ALICANTE. La Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana (Concoval) trabaja un año más con la Fundación Vicente Ferrer para la puesta en marcha de proyectos humanitarios. Hasta ahora, estas iniciativas se han desarrollado en la India rural, el ámbito tradicional de actuación de la Fundación Vicente Ferrer. En esta ocasión, sin embargo, la colaboración se traslada Gaza, donde hay una necesidad perentoria de ayudar a la población civil y, especialmente, a su segmento más vulnerable: la infancia y adolescencia afectadas por la guerra.
La directora general de la Fundación Vicente Ferrer en la Comunitat Valenciana, Luz María Sanz, ha firmado este acuerdo de colaboración con las entidades cooperativas participantes. La firma ha contado también con la asistencia del presidente de Concoval, Emilio Sampedro, y de Visha Ferrer, directora del Programa de Igualdad de Género de la Fundación.
Sampedro ha destacado que "se cumple ahora justo una década desde que iniciamos la colaboración del cooperativismo valenciano con la Fundación Vicente Ferrer" y ha añadido que "siempre hemos utilizado una fórmula que es inherente al propio cooperativismo, mediante una acción intercooperativa solidaria, en la que han intervenido entidades cooperativas de diferentes tamaños, clases y sectores de actividad, radicadas en distintos puntos de la Comunitat Valenciana, unidas para sumar sus fuerzas y desarrollar de forma colectiva los proyectos". Finalmente, Sampedro ha subrayado, en referencia a esta nueva iniciativa que "la búsqueda de dignidad y paz para la infancia, en un entorno tan sumamente hostil y complicado, constituye un reto con el que el cooperativismo valenciano quiere comprometerse".
Por su parte, Luz María Sanz ha destacado que "este acuerdo representa un paso adelante en el compromiso compartido por proteger a la infancia en contextos especialmente vulnerables". La directora general de la Fundación Vicente Ferrer ha subrayado que "en Gaza trabajamos para garantizar que niños y niñas puedan disponer de espacios seguros donde recuperar poco a poco su bienestar emocional, jugar, aprender y sentirse protegidos". En este sentido, ha valorado el respaldo del cooperativismo valenciano, "cuya implicación hace posible seguir tejiendo alianzas capaces de ofrecer oportunidades reales de cuidado, estabilidad y futuro a quienes más lo necesitan".
Cooperativas participantes
En esta ocasión, un total de 18 entidades cooperativas se han unido en la iniciativa coordinada por Cocoval, que son Anecoop, Cooperativa Agrícola Nuestra Señora de L’Oreto (CANSO), Coarval, Cooperativa Sant Vicent Ferrer de Benaguasil (Ruralfruit), Caixa Popular, Caixa Rural de l’Alcudia, Impulso Cooperativo, Juan Comenius, Florida Centre de Formació, Grupo Sorolla Educación, Unió de Cooperatives d’Ensenyament Valencianes (UCEV), Colegio Larrodé, Escuela 2, Federación de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de la Comunitat Valenciana, Federación de Cooperativas Eléctricas de la Comunitat Valenciana, Les Carolines, La Nostra Escola Comarcal y la Cooperativa Eléctrica de Crevillent (Enercoop).
La solidaridad de todas estas cooperativas, de diferentes clases y tamaños, ha permitido recaudar 32.200 euros, que se invertirán en la puesta en marcha de un Espacio Amigable para la Infancia para la atención de la infancia y la adolescencia en la zona de conflicto en Gaza.
Tejer alianzas desde un espacio seguro
Este año, el proyecto en el que colaboran las cooperativas se traslada de la India a Gaza, donde trabajarán sobre el terreno de la mano de la organización local Palestinian Organization for Development, con 25 años de experiencia en la zona. En concreto, las actuaciones se implementarán en la Franja de Gaza, tanto en el área de Gobernación de Deir Al Balah, como en el norte y el sur de la zona.
Las cooperativas financiarán una de las tres instalaciones proyectadas como Espacios Amigables para la Infancia, que se convertirán durante tres años en espacios protegidos para jugar, aprender, relajarse y recibir atención psicológica. La previsión es ofrecer apoyo psicosocial a menores y personas cuidadoras, alcanzando a 3.000 niñas y niños, 1.800 adolescentes y 720 familiares y otras personas cuidadoras.
El proyecto tiene como objetivo garantizar el derecho a la salud mental y a la protección, además de trabajar en la mejora del bienestar socioemocional de los colectivos atendidos. Para ello, la labor en estos espacios se estructura en cuatro ejes de intervención que combinan la ayuda inmediata con el cuidado de la salud mental a medio plazo.
En este sentido, se ofrecerá también apoyo psicosocial para tratar el trauma y recuperar la estabilidad emocional, se garantizará el acceso a bienes esenciales, como agua, alimentos, ropa, higiene, utensilios para cocinar; y se formarán a equipos locales en acompañamiento y respuesta humanitaria, reforzando así el tejido comunitario.
Una alianza con vocación transformadora
La alianza entre Concoval y la FVF empezó en 2016. Ese mismo año, más de veinte cooperativas se unieron en la primera acción intercooperativa de solidaridad de la Comunitat Valenciana para acompañar a 17 familias hacia una vida digna a través de la construcción de viviendas y servicios básicos en su aldea.
El éxito de esta primera iniciativa animó al desarrollo de un nuevo proyecto, en noviembre de 2018, para la construcción de un centro de secundaria en una zona rural por el que a fecha de hoy han pasado ya más de 1.700 jóvenes provenientes de familias campesinas humildes.
La tercera iniciativa de intercooperación solidaria se desarrolló en 2023: las cooperativas valencianas se unieron para financiar el primer centro comunitario para asociaciones de colectivos en situación de vulnerabilidad en la India rural.
En total, el cooperativismo valenciano ha recaudado en la última década un total de 227.701 euros para estos proyectos de colaboración con la Fundación Vicente Ferrer.
Estos proyectos evidencian la capacidad de las cooperativas para convertirse en actores relevantes de la cooperación internacional, fortaleciendo capacidades locales, creando infraestructuras sociales y dando protagonismo a mujeres, personas con discapacidad y comunidades rurales que afrontan altos niveles de vulnerabilidad.