ALICANTE. Nuevo paso hacia la rehabilitación de elementos que configuran el Bien de Interés Cultural (BIC) del Castillo de Santa Bárbara: el monumento histórico más visitado del conjunto de la Comunitat Valenciana. El Ayuntamiento de Alicante y la Fundación Hortensia Herrero han firmado este lunes un convenio para acometer las obras de restauración y rehabilitación de la Muralla de Poniente del Castillo de Santa Bárbara, que data de los siglos XI y XIII y cuenta con una longitud de 470 metros lineales, según detallan fuentes municipales, a través de un comunicado. Se trata de una intervención que incluye su musealización y que supondrá una inversión de 2,4 millones de euros por parte de la fundación. El acuerdo sobre la firma de ese convenio se ha aprobado este mismo lunes, en el transcurso de una reunión de carácter extraordinario de la Junta de Gobierno Local, y posteriormente Ayuntamiento y Fundación Hortensia Herrero han firmado el convenio y han realizado una visita a la zona de intervención, a la que ha asistido el alcalde, Luis Barcala y la presidenta de la fundación, Hortensia Herrero, junto a miembros del equipo de gobierno y representantes de la organización.
La intervención, que está prevista que se prolongue durante un año, está liderada por el estudio de arquitectura ERRE y se desarrollará en dos planos: por una parte, la limpieza y saneado de los muros y, por otra parte, la consolidación de la muralla. Entre los trabajos planificados se encuentra la retirada de los elementos impropios, la reparación de la mampostería o el refuerzo estructural.
Una vez finalizada la restauración, el proyecto contempla también la puesta en valor de la muralla mediante una iluminación monumental y la musealización del recorrido, a través de paneles informativos y contenidos multimedia que permitirán conocer en profundidad la historia del monumento.
"Quiero dar las gracias a la Fundación Hortensia Herrero por su compromiso con Alicante y con uno de nuestros grandes símbolos, el Castillo de Santa Bárbara. Esta actuación en la Muralla de Poniente es un paso más en el proceso de conservación de la fortaleza, que incluye tanto las obras de recuperación patrimonial como las de los planes de sostenibilidad turística y en paralelo las de emergencia para la consolidación de la ladera del Benacantil", ha destacado el alcalde, Luis Barcala.
"Me hace especial ilusión impulsar este proyecto de restauración a través de la Fundación Hortensia Herrero, porque supone nuestra primera intervención de estas características fuera de la ciudad de Valencia. Alicante cuenta con un patrimonio extraordinario y esta muralla es un elemento fundamental para entender la historia de la ciudad y su relación con el Castillo de Santa Bárbara", ha señalado Hortensia Herrero, presidenta de la Fundación que lleva su nombre.
Con este proyecto, la Fundación Hortensia Herrero busca recuperar uno de los elementos más singulares del patrimonio histórico de Alicante. La actuación permitirá, además, recuperar el acceso a la fortaleza a través de la Muralla de Poniente desde la zona más céntrica de la ciudad, un recorrido que permanece cerrado al público desde hace aproximadamente 25 años.
Sobre la Muralla de Poniente
El Castillo de Santa Bárbara es el principal hito arquitectónico, patrimonial y paisajístico de Alicante. Situado en la cumbre del Monte Benacantil a 166 metros sobre el nivel del mar, es una de las fortalezas medievales más grandes de España y recibe aproximadamente un millón de visitantes al año, según destacan las mismas fuentes.
La Muralla de Poniente desciende por la ladera oeste del monte y cuenta con dos tramos diferenciados que se corresponden con las etapas de su construcción: el tramo superior, de origen árabe, se remonta al siglo XI, formando parte del primer recinto amurallado de la ciudad; y el tramo inferior, que cruza con una pasarela el camino de la Ereta hasta llegar a un pequeño baluarte, que es de época cristiana y data del siglo XIII.
Históricamente, esta muralla ha cumplido una función estrictamente estratégica y defensiva para proteger el núcleo urbano y vigilar la bahía de Alicante. Debido a que se encuentra en una zona escarpada del monte, este lienzo es uno de los pocos vestigios que sobrevivieron a la expansión urbanística de los siglos posteriores, manteniéndose como un testimonio arquitectónico de las primeras etapas de ocupación del Castillo de Santa Bárbara.