VALÈNCIA. La resaca electoral de los comicios andaluces apunta a prolongarse durante varios días o incluso semanas. Este mismo lunes se produjeron distintas comparecencias y valoraciones, que en algunos casos actuaron como consecuencias políticas también en la Comunitat. Es el caso del PP liderado por Alberto Núñez Feijóo, que anunció la apertura de congresos regionales, si bien de momento el cónclave para los populares valencianos tendrá que esperar a después del verano.
Menos visibles resultan las consecuencias en las filas del PSPV-PSOE que lidera la también ministra Diana Morant. Tal y como informó este diario, uno de los aspectos interesantes de los comicios andaluces era ver el desempeño de la candidata socialista, la exvicepresidenta del Gobierno de España y titular de Hacienda, María Jesús Montero.
Tal y como ocurrió con la exministra Pilar Alegría en Aragón, la candidata bendecida por Pedro Sánchez no pudo mejorar los resultados de las anteriores elecciones. Una circunstancia que pone de manifiesto que aterrizar como candidata en un territorio desde el Gobierno de España no está aportando un valor añadido a la hora de recuento de votos, además de implicar una desestabilización del Ejecutivo central por los obligados relevos y, por supuesto, la pérdida de activos de primera línea en la política nacional.
"Presentar ministros como candidatos no es un reclamo, es una losa. Porque la losa es Pedro Sánchez", afirmaba este lunes el popular Núñez Feijóo sobre el resultado electoral del eterno rival. Unas afirmaciones que, aunque provengan del líder de la oposición, no dejan de ser compartidas por algunos dirigentes socialistas en privado.
En este escenario, resulta lógico que vuelva a reabrirse el debate sobre la conveniencia de que los ministros que se perfilan como candidatos, como es el caso de la valenciana Diana Morant -aunque hay otros, como Óscar López en Madrid o Ángel Víctor Torres en Canarias-, continúen en el Gobierno de España hasta la víspera electoral.
De hecho, este dilema ya se instaló inicialmente cuando la valenciana accedió a la Secretaría General del PSPV-PSOE en 2024. Al principio, la mayoría consideró positiva la compaginación del liderazgo orgánico con la dirección de un ministerio, por una cuestión de visibilidad, capacidad de interactuar sobre el territorio a través de la gestión desde el ejecutivo o por una mera razón de posicionamiento político y mediático. Ahora, dos años después, existen muchas más dudas respecto a si realmente aporta continuar en el Gobierno de Pedro Sánchez o sería mejor dejar el cargo y aterrizar con tiempo en la Comunitat para una dedicación única y total de un año con la mirada puesta en las elecciones de 2027.

- Montero, Alegría y Morant. Foto: EP/ALBERTO ORTEGA
Ahora bien, son muchos los factores que influyen en esta decisión. Distintos cargos del PSPV consultados por este diario, coinciden en que no hay ningún razón segura y demostrable que indique -y menos aún, garantice- que abandonar el Ejecutivo central mejoraría las expectativas de Morant en las urnas. No obstante, como también señalan otras fuentes del partido, lo que resulta evidente es que hasta ahora no está funcionando el sistema de que las ministras aterricen como candidatas apenas unas semanas antes de los comicios.
"Hay que meditarlo muy bien, porque no es una decisión reversible", comenta un dirigente socialista. Y es que abandonar el Gobierno de España no es como borrarte del gimnasio: para empezar, es una operación que debería autorizar el propio Sánchez, puesto que luego es la dirección federal del partido la que tiene la capacidad de influir (y mucho) en la elección de los candidatos autonómicos. Además, probablemente implicaría habilitar un nuevo salario a cargo del partido para los aspirantes que dejaran de ser ministros.
Cabe recordar, además, que la situación de Morant no es única en el PSOE. Tanto Óscar López como Ángel Víctor Torres también apuntan a ser candidatos, por lo que se entiende que debería aplicarse el mismo patrón con los tres, lo que obligaría directamente a una nueva crisis de Gobierno por parte de Sánchez. Eso sí, la buena noticia es que tendrían un año para asentarse como candidatos y sus sustitutos, tendrían ese mismo tiempo para ejercer de ministros, cosa que resultará más complicada si las renuncias se producen cerca de la cita con las urnas.
Una serie de factores que evidencian la complejidad de la situación para la líder del PSPV, que debe medir las ventajas de ocupar un sillón ministerial con los beneficios de estar en el día a día del territorio con la mirada únicamente puesta en las urnas de 2027.