ALICANTE (EFE/M.G.).- Alicante y Valencia registraron durante los meses de verano importantes descensos en la oferta de plazas de viviendas turísticas, con caídas del 11,3 % y del 10 %, respectivamente, respecto al mismo periodo de 2025, según los datos difundidos por Exceltur.
En Alicante, la reducción se produce en un contexto marcado por la moratoria que impide la apertura de nuevas viviendas de uso turístico (VUT), a la que se han añadido en 2026 nuevas competencias municipales para sancionar los incumplimientos.
Por su parte, Valencia ha endurecido las condiciones para implantar este tipo de alojamientos mediante límites específicos por distrito, barrio y manzana, además de reforzar los requisitos urbanísticos y la supervisión de nuevas autorizaciones.
La evolución de ambas ciudades se enmarca en una tendencia nacional de contracción de la oferta. Según Exceltur, las 25 principales capitales españolas alcanzaron durante el verano un máximo de 352.180 plazas de viviendas turísticas, casi 33.000 menos que en el periodo de referencia anterior, en un escenario de mayor intervención de las administraciones locales para favorecer el uso residencial.
No obstante, la organización empresarial advierte de que el ajuste perdió intensidad durante los meses de junio a agosto. La reducción interanual fue del 8,3 %, frente al 11,3 % registrado entre enero y mayo.
Exceltur relaciona esta moderación con la anulación por parte del Tribunal Supremo del registro único de viajeros, una herramienta que, junto con las medidas autonómicas y municipales, había contribuido a retirar del mercado alojamientos que no cumplían los requisitos legales.
El registro único de alquileres de corta duración entró en vigor el 1 de julio de 2025 y estableció la obligación de disponer de un código identificativo para operar legalmente y anunciar viviendas turísticas o de temporada en plataformas digitales.
Las restricciones municipales marcan la evolución de la oferta
Los datos de Exceltur, elaborados a partir de información de AirDNA basada en el Instituto Nacional de Estadística (INE), reflejan que las seis principales ciudades concentran cerca de tres cuartas partes de las plazas turísticas contabilizadas en las 25 capitales analizadas.
Barcelona y Málaga fueron las únicas grandes ciudades que aceleraron el descenso de la oferta respecto a los primeros cinco meses del año. En la capital catalana, las plazas disminuyeron un 10,6 %, frente al 8,6 % anterior, con 8.063 menos y un máximo de 76.621 durante el periodo estival.
Exceltur vincula esta evolución en Barcelona con la congelación de nuevas viviendas turísticas y con la previsión municipal de no renovar las licencias en 2028, con el objetivo de recuperar estos inmuebles para uso residencial.
En Málaga, la oferta cayó un 2,6 %, equivalente a 1.094 plazas menos, frente al descenso del 0,3 % registrado entre enero y mayo. La organización atribuye este cambio a la moratoria de hasta tres años para nuevas viviendas turísticas, mientras se modifica el Plan de Ordenación Urbana.
Sevilla mantuvo una reducción del 0,6 %. En esta ciudad, las restricciones se concentran especialmente en el centro histórico y Triana, donde el límite del 10 % de viviendas turísticas sobre el total de viviendas familiares bloquea nuevas incorporaciones en numerosos barrios.
En Madrid, el despliegue del Plan Reside, dirigido a limitar estos alojamientos en edificios residenciales, coincidió con la desaparición de cerca de 6.500 plazas de la oferta turística.
Ibiza registra el mayor descenso
Fuera de las principales capitales, Ibiza encabezó las caídas porcentuales de viviendas turísticas durante el verano. La oferta máxima pasó de 2.015 unidades entre junio y agosto de 2025 a 1.390 en los mismos meses de este año, lo que representa un retroceso del 31 %.
También destacaron los descensos de A Coruña, del 27 %, hasta las 2.375 plazas; San Sebastián, del 25 %, con un máximo de 5.470, y Palma de Mallorca, donde la reducción se aproximó al 23 %.
La contención de la presión turística constituye uno de los objetivos de la plataforma «Turismo que suma», promovida por Exceltur y respaldada por más de 85 entidades. La iniciativa busca impulsar un modelo turístico equilibrado que limite los efectos negativos de la actividad sobre la vida cotidiana de los residentes.