ALICANTE.- Viviendas, estudiantes, universidad, un tercer hospital, la nueva Comandancia de la Guardia Civil y una gran dotación deportiva convierten Rabassa en una de las principales piezas de transformación del nuevo Plan General Estructural
Rabassa está llamada a cambiar de escala en el futuro planeamiento. El nuevo Plan General Estructural (PGE) de Alicante no plantea este ámbito únicamente como una reserva de suelo para construir viviendas, sino como una de las nuevas piezas de ciudad capaces de articular residencia, formación, conocimiento, actividad económica, sanidad, seguridad, deporte y espacios verdes.
El corazón de esta transformación se encuentra en Fondo Piqueres (el topónimo de la zona), el gran desarrollo residencial previsto en el entorno de Rabassa y las Lagunas. El borrador del PGE delimita este sector en unas 147-148 hectáreas, con una capacidad estimada de alrededor de 8.200 viviendas. El documento plantea que el ámbito pueda configurarse como un barrio mixto y equilibrado, incorporando usos terciarios, dotacionales y de servicios además de la vivienda.
Un barrio que también se forma
La transformación de Rabassa tiene una segunda dimensión: la formación de un nuevo barrio y de una nueva centralidad urbana.
El PGE identifica expresamente la consolidación del nodo de conocimiento y formación de Rabasa, relacionado con la Universidad de Alicante, el Parque Científico-Tecnológico, la formación profesional y las actividades económicas vinculadas al conocimiento.

- Viviendas de protección pública en suelo público de Rabassa, en Alicante, en imagen de archivo. -
Esta dimensión convierte a Rabassa en un lugar especialmente adecuado para acoger población vinculada a la formación y a la investigación. El borrador contempla que, cuando determinados equipamientos impliquen la presencia estable de estudiantes, investigadores o trabajadores, pueda existir alojamiento vinculado a su funcionamiento.
No se trata, por tanto, únicamente de proporcionar nuevas viviendas. El objetivo es disponer de un entorno donde vivir, estudiar, trabajar y acceder a servicios pueda formar parte de una misma estructura urbana. El propio PGE reconoce que Alicante, por su condición de ciudad universitaria, sanitaria, administrativa y económica, genera una población vinculada que necesita no solamente vivienda permanente, sino también alojamiento temporal o de media duración asociado al estudio, el empleo y la investigación.
Rabassa puede convertirse así en uno de los espacios de acogida de la población estudiantil de Alicante, especialmente por su proximidad al entorno universitario y al futuro nodo de conocimiento.
Un hospital de 100.000 metros cuadrados
A esta estructura residencial y formativa se suma una de las grandes actuaciones estratégicas del nuevo planeamiento: la reserva para un tercer hospital público de Alicante, localizado al sur del ámbito de Rabasa.
El Ayuntamiento de Alicante ha planteado una reserva de al menos 100.000 metros cuadrados de suelo para este equipamiento. La superficie definitiva deberá determinarla la Generalitat en función de las necesidades del futuro complejo sanitario. El planeamiento prevé además su proximidad a una futura parada de TRAM, con el objetivo de garantizar su accesibilidad.
La importancia del hospital no reside únicamente en el edificio que algún día pueda construirse. Una infraestructura sanitaria de esta escala puede convertirse en un auténtico motor urbano: genera empleo, atrae actividad complementaria y demanda transporte, comercio, servicios y alojamiento.
El propio PGE considera que su localización puede generar una nueva centralidad de servicios al norte de la ciudad, conectada con los ámbitos residenciales previstos y con la red de transporte público.

- Ubicación de la parcela para la Comandancia de la Guardia Civil.
La nueva Comandancia de la Guardia Civil
Rabassa incorpora también una pieza institucional de gran importancia: la nueva Comandancia de la Guardia Civil.
La parcela destinada a la nueva sede tiene 26.297 metros cuadrados y se encuentra entre las calles Padre Villafranca, Pilar de la Horadada y la prolongación de la avenida de Jaime I, junto a la Vía Parque. El Ayuntamiento aprobó en junio de 2026 el proyecto actualizado para completar su urbanización, con una inversión de 1,98 millones de euros y un plazo previsto de ocho meses.
La actuación incluye pavimentación, redes de agua y saneamiento, alumbrado, jardinería, drenaje y conexiones viarias. También contempla una nueva calle peatonal de diez metros de anchura y la prolongación de la sección de la Vía Parque en 157 metros, además de dar continuidad al carril bici.
La Comandancia no es, por tanto, una actuación aislada. Su propia urbanización incorpora parte de las conexiones necesarias para integrar esta gran parcela institucional en el tejido urbano de Rabassa.

- El plano de ubicación de los espacios reservados para zonas deportivas en el PGE de Alicante. -
Setenta mil metros cuadrados para el gran pabellón
El tercer gran equipamiento que marcará la transformación de Rabassa será el deporte. El PGE reserva 70.000 metros cuadrados de suelo de uso deportivo para promover un gran pabellón de carácter multifuncional. La instalación tendrá un uso primordialmente deportivo, pero podrá acoger también eventos multitudinarios culturales, musicales y de ocio.
La actuación forma parte de un nuevo eje deportivo en torno a la Vía Parque, que pretende complementar las instalaciones existentes y generar nuevos equipamientos capaces de atraer acontecimientos de escala nacional e incluso internacional.
La superficie es considerable: 70.000 metros cuadrados, casi siete hectáreas destinadas exclusivamente a esta gran pieza deportiva.
Su importancia para Rabassa va más allá de los futuros residentes. Un pabellón de estas características puede generar actividad durante todo el año y convertir el barrio en un nuevo punto de referencia para el deporte y los grandes acontecimientos de Alicante.
La escala de estas tres actuaciones se entiende mejor al poner las cifras juntas. El hospital parte de una reserva de al menos 100.000 m²; la Comandancia ocupa 26.297 m² y la gran parcela deportiva suma otros 70.000 m². En conjunto, son 196.297 metros cuadrados, casi 20 hectáreas, destinados a tres funciones de escala ciudad: sanidad, seguridad y deporte. Y esa superficie se añade al gran desarrollo residencial de Fondo Piqueres, que ronda las 148 hectáreas, y al suelo destinado a formación, actividad terciaria y servicios.Por eso, Rabassa no es una mera expansión residencial.
Rabasa-Universidad: conocimiento y actividad económica
La apuesta por la formación tiene además una traducción concreta en la ordenación del suelo. El PGE reserva el ámbito ZND-TER-1 Rabasa-Universidad, de unas 18,8 hectáreas, con una edificabilidad máxima prevista de aproximadamente 131.400 metros cuadrados.
El objetivo es reforzar la relación entre formación, investigación, innovación y desarrollo económico, conectando el nuevo ámbito con la Universidad de Alicante y el Parque Científico-Tecnológico.
La combinación de vivienda, estudiantes, formación, investigación y empleo puede ser precisamente uno de los elementos que diferencie a Rabassa de otros desarrollos periféricos.
No se trataría de un barrio dormitorio, sino de un espacio capaz de acoger distintos momentos de la vida cotidiana: estudiar, residir, trabajar, investigar, practicar deporte y acceder a servicios.

- Panorámica del paraje de Las Lagunas de Rabassa de Alicante.
Las Lagunas, el gran contrapunto verde
Todo este crecimiento tiene además un elemento que puede resultar decisivo para la calidad urbana del nuevo barrio: las Lagunas de Rabasa. El PGE propone una gran infraestructura verde en este entorno, con una superficie de aproximadamente 152,39 hectáreas.
La presencia de este gran espacio libre introduce una condición fundamental en el modelo de crecimiento: la nueva ciudad no debería desarrollarse simplemente ocupando suelo, sino organizándose alrededor de una estructura verde capaz de proporcionar espacios de estancia y recorridos peatonales y ciclistas, además de conexión ambiental.
Las Lagunas pueden convertirse así en el gran espacio natural de referencia del nuevo Rabassa y en uno de los elementos que le proporcionen identidad propia.
El reto: conectar todas las piezas
El desafío del PGE será conseguir que todas estas actuaciones funcionen como un único barrio, y no como una suma de proyectos independientes. Fondo Piqueres aportará miles de nuevas viviendas. El hospital atraerá trabajadores, pacientes y visitantes. La universidad y los centros de formación generarán población estudiantil e investigadora. La Comandancia aportará actividad institucional y la gran instalación deportiva podrá generar flujos extraordinarios durante los acontecimientos.
Todo ello exige una red de movilidad a la altura del crecimiento. El propio PGE identifica déficits en las conexiones ciclistas hacia el oeste y hacia determinados grandes equipamientos y señala la necesidad de itinerarios directos, seguros y continuos que conecten barrios, centros de actividad y transporte público.
También plantea que los nuevos desarrollos deben apoyarse en mezcla de usos, proximidad, transporte público, movilidad activa y dotaciones suficientes, evitando que el crecimiento residencial se convierta en una extensión dependiente exclusivamente del automóvil.
Así, será especialmente importante resolver la relación de Rabassa con la Universidad de Alicante, Villafranqueza, los barrios del entorno y las grandes vías de comunicación, así como superar las actuales barreras infraestructurales.