ALICANTE (EFE). El Plan General Estructural (PGE) en el que trabaja el Ayuntamiento de Alicante diseña un nuevo modelo de movilidad con una red viaria mejor distribuida, policéntrica y jerárquica para reducir el tráfico en el frente litoral y el centro antiguo y mejorar la conexión rodada, peatonal y ciclista entre barrios y con otros municipios.
El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, ha sostenido que el PGE ofrece "la oportunidad de rediseñar el modelo de movilidad de Alicante para evolucionar de un sistema concéntrico a uno radial y policéntrico, que conecte los barrios entre sí, fomente los desplazamientos activos y reduzca progresivamente el tráfico del frente litoral y del casco histórico".
Con estos objetivos, el PGE plantea desviar el tráfico hacia cuatro rondas metropolitanas, asegurando una distribución equilibrada de los flujos y liberando el frente litoral de parte del tránsito de paso, ha informado el Ayuntamiento.
Se trata de la Gran Vía y su prolongación hacia la Playa de San Juan, la Vía Parque, cuya finalización y conexión directa con la A-79 permitirá cerrar la segunda ronda y absorber tráfico actualmente concentrado en el litoral y la zona central, un nuevo eje articulador que conecta la Avenida de Denia con la A-79 y una nueva ronda metropolitana sobre la A-70, transformando su tramo más urbano en un bulevar verde integrado en la ciudad.
La reconversión de la A-70 entre los enlaces de la A-77 y la CV-821 permitirá eliminar el efecto barrera entre barrios y áreas urbanas, incorporando espacios ajardinados y áreas de estancia.
Esta estrategia se complementa con una red de tinerarios peatonales y ciclistas continuos y conexiones transversales que favorezcan la integración de barrios hoy fragmentados por la infraestructura.
Redistribución del tráfico metropolitano y de largo recorrido
Para garantizar la eficiencia del sistema y liberar el viario urbano, el tráfico de largo recorrido se desviará hacia las autovías A-77 y AP-7, aprovechando las infraestructuras existentes de escala metropolitana.
Se creará una red de rondas y anillos mallados capaces de recoger y redistribuir los flujos de manera jerarquizada, evitando su penetración en el núcleo central y aliviando la congestión del litoral.
La ejecución del tercer carril de la A-70 entre el aeropuerto y el enlace con la A-77 se considera fundamental para calmar de manera eficiente los flujos de media y larga distancia, liberando el tramo urbano para su transformación en ronda verde y permeable.