Ecologistas piden que los antiguos chalets de la Font Roja estén en el Catálogo de Protecciones de Alcoy: datan de 1920

Alcoy - El Comtat

La Carrasca ha alegado, apoyándose en informes que argumentan el valor arquitectónico, etnológico, histórico y social de unas edificaciones obra del arquitecto modernista Vicente Pascual. Nacieron como una especie de sanatorio para trabajadores fabriles, si bien acabaron siendo utilizados por las clases más pudientes. El PP quiso construir allí un hotel y el PSOE rehabilitarlos para uso social, cultural y medioambiental. Nada ha prosperado

  • Parte de los antiguos chalets de la Font Roja, que siguen en pie.
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ALCOY. La Colla Ecologista La Carrasca-Ecologistes en Acció ha alegado al Catálogo de Protecciones que se tramita de cara al futuro Plan General Estructural de Alcoy y entre las cuestiones planteadas está que los antiguos chalets de la Font Roja se incluyan en dicho catálogo, tanto los 14 que forman parte de un conjunto como el que se encuentra a la entrada al paraje, que ha venido acogiendo servicio de restauración, actualmente sin uso.

Los valores social, histórico, etnológico, urbanístico y arquitectónico se destacan para solicitar dicha catalogación, buscando además frenar un avanzado proceso de degradación puesto que solo tres se encuentran en un estado relativamente bueno, mientras que otros o han desaparecido o solo quedan las fachadas, como recogen los informes en los que se han apoyado para alegar.

Según recuerdan los ecologistas, los antiguos chalets sí están incluidos en el Catálogo de Edificios de Interés de Alcoy, de 1983, con el nivel IV que implica protección ambiental y la categoría A por estar en una zona de interés. Sin embargo, han quedado fuera del Catálogo de Protecciones que se tramita y solicitan que sean incluidos en la sección de Patrimonio Cultural, clasificándolo como Bien de Relevancia Local, como recomendaba el Consell Valencià de Cultura, o al menos como Bien Catalogado, con el nivel de Protección General Ambiental y categoría A.

El objetivo de su inclusión "debería ser la consolidación y rehabilitación de las fachadas actuales anterior y posterior del conjunto de chalets, y la restauración de las cubiertas y fachadas desaparecidas, de forma que se posibilitará dotarlos de un uso público compatible con los objetivos de conservación y difusión de los valores del Parque Natural, y respetuosos con su normativa (Porn y Prug)". Este uso quedaría lejos del hotel y albergue con unas 125 plazas que proyectaba el PP en su etapa de gobierno municipal y que finalmente no llegó a ejecutarse, al retirarse la única oferta que había concurrido al proceso, allá por el año 2008.

Tal y como se recoge en la alegación, un informe redactado por los historiadores Àngel Beneito y Francesc Blay, recientemente fallecido, remarcan que además de todos los valores apuntados, estos chalets son "testimonio de la regeneración higienista", con una concepción única al nacer como una especie de sanatorio para trabajadores fabriles en pleno parque natural. Además, destacan que esta colonia social está conformada en torno a una calle peatonal en la Font Roja, que merece la pena conservar por su "valor significativo y singular", contando las viviendas con condiciones higiénicas muy avanzadas para la época, obra del arquitecto modernista Vicente Pascual. Con todo remarcan su valor "histórico y etnológico" y con estas conclusiones y un amplio argumentario La Carrasca presenta sus alegaciones.

Un proyecto médico y social pionero 

Los antiguos chalets de la Font Roja fueron construidos en torno a 1920, cuando el médico Domingo Espinós planteó al Ayuntamiento llevar a cabo este proyecto destinado a las clases trabajadoras y a la mejora de sus condiciones de vida, en un momento en que la tuberculosis era la causa del 2,67% de las defunciones en la ciudad. Serían en régimen de alquiler, a precios asequibles.

El arquitecto fue Vicente Pascual, uno de los principales introductores del Modernismo en la ciudad y quien firma la Casa del Pavo como edificio más destacados. Finalizados en 1922, estéticamente siguen la tipología de otros conjuntos urbanos y fabriles de Alcoy, y empezaron a ser ocupados cumpliendo la función para la que habían sido construidos.

Tras finalizar la Guerra Civil se desvirtuó la finalidad médica y social para la que habían sido construidos estos chalets, y pasaron a estar ocupados por familias próximas a la Administración y clases pudientes, lo que provocó malestar en el resto de la sociedad. En los años 70 cayeron en desuso como chalets y solo algunas edificaciones se han mantenido para dar servicios públicos, como puede ser información o, en algunos momentos, restauración. Con la falta de uso y las características de las construcciones, el deterioro ha comportado que solo tres de los 14 chalets estén completos.

  • Cartel que anunciaba la actuación que los socialistas querían ejecutar en los chalets. 

Con la llegada del PP al gobierno municipal, impulsaron la construcción de un hotel en la zona de los antiguos chalets y después de seis años de intentos y denuncias, en 2008 la única empresa que había presentado oferta para construirlo y gestionarlo renunció. La idea era habilitar un hotel y un albergue, que en total sumarían alrededor de 125 plazas, y desde un primer momento hubo voces en contra por el impacto que podía tener en un parque natural, llegándose a crear la plataforma 'La Font Roja també és nostra. Hotel fora del Parc Natural'. Años atrás un hotel había ocupado el espacio del actual edificio Font Roja Natura, que fue inaugurado en 1925, si bien con menor impacto al contar con 42 habitaciones, y que dejó de funcionar en 1975.

Al acceder el PSOE al gobierno municipal en 2011, empieza a trabajarse en nuevas propuestas para los chalets, que apuntaban a una rehabilitación para darles uso cultural, medioambiental y social. La actuación partió de unas previsiones de coste en torno a los 250.000 euros que prácticamente llegaron a duplicarse, y si bien las obras se licitaron, quedaron desiertas. En 2022 se aplazaba sin fecha actuar en los chalets al considerar que había otras prioridades, como reparar el acceso al polígono Santiago Payá, a lo que se reasignaron los fondos.

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