ALCOY. El PP de Alcoy ha cuestionado el hecho de que el gobierno municipal incorpore 25,5 millones de euros como remanentes al presupuesto municipal de 2026, "una cifra que procede en su mayoría de proyectos que no se han ejecutado pese a contar con financiación mediante deuda, a través de préstamos por los que el Ayuntamiento lleva pagando intereses desde hace hasta diez años", como explica la edil popular Amalia Payá. Apuntar que el presupuesto municipal de este año aún no ha sido debatido por el pleno y el del año pasado ascendió a los 72,8 millones de euros.
Desde el PP de Alcoy denuncian que "esta situación evidencia una grave falta de gestión por parte del gobierno municipal encabezado por Toni Francés. No solo se han paralizado inversiones necesarias para la ciudad, sino que además se ha generado un coste financiero innecesario para los alcoyanos”, añade Amalia Payá
Los populares detallan, a la hora de hablar de partidas, "más de cinco millones de euros ya cobrados de los fondos europeos Next Generation para actuaciones de rehabilitación de barrios, que podrían tener que devolverse con intereses si no se ejecuta la rehabilitación de la Font Dolça, así como casi cuatro millones de euros correspondientes al aval de Luxender y diversos préstamos bancarios destinados a la construcción del puente de Serelles, infraestructura que sigue sin materializarse".
Desde el PP también apuntan un millón de euros para la construcción del pabellón de gimnasia artística, "financiados con préstamos suscritos desde 2017, sin que la instalación sea una realidad", que se encuentra en obras actualmente; 1,5 millones de euros de subvención concedida por la Generalitat Valenciana para la reforma del IES Pare Vitòria, "una actuación sobre la que desconocemos cuándo el Gobierno municipal sacará el concurso para su ejecución", entre otras partidas.
Desde el Partido Popular "consideramos inadmisible que se pidan préstamos, se comprometan recursos y se paguen intereses durante años sin que los proyectos avancen. Esta forma de gestionar supone hipotecar el futuro de la ciudad mientras las inversiones siguen sin llegar a los barrios y a las infraestructuras que Alcoy necesita", y exigen "transparencia, planificación realista y una ejecución efectiva de las inversiones comprometidas".