El todo o nada de Mompó: poderoso en el PP pero con un incierto futuro institucional

Análisis

Comunitat Valenciana

  • Vicente Mompó y Natàlia Enguix
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VALÈNCIA. En los últimos meses, el protagonismo del líder provincial del PP y presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, ha crecido notablemente tanto en la formación popular como en su proyección pública. 

El también alcalde de Gavarda, desde que sonara como relevo de Carlos Mazón en la crisis de noviembre de 2025 en aquella importante reunión de Benidorm, ha autoimpulsado su perfil político respaldado por un relevante apoyo de la militancia, especialmente en lo que se refiere a alcaldes y portavoces municipales de la provincia de Valencia.

Esto ha provocado que Mompó haya comenzado a sonar -él no se descarta- como posible alternativa al actual presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, tanto en lo que se refiere al liderazgo regional del partido como incluso a la candidatura autonómica en 2027, dado que en la dirección nacional del PP han preferido, por el momento, no confirmar al actual jefe del Consell como futuro cabeza de lista.

Así, esta semana se cumplían tres años desde que el alcalde de Gavarda alcanzara, gracias a Ens Uneix, partido liderado por el exsocialista Jorge Rodríguez, la Presidencia de la Diputación de Valencia. Mompó lo ha celebrado con algún que otro video en redes y con la escenificación de su buena relación con la vicepresidenta de la institución, Natàlia Enguix, socia de gobierno.

Ahora bien, ¿esta sensación de poderío del líder provincial está realmente justificada de cara a 2027?

El liderazgo de Mompó en la provincia es, en la actualidad, sólido y viene acompañado del siempre fundamental control de la Diputación de Valencia, una institución con fuerte dotación económica que permite a su gestor disponer de recursos para ayudar a los municipios y, de paso, congraciarse con alcaldes y generar alianzas políticas en el plano orgánico.

  • Mompó, Catalá y Pérez Llorca, juntos en un acto. Foto: KIKE TABERNER

Aunque es cierto que el disponer apoyos en las bases es siempre importante para cualquier dirigente político, en el PP eso no resulta en muchas ocasiones determinante, dado que es un partido considerablemente vertical y donde las direcciones nacionales ejercen un fuerte control para evitar llegar a votaciones que muestren división interna. 

En cualquier caso, el problema que puede tener Mompó es que su propia fortaleza en el partido depende en buena medida del cargo institucional que actualmente ostenta en la Diputación. Y precisamente esta institución la logró en 2023 por tan solo un voto de diferencia, lo que indica que el eterno rival, el PSPV-PSOE, resistió mucho mejor en el ámbito municipal la catástrofe sufrida en aquellos comicios autonómicos y locales.

A esto hay que sumar que, precisamente, València y más en concreto su área metropolitana, es donde con más dureza se sufrió la Dana, que se cobró 231 vidas. Así, pese a que Mompó no ha sido de los dirigentes populares que peor parado salió de la tragedia, genera muchas dudas el estado de la marca PP en las zonas afectadas, donde además en líneas generales la formación socialista había mantenido cierta superioridad en las urnas.

Si a ello se une la fuerte competencia que sufrirá su compañera popular María José Catalá por la Alcaldía de València, el panorama para que Mompó continúe al frente de la Diputación no se presenta ni mucho menos claro y despejado. Más aún, si mantiene el cargo, existen probabilidades razonables de que su socio deba ser Vox en vez de Ens Uneix, que tiene por delante el reto de mantener su única diputada (lo obtuvo por muy poca diferencia en 2023 frente al PP) y que además coincida en que sea de nuevo decisivo.

Por todo ello, la posición de fortaleza de Mompó en la actualidad, aunque indudable, está sujeta a un duro examen en 2027. No extraña por tanto que el líder provincial se haya embarcado en un impulso a su propio perfil con aspiraciones que exceden más allá de la Diputación, incluso con la puerta entreabierta a ser candidato a la Generalitat. Pero al mismo tiempo, estas pretensiones ambiciosas también podrían quedar en nada si, finalmente, se confirma Pérez Llorca como cabeza de lista y líder del PPCV y finalmente Mompó no revalida la presidencia en la corporación provincial, lo que le dejaría en una posición notablemente secundaria salvo que su derrota venga acompañada de una pérdida institucional general de la formación popular.

 

 

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