Las nubes 'roban' el espectáculo del eclipse a los asistentes al Parque Científico de la UA

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SAN VICENTE.- La afluencia de público ha desbordado a los organizadores de la actividad de observación del eclipse que ha tenido lugar este miércoles en San Vicente del Raspeig. Centenares de personas, muy cerca o rebasando el millar, se han dado cita en el descampado contiguo al Parque Científico de la Universidad de Alicante en un ambiente festivo, algunos de pícnic, otros con cámaras y trípodes dispuestos a capturar el fenómeno astronómico.

La actividad, convocada por la Universidad de Alicante y la asociación Astroingeo, tenía previstas algunas explicaciones didácticas antes del eclipse, que tal como estaba previsto comenzó a las 19:40 horas, y alcanzó su máxima ocultación —en esta latitud con un 99,14 % del disco solar cubierto— a las 20:34 horas, dando por concluido el fenómeno con la puesta de sol, a las 20:59 horas. El aforo para acceder en vehículo se agotó ya antes del evento, por lo que ante la afluencia de gente, la Guardia Civil cortó el acceso desde la la rotonda del Consorcio Provincial de Bomberos, por lo que buena parte de los asistentes tuvo que acceder a pie a la zona de observación.

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Nubes de última hora

El cielo acompañó durante buena parte de la tarde, muchos han acudido en familia para disfrutar de una merienda con espectáculo incluido, todo el mundo aguardaba el momento de la totalidad, pero justo cuando el eclipse se aproximaba a su fase de mayor ocultación una nube se interpuso y ocultó el fenómeno antes de que pudiera verse su punto álgido. Diez minutos más tarde el cielo volvió a despejarse, aunque para entonces una parte del público, decepcionado por la interrupción, ya había abandonado el punto de observación. Los que permanecieron pudieron presenciar y aplaudir el tramo final del eclipse.

Pablo Baeza, uno de los organizadores de la actividad, quitaba hierro al contratiempo meteorológico nada más terminar: “se ha ocultado antes de llegar a totalidad, pero la sensación es... ahora mismo yo tengo frío, cuando hace un momento estaba pasando bastante calor”, en referencia al notable cambio de temperatura que se sentía en el apenas minuto y medio de totalidad. Baeza explicaba que ese descenso térmico se debe a que “la radiación del Sol ya no llega, se ha puesto la luna por delante y entonces la temperatura baja”.

  • Foto M.A. Valero

El organizador recordó que el fenómeno, pese a su espectacularidad, “no es nada especial, es algo que se produce muy a menudo, pero en distintas zonas de la tierra”, no obstante apuntó que un eclipse de esta intensidad no se vivía en la zona desde hace cerca de un siglo, además con la peculiaridad de que este es el primero de tres eclipses que podrán ser visibles desde nuestro país en tres años consecutivos, ya que el próximo eclipse visible desde España será el 2 de agosto del 2027, y en 2028 ocurrirá otro eclipse anular.

Unos vieron, otros escucharon el eclipse

La expectación generada por el eclipse provocó que la venta de gafas homologadas con certificación ISO 12312-2 —imprescindibles para observar el fenómeno sin riesgo para la vista— se agotara casi al instante en el propio punto de observación. Varios asistentes coincidían en que la avalancha de última hora dejó sin protección a buena parte del público: “está habiendo escasez en realidad, porque aquí también han ido a vender y se han acabado en un minuto”, relataba uno de los presentes, desplazado desde Alicante con un grupo de amigos.

No fueron pocos los que llegaron equipados por su cuenta. Leticia, estudiante de Audiovisuales, acudió con una cámara y unos enormes prismáticos prestados por un compañero a los que había acoplado un filtro solar. Con los binoculares iba observando la evolución del eclipse, prestándolos a los curiosos que quisieran tener una vista más cercana del fenómeno: “cuando esté ya casi entero haré la foto”, apuntó Leticia.

Entre los asistentes había también un grupo de ONCE, que trajeron consigo un dispositivo LightSound cedido por el Instituto de Ciencias del Espacio, en colaboración con Astroingeo y la Universidad de Alicante. Se trata de un aparato que traduce la luz en sonido para hacer accesible la observación del eclipse a personas ciegas o con baja visión: a más luz, el tono es más agudo; a medida que la luz disminuye, el sonido se vuelve más grave, hasta llegar al silencio absoluto cuando la oscuridad es total.“Es un proyecto inclusivo en el que a todos los centros de ONCE nos han ofrecido la posibilidad de participar”, explicaba Mónica Amat, representante del Grupo Social ONCE, presente en la actividad de observación, que definió la iniciativa como una forma de “hacer este tipo de actividades y de programas de manera más accesible”.

  • Foto M.A. Valero

La ciencia del fenómeno

Según había explicado la organización antes del evento, el eclipse se debió a que la Luna, en fase nueva, transitó por delante del Sol proyectando su sombra sobre la superficie terrestre. Alicante se situó en zona de penumbra, motivo por el que se recomendó encarecidamente no mirar directamente al Sol sin protección homologada, ya que incluso con un 99 % de disco cubierto la luz remanente puede provocar daños oculares irreversibles, como fotoqueratitis, cataratas o retinopatía solar, según advirtieron desde el Departamento de Óptica, Farmacología y Anatomía de la UA.

Durante la tarde, los miembros de Astroingeo ofrecieron explicaciones didácticas sobre el fenómeno con ayuda de una pequeña maqueta, y la actividad se retransmitió en directo a través del perfil de Facebook de la asociación para quienes no pudieron acercarse hasta el campus.

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