ALICANTE.- Un hallazgo arqueológico de gran relevancia ha emergido en la Albufereta, donde las obras en un solar privado han permitido documentar una necrópolis ibérica excepcional, vinculada a la élite guerrera y con piezas rituales de enorme valor histórico. La intervención, realizada por la empresa Arquealia al tratarse de un área de vigilancia arqueológica, ha estado supervisada por el área de Patrimonio Integral del Ayuntamiento de Alicante, conforme a la legislación autonómica.
Durante los trabajos se descubrió una necrópolis ibérica datada en el último tercio del siglo III a.C.. Para el jefe de Patrimonio Integral, José Manuel Pérez Burgos, se trata de “un yacimiento excepcional con piezas muy interesantes que merecen una publicación científica y su futura exposición pública”. Todo el material hallado pasa a ser custodiado por el Ayuntamiento en los almacenes del Museo de la Ciudad.
La concejala de Cultura, Nayma Beldjilali, ha destacado que “estamos de enhorabuena con este hallazgo que nos va a permitir conocer mejor la rica historia de Alicante y que se suma a otros importantes yacimientos iberos ya descubiertos y estudiados en nuestra ciudad”.
Los arqueólogos Jesús Moratalla y Gabriel Segura, directores de la intervención, elaboran actualmente la memoria científica de la excavación. Por el momento adelantan que se trata de un cementerio familiar compuesto por cuatro tumbas, con abundantes ajuares funerarios, donde el armamento adquiere un protagonismo destacado junto a elementos de vestimenta y piezas vinculadas al comercio.

Lanzas, cuchillos, escudos y adornos
Tras la excavación de las tumbas y de dos áreas rituales se han documentado armas que muestran la panoplia completa del guerrero ibérico, así como ricos conjuntos de elementos de vestimenta y adorno en bronce. Entre ellos destacan falcatas, cuchillos, lanzas, escudos, bocados de caballo, espuelas y jabalinas largas —soliferreum— o cortas —pilum—, además de un notable conjunto de bronces como fíbulas. Se ha identificado también un extraordinario lote de platillos de balanza, muy poco frecuente, hallado en dos de las tumbas y acompañado de varios ponderales en una de ellas.
Como parte de los ajuares se ha localizado un pebetero en forma de cabeza femenina, en perfecto estado de conservación, que puede atribuirse a la diosa Tanit; así como una rueda de carro y un fragmento de escultura ibérica identificado como la pezuña de un cérvido tallada en piedra. También se ha recuperado un conjunto de una treintena de pequeños vasos empleados en un banquete colectivo.
Las piezas permiten a los expertos fechar la necrópolis en el contexto de la conquista bárquida del sudeste peninsular, y la vinculan al yacimiento del Tossal de Manises, cuya fundación en ese marco bélico ya ha sido señalada por sus excavadores.
En esta necrópolis estaba enterrada probablemente una gens militar de un mismo linaje, reunida fuera del área principal de enterramientos de la Albufereta, situada a 300 metros al sudoeste. Este hecho marcaría su status diferenciador, más allá incluso de la entidad de sus ajuares. Por ello, como hipótesis preliminar, los responsables de Arquealia vinculan esta necrópolis con la élite guerrera del ejército ibero.