[Este artículo se incluye en la revista 'Alicante Plaza', 2016-2026: diez años creciendo'. Puede leerla íntegra en este enlace]
ALICANTE. En la memoria económica reciente de Alicante hay varios momentos que pueden señalarse como un antes y un después. Uno de ellos ocurrió en octubre de 2017. En plena crisis política en Cataluña, con el referéndum independentista y la incertidumbre jurídica como telón de fondo, Banco Sabadell decidió trasladar su sede social a Alicante. El movimiento no fue el primero de una empresa que abandonaba Cataluña, pero sí uno de los más simbólicos. Por tamaño, por impacto reputacional y por la relevancia sistémica de la entidad, el traslado situó a la ciudad en el centro de un fenómeno que transformó temporalmente el mapa empresarial español.
Para Alicante, el anuncio significó mucho más que una dirección postal en el registro mercantil. Durante los años siguientes, la ciudad se convirtió en el domicilio social de una de las principales entidades financieras del país, con todo lo que eso implica. El episodio, además, condensó dos historias paralelas. Por un lado, la de un banco que reaccionaba a un contexto político excepcional. Por otro, la de una provincia que descubría que su ecosistema empresarial, financiero y tecnológico podía jugar un papel mayor en la geografía económica del país.
Con el paso del tiempo, ese impacto ha podido medirse también en términos de estructura. Banco Sabadell cuenta actualmente con 2.280 empleados en la Comunitat Valenciana, de los que 1.531 se concentran en la provincia de Alicante. A ello se suma una red de 209 oficinas en la Comunitat, 130 de ellas en Alicante, cifras que reflejan el peso real de la entidad en el territorio más allá del domicilio social.
Traslado en plena tormenta política
En otoño de 2017, el mundo empresarial vivía con inquietud el clima político derivado del proceso independentista catalán. Tras el referéndum del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia, numerosas compañías comenzaron a estudiar movimientos para garantizar seguridad jurídica y estabilidad regulatoria. El traslado de sedes sociales se convirtió entonces en un fenómeno visible. Muchas compañías optaron por Madrid o València, pero el caso de Banco Sabadell introdujo una variable distinta, la de Alicante como destino alternativo para una gran corporación financiera. La decisión no fue casual.
La entidad tenía ya una presencia muy significativa en la provincia tras la absorción de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), lo que había dejado en Alicante infraestructura, equipos profesionales y una importante base de clientes. Según explican fuentes de la entidad, el traslado respondió a una reacción ante el contexto político del momento y a la percepción de riesgo por parte de los clientes. «Vinimos por una reacción ante un determinado movimiento político y por la reacción de nuestros clientes», explican desde el banco. Alicante ofrecía, además, una combinación de factores estratégicos como arraigo territorial, estructura operativa consolidada y proximidad a uno de los mercados con mayor cuota de negocio para el banco.
Alicante como plaza financiera
Durante los años posteriores al traslado, Alicante asumió un papel nuevo en la estructura visible del banco. En términos prácticos, el cambio significó que la ciudad acogía la junta general de accionistas, uno de los eventos corporativos más relevantes del calendario empresarial de la entidad. También se intensificó la agenda institucional y empresarial vinculada al banco. La presencia de un banco sistémico en una ciudad genera actividad económica indirecta, desde encuentros con inversores y reuniones de alto nivel hasta una mayor interlocución con el tejido empresarial local.
Además, el traslado reforzó la relación histórica entre el banco y la provincia. Tras la integración de la CAM en 2011, el grupo ya había heredado en Alicante una de sus bases de negocio más relevantes. Esa vinculación se ha mantenido con el tiempo. De los 2.280 empleados del banco en la Comunitat Valenciana, 920 corresponden a servicios corporativos y 1.360 a la red comercial. En Alicante, el peso es especialmente significativo, con 1.531 trabajadores, repartidos entre 706 en servicios corporativos y 825 en red.
Ese arraigo también se refleja en la evolución del negocio. Según los datos del ejercicio 2025 frente a 2024, la entidad registró en la Comunitat Valenciana un crecimiento del 13% en producción hipotecaria, del 19% en consumo y del 5% en financiación empresarial a medio y largo plazo. En la provincia de Alicante, la evolución fue del 15% en hipotecas, 12% en consumo y 5,7% en financiación empresarial, lo que confirma la continuidad de la actividad en el territorio.

- Sede de Banco Sabadell en Alicante, en 2021 -
- FOTO: Rafa Molina
Más que sede: tecnología y talento
Con el paso de los años, la actividad del banco en Alicante se ha construido no solo alrededor de la sede social, sino también en torno a su papel tecnológico. En ese ámbito destaca el Centro de Competencias Tecnológicas de Alicante (CCTA), convertido en uno de los nodos de innovación del grupo. Este centro cuenta con 300 profesionales y genera alrededor de 400 empleos indirectos, con una actividad centrada en impulsar la inteligencia artificial y la estrategia digital del banco mediante proyectos desarrollados en colaboración con universidades, empresas tecnológicas y centros de investigación.
El CCTA se ha consolidado como un espacio de innovación abierta vinculado al ecosistema alicantino. Mantiene relaciones con instituciones como la Generalitat Valenciana, el Distrito Digital o universidades como la de Alicante, la UMH o la UPV, así como con compañías tecnológicas como Accenture, DXC, NTT Data o Kyndryl. Esta red ha contribuido a reforzar el posicionamiento de Alicante como un nodo tecnológico dentro del banco.
Desde su creación en 2020, el centro ha evolucionado hasta convertirse en un motor de experimentación tecnológica. Ha analizado más de un centenar de iniciativas en ámbitos como inteligencia artificial, blockchain u open finance, y ha desarrollado programas de mentorización para estudiantes universitarios, además de iniciativas como el Innovation Banking Hack Fest, orientadas a la captación de talento y al impulso de la innovación.
Normalización del contexto político
Con el paso de los años, el clima político que había provocado la salida de muchas empresas de Cataluña comenzó a estabilizarse. A partir de 2019, el contexto institucional se fue normalizando y la tensión que había marcado los años anteriores se fue diluyendo. Durante ese periodo, la presencia de Banco Sabadell en Alicante se convirtió en una realidad consolidada dentro de la economía provincial. La entidad mantuvo una relación activa con instituciones, asociaciones empresariales y el tejido económico de la Comunitat Valenciana.
Opa de BBVA y regreso a Cataluña
El escenario volvió a cambiar en 2024. Ese año, BBVA lanzó una opa hostil sobre Banco Sabadell, una operación que reabrió el debate sobre el futuro de la entidad y su estrategia corporativa. La oferta introdujo un nuevo elemento de presión estratégica sobre el banco. Según fuentes de la entidad, la posibilidad de regresar a Cataluña comenzó a plantearse a finales de 2024, en un entorno marcado tanto por la opa como por un contexto político más estable que el de 2017. El resultado llegó a comienzos de 2025, cuando el consejo de administración aprobó el traslado de la sede social de vuelta a Sabadell, señalando que ya no existían las circunstancias excepcionales que habían motivado su salida años antes.
Reacciones en Alicante
El anuncio provocó una reacción inmediata en el ámbito político y empresarial de la provincia. Representantes institucionales expresaron su preocupación por la pérdida simbólica que suponía la marcha de la sede social. Desde la entidad, sin embargo, se insistió en que el cambio no tendría consecuencias operativas. El banco subrayó su compromiso con la Comunitat Valenciana, asegurando que la decisión no implicaba cambios en la red de oficinas ni en el empleo. También anunciaba que Alicante seguiría acogiendo encuentros como la reunión anual de consejos consultivos y otras iniciativas vinculadas a la Fundación Banco Sabadell.
2026: nueva etapa para el banco
Tras el retorno de la sede social a Cataluña, Banco Sabadell ha entrado en una nueva etapa marcada por la transformación tecnológica y los cambios en su dirección.
A comienzos de 2026, la entidad anunció el nombramiento de Marc Armengol como nuevo consejero delegado, con el objetivo de acelerar su estrategia de innovación y digitalización. El nuevo equipo directivo sitúa la tecnología y el uso de datos como pilares fundamentales del crecimiento del grupo.
FUE NOTICIA EN 2017

- Primera reunión del consejo provincial de la CEV en Alicante en 2018 -
- FOTO: Rafa Molina
Nació CEV: una nueva patronal autonómica y el encaje alicantino
ALICANTE. (SANDRA MURCIA). El mapa empresarial de la Comunitat Valenciana también cambió de forma decisiva en 2017. Tras la desaparición de Cierval en Valencia, la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) dio el paso para transformarse en una organización autonómica.
En marzo modificó sus estatutos para dejar de ser una patronal provincial y, el 16 de noviembre, nacía formalmente la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) con una estructura pensada para representar a las tres provincias.
El diseño incluía tres vicepresidencias territoriales y una junta directiva ampliada hasta cien vocales, con el objetivo de equilibrar el peso de Valencia, Alicante y Castellón. En el comité ejecutivo, incluso, se reservó cerca de un tercio de los puestos para representantes empresariales de la provincia de Alicante.
El proceso, sin embargo, no estuvo exento de tensiones. La crisis de la histórica Ceopa en la provincia y el recelo de parte del empresariado alicantino generaron movimientos paralelos que desembocarían después en la creación de Uepal, mientras se consolidaba CEV Alicante, como estructura provincial dentro de la nueva patronal.
Casi una década después, la organización se ha asentado como el principal interlocutor empresarial. Sus prioridades siguen girando en torno a viejas reivindicaciones de la provincia: infraestructuras, agua, innovación y mayor peso institucional para Alicante.

- Stand de Goldcar en el aeropuerto, en 2017 -
- FOTO: Rafa Molina
La compra del gigante alicantino Goldcar por Europcar
ALICANTE. (SANDRA MURCIA). Durante más de dos décadas, Alicante fue uno de los grandes centros europeos del alquiler turístico de vehículos. Ese liderazgo tenía nombre propio, Goldcar, la firma creada en 1988 por los hermanos Juan y Pedro Alcaraz y que creció al calor del boom turístico de la Costa Blanca hasta convertirse en referente del modelo low cost en el sector. Ese ciclo empresarial cambió en 2017.
El grupo francés Europcar anunció la compra de la compañía al fondo Investindustrial, que ya controlaba el 80% desde 2014. La operación, valorada en unos 550 millones de euros, activó la cláusula de arrastre que obligó a la familia fundadora a vender el 20% restante, poniendo fin al control alicantino de la empresa.
Goldcar llegaba a la operación en plena expansión, con más de 80 oficinas en 14 países, una flota superior a 50.000 vehículos y una facturación que superaba los 240 millones de euros. Con la integración en Europcar, el grupo francés reforzaba su posición en el segmento turístico y low cost del Mediterráneo.