SANT JOAN D'ALACANT. Sant Joan d'Alacant sigue teniendo suelo para construir vivienda. Sin embargo, tiene que encontrar la manera de encajar las construcciones nuevas con las ya existentes. Este rompecabezas le está sucediendo ahora a una zona del núcleo urbano, donde el Ayuntamiento está tramitando un estudio para evitar que las parcelas que están por edificar supongan un muro frente a los chalés que ya habitan allí.
Este estudio, que cuenta con el informe favorable de la arquitecta municipal, está promovido por la mercantil Bahía de Alicante y busca ordenar la manzana que se encuentra entre las calles Mercat, Moleta y Tomás Capelo y la avenida Benidorm. Según la documentación, lo hará modificando la volumetría, que es la forma y volumen que puede ocupar el futuro edificio.
La manzana está formada por tres parcelas que suman un total de 9.524 metros cuadrados, de los cuales 8.990 m² deben destinarse a usos residenciales y 450 m², a usos terciarios. Dos de las parcelas aún están sin edificar y se incluyen en un ámbito de gestión pendiente, denominado Moleta.
Problema a resolver: los 12 metros de altura
La normativa vigente permite que los edificios alcen hasta cuatro plantas. El problema está en que aplicar ese diseño en las nuevas construcciones, supondría levantar un bloque de cuatro alturas junto a 14 viviendas adosadas de tres plantas.
Según el informe, la fachada continua que se proyecta mediría más de 60 metros de longitud y 12 metros de altura, lo que afectaría a las condiciones actuales de iluminación, ventilación, soleamiento y amplitud visual de esos chalés. Además, con esa configuración no se llegaría a aprovechar toda la edificabilidad prevista, es decir, que se quedaría sin utilizar parte de la superficie que el Plan General permite construir.
Dos soluciones posibles
Para que el nuevo edificio no suponga un muro, se plantean dos alternativas posibles. En primer lugar, un edificio en forma de C, con cinco plantas en toda su huella, o sea que toda la fachada tendría cinco plantas, formando una especie de bloque. Esta opción no afectaría tanto sobre los chalés, pero seguiría sin aprovechar el 100% de la edificabilidad.
Por otro lado, se sugiere construir un edificio también en forma de C, con cinco plantas distribuidas de forma gradual, es decir que solo tendría cinco plantas en determinadas zonas, reduciendo la altura del edificio por escalones, por lo que no se vería como un bloque uniforme. Esta solución también reduciría la afección sobre las viviendas ya construidas y materializaría el 100% de la edificabilidad.
Este cambio no implica más superficie para construir, aunque el espacio destinado a vía pública y zonas verdes sí aumenta ligeramente. De hecho, la medición topográfica que se ha realizado para preparar el proyecto ha determinado que el espacio donde se levantaría el edificio tiene, en realidad, 7.201 metros cuadrados, frente a los 7.050 m2 que figuran actualmente en la ficha del Plan General.