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la quiebra del centro cuestiona el modelo

Gym Go en concurso de acreedores: ¿el fin de los gimnasios 'low cost'?

16/01/2017 - 

ALICANTE. Enero es sin duda el mes de los gimnasios. Aunque las matrículas se suelen concretar en febrero, los propósitos de año nuevo riegan de nuevos socios los centros deportivos. Y precisamente por eso los gimnasios aprovechan el principio del año para lanzar agresivas ofertas con las que llenar sus instalaciones. 

Sin embargo, parece que la concienciación de la población para intentar llevar una vida más sana y los remordimientos tras los excesos navideños no son ya suficientes para mantener un modelo que surgió al calor del mayor interés por el deporte amateur, y del que han sacado un gran rendimiento las grandes cadenas de ropa y artículos deportivos: el de los gimnasios 'low cost'. Cuotas de entre 20 y 50 euros al mes, según los casos, que dan derecho a utilizar instalaciones deportivas con todos los avances tecnológicos.

El modelo, pese a que sigue en boga, comienza a dar síntomas de agotamiento. Al menos, en el caso de una de las franquicias más conocidas del sector: Gym Go. Un gimnasio 'low cost' que abrió sus puertas en Alicante hace cinco años y que acaba de entrar en concurso de acreedores sin lograr arrojar beneficios más allá de un ejercicio puntual (2014) y con unas cifras testimoniales. 

Según la documentación a la que ha tenido acceso Alicante Plaza, Gym Go solicitó el concurso de acreedores voluntario en noviembre del pasado año, apenas medio año después de aprobar unas cuentas (las de 2015) que arrojaban unas pérdidas de cientos de miles de euros. Detrás de la quiebra, la caída de un 20% de los ingresos y el alto coste de mantener las instalaciones. 

Gym Go sigue con sus puertas abiertas, pero ahora lo gestiona un administrador concursal. La deuda a corto plazo de la firma y la recurrencia en los número rojos han impedido amortizar la inversión inicial para abrir el centro y han estrangulado sus finanzas. Según la citada documentación, Gym Go cerró 2015 con un agujero de casi 188.000 euros, pese a facturar más de 862.000. La clave, según las fuentes consultadas, está en el alto coste de mantener las instalaciones que ofrece a sus socios por una cuota irrisoria, lo que hace insostenible el modelo.

En realidad, Gym Go solo obtuvo beneficios en 2014, cuando facturó más de un millón de euros. Y aún así, ese beneficio fue de apenas 13.710 euros, insuficiente para enjuagar las pérdidas de los ejercicios anteriores. El umbral de la rentabilidad del centro, de esta manera, quedó fijado en ese millón de euros de ingresos, por debajo del cual la firma ha incurrido en pérdidas una y otra vez. Finalmente, en noviembre del pasado año sus gestores decidieron solicitar el concurso para intentar sacar adelante el centro, cuyo futuro se presenta ahora incierto.

La capital alicantina acoge al menos otra media docena de gimnasios similares a Gym Go, cuyo modelo queda en cuestión tras la quiebra de esta franquicia. No obstante, el sector sigue demostrando un gran dinamismo, y el interés de los inversores por introducirse en el mercado del ejercicio físico augura, al menos a corto plazo, la continuidad de una oferta que necesita generar ingresos estratosféricos para mantenerse.

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