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por amor al arte / OPINIÓN

Manolo García

18/03/2018 - 

Nada. Que me ha liado. En plena semana estelar Juan Roig Mercadona, la del sainete de dimisión a plazos del alcalde Echávarri, justo en la que Luis Barcala le ha presentado una envenenada moción “de limpieza” vía Yaneth Giraldo a su compañero y queridísimo enemigo César Sánchez, va y me llama mi nunca bien ponderado y pagado Herr Direcktor, Miquel González. Precisamente en estos días clave del populismo zafio de la cadena perpetua, del envenenamiento que coronará a Putin como el nuevo Zar de todas las Rusias y en especial, del supremo acojono de Rajoy ante la sacudida feminista, y de la rebelión  -ya le gustaría al PSOE, Podemos y a los sindicatos tener esa fuerza de movilización- de los pensionistas. Justo este fin de semana, va el director de Alicante Plaza y me suelta a bocajarro: “tú, xiquet: al balcó de les Falles”.

¡Coño!, con perdón, como uno es un dependiente digital en esto de twitter, de repente se me planta un mensajero atlético, bicicletista y niquelado con las reservas del hotel y la promesa de un fin de semana de lujo -això ho pague jo- y no sé decir no. Champán estallando –las burbujas Freixenet Angela Merkel y Martin Schultz-, la cantante dormida sobre el piano, medias por el suelo, pólvora y caviar, toreros como pirámides con sus respectivas cuadrillas y chaperos, extranjeros hemingwanianos vestidos de mozos modo encierro y a mi lado, tres sofás más allá, Íñigo Errejón con su happy meal. El Hotel Astoria. Tiempos de Cisma Popular. Fuera de Albert Rivera no hay salvación.

Mira que le dije, con el debido respeto, señor director Miquel, que a los alicantinos les importan un pito les Falles del cap i casal, los drag queens Frozen de Boston que se cuelan en l’ofrena a la Mare de Déu del Desamparats de tapadillo y los niños mowgli libres, monstruos abandonados por sus padres, salvajes, poseídos y obsesionados por rayarte las medias, quemarle los pisos de abuelos, pedirse un globo de luz y perder los dedos con los petardos. Fíjese, Jefe, no puedo huir ahora que los alicantinos andan hipnotizados por el doble culebrón Gabriel Echávarri, que no se sabe si es sumiso o dominante, ni el Ayuntamiento ni en el partido; con los líos del copón de la Cámara, con los vaivenes psicológicos de Miguel Ángel Pavón, el adiós de Conchita Velasco y, especialmente ahora que Enrique Ortiz les acaba de regalar la fianza del juicio eterno a Sonia Castedo y a Alperi. Y él: que no. Tú te me vas a tragar humo, pasacarrers i els bunyols de Mariano Catalá, el del Contraste de Russafa, a València. De lo contrario, te despido estilo Trump a lo Rex Tillerson. Glup. La pensión. Joder –con perdón- aquí empieza un hilo inacabable…

Así que hago de tripas corazón y me voy a València y llamo a Carlos Aimeur, a Rafa Cervera, a Eva Máñez, a Inma De la Concepción y por ahí seguido a los compañeros de Valencia Plaza y !zas¡ me cuelgan directamente. Seguro que están en Xàbia, El Vedat, Londres o Castalla, como buenos valencianos. Así que aquí me tienen a mi pesar y en contra de mis principios principales en entre el aperitivo en el bar Aquarium –terreno Boluda- la mascletà –qué guapo es Joan Ribó, mucho más que Carmena y la Colau juntas-, la paella en la Malvarrosa, en el puro de los toros y –sí ya sé que lo he dicho- en la ofrenda a ver si se me aparece Mónica Oltra como en la Maredeuta de Conchita Piquer y me acabo de hacer ateo del todo como Steven Hopkins. Aunque me he cruzado –un vuelco el corazón- con el Cardenal Cañizares, su capa y su cohorte de 22 profesores de religión falsos que le contrató MJ Català para fortalecerle el aparato. Lástima que este año no venga Pedro Sánchez –está en su seminario socialista- a hacerle la cobra a Ximo Puig. Pero a la hora de enviar esta destarifada crónica no descarto encontrarme con Manolo Mata, Antonio Montiel y la super todo Mireia Mollà, de los Mollà de toda la vida d’Elx. Una pena que la pelea de machos alfa socialista nos prive de Toñi Serna. Lo que más ilusión me haría es tomarme una orxata con Cuchita Lluch, Mayrén Beneyto, a las Noguera o alguno de los Gómez Trénor, que son como Jaume I pero así como en vaqueros.

Bueno, para desquitarme del viaje en el cabify, nada más llegar, me he apuntado a un xou de bares PP. Road trip pop. Cosas que ver. Imágenes que recordar. Cosas que robamos. Qué cachondos. Salgo en Gobierno Militar, paso por la puerta en donde ningún taxista recogía ya a Rita Barberápobreta meua-, el patio de la casa de Alfonso Grau y acabo en la sede del PPCV: la de nuestros Eva Ortiz&Pepe Císcar. Y la de Isabel Bonig. Que ya ha empezado a fichar los guerreros de Xi’an para perder las alcaldías. Falta el caballo. Total 300 metros y tres litros de alcohol. Uno aquí, delante del Arco del Triunfo, recobra el almax y la lucidez y comprende que la Audiencia Nacional vaya a por el Pare Camps por lo de Bárcenas. Y entiende a Juan Cotino. Que siendo presidente de les Corts, rodeado de angelitos, compró al Arzobispado la Casa de los Caramelos por tres veces su valor. Amén.

Ahora, justo en el epicentro de la derecha regional pillo, comprendo en su verdadera dimensión el ataque de santísima indignación de Vicente Cutandagranota, cofrade, compañero de Radio Alicante en la tertulia de Carlos Arcaya, opinador imparcial, como yo,  mandamás d’À Punt Mèdia por el PP y además amigo- indignado, digo, con la radio por cómo dieron la noticia de Mónica Oltra en el Senado. Entiendo también, por fin, a Andrés Lloréns, el cuñado –que no, que no es la cuñada de Luis Barcala pero es parecida- al que Tomás Jiménez ha nombrado a dedo para celebrar el 90 aniversario de les Fogueres de Sant Joan. Un ultraje para Joaquín Santo Matas. Y para muchos. Que no enumero porque me acaban de tirar un gin-tonic literalmente encima.

Aquí en el balcón de l’Ajuntament uno se cae del burro y quiere más luz como Goethe y acaba percibiendo por qué me ha traído hasta aquí a todo plan mi amado Director. Para que asimile la extensión de la plaga de imputados por fraccionamiento en todo lo País Valencià. Para que en medio del estruendo rece por Miguel Zaragoza y el alcalde de San Fulgencio, y por los miles de alicantólogos y futurólogos que tratan de adivinar el porvenir del Ayuntamiento de Alicante. Y de la Diputación. Y de la Llei Electoral del Botànic, tan mona, que no se aprobará.

Tomàs Mestre dice hay que ir al Teatro Principal a ver El Cartógrafo de Juan Mayorga con una insuperable Blanca PortilloImperdible la exposición Desplazamientos de Tomás Sivera en la Diputación Vuelve mejor que nunca Manolo García con Geometría del Rayo. El otro día comieron Francesc Sanguino, Toño Peral y el más guapo de Alicante, el ADDA y de El Postiguet: Josep Vicent. Hay foto. Uno, en plena retransmisión de la Nit del Foc, que borda Amparo Martín, para cumplir la sacrosanta tradición, después de desfogar-se preceptivamente en la calle con la alegría de un xiquet de 6 anys, se dispone a entregarse al placer pecaminoso de tirar masclets a las abuelitas y a las caperucitas y, después, a robar de madrugada claveles de la plaça de la Mare de Déu. Feliz día del Padre. ¡Estrenamos primavera! Empinar el catxerulo¡

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