MADRID (EP). El pasado año se notificaron 18.563 agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público; esto supone un incremento del 8,74 por ciento, según los datos del informe sobre agresiones correspondiente a 2025, del Ministerio de Sanidad, que advierte de que la Atención Primaria concentra el 51 por ciento de las agresiones , seguida de la Atención Hospitalaria con el 47 por ciento.
"Agredir a un profesional sanitario es agredir al conjunto de la sociedad", ha señalado el secretario de Estado, Javier Padilla, para quien es importante reconocer al profesional sanitario como representante del conjunto de la sociedad. "Es fundamental avanzar en el reconocimiento de autoridad pública de los profesionales sanitarios", ha afirmado durante la inauguración de la IV Jornada de la prevención de agresiones a profesionales en el ámbito de la salud.
"Tenemos que tener muy claro que, cuando un profesional sanitario es agredido, el sistema tiene que hacerle sentir que está ahí de manera incondicional, que va a acompañarle, que va a protegerle y que va a poder garantizar seguir viviendo su vida en general, pero además su desempeño profesional de una manera segura y de una manera satisfactoria. Y creo que ahí es en lo que estamos todos y todas", ha añadido.
El 15,5% son agresiones físicas
La mayor parte de los incidentes registrados corresponden a agresiones de carácter no físico, que incluyen insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios; estas situaciones representaron el 84,5 por ciento del total de las agresiones notificadas. Mientras que las agresiones físicas supusieron el porcentaje restante (15,5%); en términos absolutos, se corresponde con 2.877 actos violentos de tipo físico a lo largo de 2025.
El 71 por ciento de las agresiones fueron presenciadas por otras personas, mientras que en el 29 por ciento de los casos la agresión ocurrió sin testigos. Esto indica que, en la mayoría de los incidentes, había terceros presentes en el momento de la agresión.
El 80 por ciento de las agresiones registradas afectaron a mujeres, frente al 20 por ciento correspondiente a hombres, una distribución que guarda relación con la composición de la plantilla sanitaria, en la que aproximadamente el 76 por ciento de los profesionales son mujeres. En cuanto a la edad, la mayor parte de las agresiones se concentra en profesionales de entre 25 y 55 años, siendo el grupo de 25 a 35 años el que registra el mayor número de notificaciones.
Por categorías profesionales, el personal facultativo y el personal de enfermería continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.
En cuanto a las consecuencias para el profesional, el informe señala que para la mayoría de los casos (50%) no requirieron atención. Un 25 por ciento necesitó atención sanitaria, mientras que un 12 por ciento requirió atención legal. Solo un 2 por ciento terminó en incapacidad temporal. Además, en un 11 por ciento de los incidentes no hay datos disponibles.
Solo un 1% de los agresores tiene sanción administrativa
En la mayoría de los casos, la persona agresora es el propio usuario o paciente, que concentra el 71 por ciento de las agresiones notificadas, mientras que el 29 por ciento corresponde a familiares o acompañantes. Por sexo de la persona agresora, los hombres representan el 57 por ciento de los casos, frente al 43 por ciento de mujeres entre las agresiones en las que se dispone de esta información.
Respecto a la reincidencia, el informe señala que el 53 por ciento de las agresiones corresponden a personas no reincidentes, mientras que el 27 por ciento de los agresores ya habían protagonizado incidentes previos, lo que evidencia la existencia de un grupo de usuarios con conductas reiteradas de violencia hacia el personal sanitario.
En cuanto a las consecuencias aplicadas a los agresores en 2025, en la mitad de los casos (48%) figura como sin datos disponibles, mientras que en un 25% no se aplicó ninguna medida. Entre las acciones registradas, la más frecuente fue la carta reprobatoria (16%), seguida del cambio de asignación del profesional o centro (5%) y la presentación de denuncia (6%); solo un 1 por ciento recibió sanción administrativa.
Respecto a las causas de las agresiones, el informe señala que los motivos más frecuentes están relacionados con la atención recibida (29%), seguidos de las demandas del propio usuario o paciente (28%) y de aquellas asociadas al acto sanitario o administrativo realizado (15%). En comparación con 2024, estas tres categorías muestran un ligero descenso -del 32% al 28% en el caso de las demandas del usuario, del 32 al 29 por ciento en la atención recibida y del 17 al 15 por ciento en el acto sanitario o administrativo-, lo que refleja una variación moderada en la distribución de los factores que desencadenan estos incidentes.
Las agresiones se producen principalmente en consultas y espacios de atención directa al paciente, seguidos de áreas de hospitalización y servicios de urgencias. Estos entornos concentran una mayor interacción con usuarios y acompañantes, lo que incrementa la exposición a situaciones conflictivas.
EL crecimiento interanual se modera
En 2020, las notificaciones de agresiones en la mayoría de las CCAA se redujeron probablemente por la pandemia causada por la COVID-19, que limitó tanto la actividad presencial en los centros de salud de atención primaria, como en las consultas en la atención especializada, priorizando la atención por vía telefónica. En 2021 se registró un aumento en el número de notificaciones registradas con respecto al año previo. En 2022 se registró un aumento del 29,8 por ciento. En 2023 las notificaciones de agresiones aumentaron un 11,32 por ciento respecto al año 2022.
En 2024 las notificaciones de agresiones aumentaron un 15,74 por ciento respecto al año 2023. En 2025 las notificaciones de agresiones aumentaron un 8,74 por ciento respecto al año 2024. Si bien las notificaciones de agresiones continúan registrando un crecimiento interanual, el ritmo de incremento se ha moderado, pasando de un 15,74 por ciento el año anterior a un 8,74 por ciento en el ejercicio actual.