alquiler para siempre, para tener un banco de vivienda que permita ir dando respuesta a los que en cada momento tengan esa necesidad y sus condiciones justifiquen que sean el objetivo atender.

-Existe la sensación de que las cifras macroeconómicas de España van bastante bien, pero que esa bonanza no llega a gran parte de la ciudadanía que continúa en riesgo de pobreza o subsistiendo con ayudas públicas. ¿Tiene base científica esa sensación?

-Sí, la base científica de esa sensación es que la desigualdad es importante y que los salarios, que es la fuente de ingresos de una parte muy relevante de la población, los salarios de una parte importante de los trabajadores están estancados en términos reales desde hace muchos años. Entonces, sí, hay objetivamente un motivo de preocupación sobre cómo distribuye los recursos, los ingresos generados, esta economía, la española y otras. Quizás el matiz que hay que hacer aquí es que cuando se observa la evolución del nivel de ingresos de las familias, los economistas hablamos de la renta disponible después de pagar impuestos y recibir las transferencias y añadimos también la renta disponible ajustada cuando se tiene en cuenta que recibimos, una parte muy importante de los ciudadanos, servicios públicos en especie, como la educación o la sanidad. Y los cálculos de esta renta disponible ajustada se manejan menos que los de la renta o los salarios de mercado o la renta disponible antes de este ajuste. Yo creo que esto es importante porque dentro de que existe desigualdad, tener un acceso generalizado a los servicios sanitarios y los servicios educativos es muy relevante para las oportunidades de la población y eso a veces no se tiene suficientemente en cuenta.

-¿Teme que pueda haber una recesión? Y si es así, ¿qué consecuencias podría tener?

-Bueno, puede haber una recesión. Las recesiones son cíclicas y se producen por causas muy diferentes. Ahora parece que lo que podría generar una recesión es la prolongación durante más tiempo de lo que está provocando las tensiones más graves en estos últimos meses, que tienen que ver con el conflicto de Irán, por su capacidad de mantener interrumpidos los flujos de suministros de una parte de la energía que consume el planeta. Al mismo tiempo, lo que nos dicen los analistas de este problema es que si la interrupción se prolonga, como el porcentaje de suministros energéticos que están viendo afectados es importante porque la producción de petróleo en el Golfo Pérsico es muy relevante, esto podría llegar a provocar interrupciones en la producción normal de zonas del mundo muy importantes. Es verdad que también observamos, y lo observábamos en alguna otra experiencia de tensión anterior, que el mundo, a través de su enorme complejidad de interconexión, muestra a veces una sorprendente capacidad de encontrar vías alternativas y productores alternativos de ciertos productos. Pero la opinión que predomina es que si la inestabilidad permanece durante medio año, la segunda mitad del año 26 puede ser más delicada que la primera mitad desde este punto de vista. Y también porque si se producen interrupciones en otros componentes de las cadenas de suministro, estamos en una economía mundial donde hemos ido tan lejos en la interconexión, que esas interrupciones tienen consecuencias. Esto, si miramos al conjunto de Europa, le afecta más porque ya su nivel medio de crecimiento está siendo bajo. En el caso de España, estamos teniendo un margen de mantenimiento de la actividad porque todo es complejo y también nos beneficiamos de algunas de las consecuencias de estos conflictos, como por ejemplo el turismo. Somos un destino tranquilo y alternativo a otras localizaciones.

Sigue habiendo un problema de baja inversión pública; tan baja, que con frecuencia no cubre la inversión de reposición

-Pasado ya más de un año y medio desde la Dana, ¿cuáles dirías que han sido sus efectos en la economía valenciana?

-Nosotros dijimos muy pronto, y lo seguimos manteniendo, que el efecto fundamental de la Dana fue la destrucción de una parte importante de los activos físicos localizados en las zonas inundadas. Al principio, muy pronto se dijeron, bueno, parece que el efecto sobre el PIB va a ser moderado, ¿no? Sí, pero a lo mejor el PIB no es la variable más importante que hay que analizar. Yo creo que la variable más importante a tener en cuenta es qué destrucción de activos se produjo. Hicimos alguna estimación que, a partir de las series que calculamos de stock de capital, de que la destrucción de activos no sería inferior a los 17.000 millones de euros y que está muy concentrada en las zonas inundadas. Hicimos también análisis que mostraban que dentro de las zonas inundadas había heterogeneidad y que el daño en la zona cero era, como es obvio, mucho más importante que en otros. Por tanto, primera consecuencia, destrucción de activos. ¿Se han recuperado esos activos? Solo parcialmente. ¿Por qué? Primero, porque han afectado a infraestructuras que requieren un tiempo y una capacidad de actuar sobre ellas que se ha demostrado limitada. Seguimos viendo noticias de que hay pueblos que inauguran de nuevo ya la piscina para el verano, pero otros que no lo podrán hacer porque al mismo tiempo tiene un problema grave de alcantarillado que resolver y que tiene que abordar al mismo tiempo que la recuperación de sus piscinas de verano. Bueno, esto también nos ha puesto de manifiesto que la capacidad de reacción de los actores afectados por la destrucción ha sido muy heterogénea, públicos y privados. Entre los públicos, las limitaciones de los ayuntamientos, a pesar de que los recursos financieros hubieran llegado, han sido claras en algunos casos, se han visto desbordados. En el caso de los privados hemos visto una capacidad de reacción de algunas empresas muy rápida, muy fuerte, y por el contrario, otras no han vuelto a abrir porque ha coincidido con circunstancias de sus propietarios, que ya no había relevo generacional o no había capacidad de abordar. Entonces, el panorama actual, puesto que ya ha pasado año y medio, es que estas catástrofes tienen consecuencias duraderas. Es posible que una parte de la economía dentro de un tiempo la veamos reforzada respecto de la situación de partida, pero el tránsito es doloroso.

-Se hablaba también de un posible efecto rebote en el PIB por la inversión pública, que claramente ha sido mucho mayor de la que habría sido si no hubiera habido Dana...

Sí, pero esa inversión pública ya de reactivación ha venido después de una inversión pública baja en prevención. Y por eso una parte de los problemas. Esto lo analizamos también en uno de los documentos que hicimos. El nivel de inversión pública en infraestructuras hidráulicas antes de la gran recesión en la provincia de Valencia estaba en torno a los 200-250 millones anuales. E, igual que pasó con otras muchas inversiones públicas, con la llegada de la gran recesión, al caer los ingresos públicos y mantenerse la presión también de los servicios públicos para seguir siendo prestados, hace que la inversión sea la variable de ajuste más utilizada. ¿Cuánto? Un 60% de caída en la inversión. Pasó de 250 a 100 millones, y se mantuvo en 100 hasta..., si exceptuamos las inversiones de reactivación, hasta la actualidad. Porque sigue habiendo un problema de baja inversión pública; tan baja, que con frecuencia no cubre la inversión de reposición, es decir, la de mantenimiento. Los países tienen que saber que cuando se acumula inversión pública durante mucho tiempo y constituimos un stock de capital muy importante, ese stock de capital requiere dedicar una parte de la inversión nueva al mantenimiento del stock viejo. Y si se rebaja demasiado la inversión cuando vienen mal dadas, no se cubre ni siquiera las inversiones de mantenimiento. Y eso hay veces que lo percibimos cuando vamos en el coche y notamos los baches sin reparar o cuando entramos en un servicio público de transporte y vemos que no está bien mantenido o en una escuela donde el aire acondicionado no ha llegado. Entonces, bueno, el caso de la escasa inversión en obras hidráulicas ha tenido esta consecuencia dramática de la evidencia de la falta de algunas infraestructuras que podían haber limitado los daños producidos por la inundación.

-Después de tres décadas y media analizando la economía valenciana desde el Ivie, ¿es usted optimista o pesimista sobre la capacidad de la Comunitat Valenciana para converger con las regiones más prósperas de España y de Europa?

-Yo propendo al optimismo y creo que la Comunitat Valenciana es una comunidad mucho más desarrollada en muchos aspectos de lo que lo era cuando el Ivie comenzó a hacer estudios. En particular hay una variable que es la formación, el capital humano con el que cuenta esta comunidad. Pero claro, tenemos que aprovecharlo. Una de las cosas que uno observa cuando compara lo que nos diferencia de las comunidades a las que querríamos converger es que el capital humano que emplean en sus sistemas productivos es mayor y que el porcentaje de ocupaciones de alta cualificación, que son las que generan más valor añadido, es también mayor. Y como consecuencia de ello, más capital humano y ocupaciones más cualificadas, los salarios son mayores y los salarios son una parte del valor añadido que alimenta el numerador de la renta per cápita. Entonces, yo creo que ahí sigue habiendo un gran reto y eso es un reto fundamentalmente para el sector privado. ¿Por qué? Pues porque el sector privado genera más del 85% del empleo. Entonces, es en el empleo privado donde tienen que reforzarse las oportunidades. Eso pasa por cambios en la especialización de las empresas, por aumento del tamaño, por apuesta también por los recursos humanos cualificados como base de la mejora del funcionamiento. Nosotros llevamos años también insistiendo en que hay inversiones en activos que son intangibles, pero que son claves para la mejora de la productividad y la mejora del nivel de renta. Los que llamamos intangibles, entre ellos está la formación de los trabajadores en la empresa, están las mejoras organizativas, está la inversión en nuevas tecnologías... Todo ese conglomerado ya parece un lugar común, porque lo repetimos demasiado, ¿no? Pero, insisto en la comparación. ¿Qué nos diferencia de las comunidades autónomas a las que querríamos parecernos en nivel de renta y en nivel de productividad? Son esos factores.

-Una última pregunta, más personal, ¿hasta cuándo desea seguir en la dirección del Ivie?

-Evidentemente, ya soy mayor, pero me encuentro bien y me gusta lo que hago. Hemos construido un equipo muy cualificado, magnífico, creo yo. Y espero tener el sentido suficiente como para que, si veo que no tengo las condiciones para seguir haciendo las cosas, retirarme a tiempo.

  • Foto: KIKE TABERNER
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