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Mujeres y altas directivas: visibilizando modelos disruptivos en empresas familiares

12/05/2018 - 

ELCHE. Aunque la conciencia es cada vez mayor de un tiempo a esta parte, la sucesión de algunos acontecimientos está poniendo de relieve la necesidad de una mayor igualdad a todos los niveles entre hombres y mujeres, tradicionalmente discriminadas en cantidad de ámbitos como el del hogar, el laboral o el social. Sin embargo, aunque aún queda mucho por hacer, desde el ámbito empresarial cada vez son más las mujeres que desempeñan cargos de altas directivas o con otros cargos orgánicos de peso en las empresas. En el foro organizado por Alicante Plaza en colaboración con el Banco Sabadell y la Asociación de Empresas Familiares de Alicante (Aefa), estos avances quedaron de relieves.

La brecha de género, también en la gerencia

Un almuerzo de trabajo que sirvió para poner en común los problemas atravesados, pero sobre todo, para visibilizar las mejoras que ha habido desde entonces, fruto de un duro ejercicio de reivindicación en unos casos, y de haber gozado de un buen contexto, en otros. Como mostró Maite Antón (Grupo Antón) y vicepresidenta de Aefa, según estudios sólo el 31% de las mujeres llegan a la gerencia de empresas, algo que aumenta ligeramente en la empresa familiar, donde esta cifra llega al 37%. Cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) que cambian según el Método Informa, donde indica que sólo el 15% llegan a CEOs y el 27% en las empresas familiares. En cualquier caso datos que muestran que en este tipo compañías hay una mayor inclusión —aunque haya que tener en cuenta factores como la herencia o viudedad—.

Para tratar estos y otros asuntos asistieron destacadas mujeres del ámbito empresarial de Elche y alrededores con experiencias muy dispares entre sí. Mientras que Malena Vidal (de José Vidal) por ejemplo explicó que no se había sentido condicionada por su género a nivel de salarios, cargos, etc., María Dolores Pérez (Hotel del Juguete) señaló cómo se tenía que enfrentar a la maternidad para conciliar la vida laboral y familiar, destacando que estaba poco por casa y que había que trabajar y no podía delegar. Un factor, el de ser madre, que si aún sigue siendo un obstáculo en determinados ámbitos, hace varias décadas lo era mucho más. Victoria Ramos (Grupo Esoc) explicó cómo le costó hacerse un hueco en el ámbito empresarial, ya que en los tempranos 80s, sin llegar a los 30 y con cuatro hijos, era una rara avis para el empresariado de entonces. Además de ser "la mujer de" —tratamiento vicario—, porque su marido era empresario. Sin embargo, fue sorteando los obstáculos y su empresa emplea hoy a una plantilla de cuarenta personas. Una mujer pionera.

Demostrando la alta capacidad y cambiando los roles

Casos diferentes a los de María Teresa Orts (Grupo Huerto del Cura), que señaló que no ha tenido problemas y que no tener una familia genera un contexto más fácil, así como que en su grupo, la mayoría de puestos de responsabilidad son de mujeres. Cristina Soler (Envases Soler) tampoco tuvo problemas, forma parte del comité de dirección y realizó estudios de máster para después trabajar en la empresa familiar. Un esquema diferente al de Cristina de Juan (Restaurante Dársena), que entró en el negocio al ser un proyecto familiar, y del que destacó que esos proyectos familiares, con más ligazón, hacen que se cuiden más las relaciones, lo que se traduce en mejores ambientes.

De Juan puso de relieve el valor que aportan las mujeres y destacó que la gran revolución pendiente por llegar es la de los hombres, para que se desprendan de los roles de género que también se extienden al ámbito empresarial. Sobre esos roles habló Francis Carbonell (Wonders), que venía del sector de los aparejadores, más machista, y que ella ha estado renovándose constantemente para reforzar la parte digital en su compañía. También piensa que otro obstáculo que se encuentran las mujeres son los propios filtros que ellas mismas se ponen, al pensar en muchas ocasiones que no están capacitadas para desempeñar determinados cargos.

Fue uno de los asuntos sobre los que habló Nunci Serrano (Serrauto), que se hizo su hueco en un sector “tradicionalmente machista”, explicó, como es el de la industria de la automoción. Señaló, como aún sigue pasando en el ámbito laboral, que hasta que se ganó el respeto al mostrar su competencia, atravesó continuos “exámenes”, siendo cuestionada constantemente. Finalmente, aplicó un cambio de modelo en su concesionario que hizo aumentar las ventas, y apuntó que las mujeres pueden utilizar la “inteligencia emocional”, es decir la empatía que tienen, para gestionar mejor equipos de trabajo, ya que es una característica con la que socialmente se han criado, al contrario que muchos hombres.

Falta de confianza y conciencia masculina: problemas a batir

Para cerrar la ronda, Maite Antón (Grupo Antón) también expuso su tratamiento igualitario desde el principio, y eso sí, habló de ese techo de cristal de muchas mujeres, que tienen miedo a ascender en empresas multinacionales, por ejemplo, a pesar de su valía. Por otra parte, también se habló de las políticas de conciliación que hacen estas empresarias en sus respectivas compañías, como la salida del trabajo a las 18:00 horas, o de las facilidades para el trabajo remoto desde casa. Asimismo, María José Martínez, directiva del Sabadell, también habló de la importancia de las cuotas y de cómo las aplican en su entidad, ya que ayudan a visibilizar a las mujeres en el ámbito laboral y empresarial.

Así pues, una jornada prolífica de la que las participantes extrajeron la importancia de aprovechar sus puestos de alta dirección para visibilizar que ellas como colectivo también llegan a puestos importantes, para animar al resto, un foro en el que pueden conocer experiencias de otras mujeres y captar ideas para sus respectivas compañías, así como aprender diferentes aspectos, y, sobre todo, que están igual de capacitadas que los hombres para desempeñar tareas de primera exigencia en cualquier empresa.

Fotos - Pepe Olivares

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