SELECCIONADO EN EL CATÁLOGO 'CURT2019'

El documental RIP (renaix i palpita) nos muestra la gentrificación en el barrio de Les Carolines

11/07/2019 - 

ALICANTE. Muchas veces caminando por el barrio Carolinas bajas he sentido una sensación rara. De dejá vù, como si todo aquello -dejadez, edificios medio abandonados, bajos donde cuelgan carteles de se vende o soledad- todo eso ya lo hubiera visto, pero ¿dónde? La situación, salvando las distancias y contexto, es similar a la que percibía adentrándome en El Cabanyal de València. Y justo allí, en València, en el marco del festival Cinemajove, en la sección Curts 2019, aparecen delante de mí aquellas imágenes. Rip. Renaix i Palpita es un corto documental sobre una situación real, pero invisible a los ojos del desinformado: la gentrificación.

Rafa G. Sánchez es el director de este trabajo que pretende mostrar en imágenes la situación del barrio, de miles de barrios en el mundo, que sufren este proceso. “Cuando residía en Barcelona estuve viviendo en los barrios de Poble Nou y el Raval (entre otros) y pude sentir de primera mano cómo son los procesos gentrificadores. Más tarde conocí al colectivo Left Hand Rotation, que trabaja muchísimo este tema por todo el mundo y me dieron muchas claves de cómo, por qué y para qué y aquello se me quedó muy marcado”, comenta el realizador. El barrio de Carolines es muy alicantino, muy de toda la vida. Decidir abordar un problema con tantas aristas tuvo que ser complicado. Su germinación fue cuando Sento (uno de los protagonistas del cortometraje y parte de la AAVV de Carolinas Bajas/les palmeretes y del Hort Comunitari de Carolines) me contacta y me cuenta cómo está la situación del barrio de Carolinas Bajas, que además es el barrio donde vivieron mis abuelas y donde actualmente viven mi hermano pequeño y mi padre”, recuerda.

Es más fácil contar algo universal desde lo local, de eso no cabe duda. Hoy en día el medio audiovisual consigue, como nunca antes, remover conciencias y empujar a proyectos sociales. “El medio audiovisual en general, tanto ficción como no ficción/documental, es un gran canalizador y herramienta para informar, sensibilizar y  generar debate sobre este tema”, admite Sánchez. El director recurre al documental, un género que está en auge y que logra empatizar más directamente con el espectador. Ver el estado del barrio te hace replantearte cosas que tal vez no lo harías sin esas duras imágenes. “El formato cortometraje, por su duración, sirve muy bien para llegar a bastante gente ya que en los tiempos que vivimos parece que menos (duración) es más (consumible) para la gente que vive en las redes y consume una cantidad ingente de información”, apunta.

En la butaca, mientras miraba el documental, aquello se me hizo corto, muy corto. Es un tema tan importante que merecía algo más de tratamiento. “Al terminar el cortometraje, mis socios y compañeros Alex y Mario y un servidor, nos quedamos con la sensación de que nos quedaba mucho por contar, ya que es un tema con una problemática llena de ramificaciones”, reconoce el director. Como era de esperar, aquello creció y sus creadores han optado por darle más minutos a la historia. “Actualmente estamos rodando con varias personas del barrio que están conectadas entre sí por el tema tratado”, comenta. “Cada persona aporta una línea general del proceso de gentrificación (desplazados, vecinos de los colectivos que intentan ayudar con el problema y pioneros, recién llegados) haciendo así posible la vertebración de la línea argumental general donde van confluyendo todas las demás ramificaciones del problema global”, apuntala.

En el documental vemos un entierro, una forma metafórica de hablar de la muerte de algo. Un concepto sobrevuela el filme, la gentrificación: un proceso de cambio urbano de rehabilitación o construcción, lo que provoca un aumento en los alquileres o compra y, con ello, el desplazamiento y abandono de sus residentes. ¿Cuáles son los motivos de ese interés? “Los flujos han cambiado”, explica el director. “Hace unas décadas la clase alta se iba del centro de las ciudades a las afueras para tener una vida como la típica estampa norteamericana, vivienda unifamiliar con jardín, perro...”. Las ciudades son el nuevo lugar donde todo el mundo quiere vivir. “De hace unos años para aquí, vivir en el centro de la ciudad es moderno y da estatus”, comenta. “Por ello (y por unas cuantas cosas más), muchísimas ciudades en el mundo están sufriendo estos procesos de gentrificación y por supuesto, Alicante no iba a ser menos. Barrios como San Antón, Carolinas alta y bajas, el Plá o Mercado llevan años sufriendo este proceso de una forma silenciosa, como siempre es este proceso. Pero ahora es cuando se está sintiendo dicho impacto y la prueba más clara es cómo la burbuja del alquiler está tocando techo”, señala el director. “Desde mi punto de vista es un problema muy grave por que convierte a familias de clase obrera en desplazados de sus propios barrios de toda la vida”, concluye.

Como decíamos, el documental está en un muy buen estado de salud. “Creo que está en pleno auge”, reconoce. Y en Alicante, ¿cómo se encuentra nuestra provincia? “Siempre ha habido en esta provincia, grandes profesionales/cineastas dedicados al género pero en los últimos años, compañeros y amigos como Adán Aliaga o David Valero, a los que admiro y aprecio mucho, han dado grandes pasos dentro de la industria poniendo en el mapa a Alicante con sus trabajos”. Con todo, los documentales, como las películas, suelen seguir unos parámetros a nivel narrativo o escénico, a veces marcados por otros. “En el caso de R.I.P (renaix y palpita) si tenemos que decir una referencia no sería un documental, sino una ficción que cuando te adentras en ella a veces parece un documental y esa es la serie Treme, creada por otro profesional que admiro mucho, el periodista, escritor y productor David Simons”, comenta Sánchez.

Quizás un trabajo de estas características necesita más que otros, un buen empujón, alguna plataforma que los visibilice o al menos que los ayude a ello. “Fuimos seleccionados en el catálogo de CURT2019 hace escasos 2 meses así que de momento se están haciendo envíos a los festivales nacionales e internacionales, en unos meses cuando empiecen las selecciones sabremos qué tal funciona el corto”, comenta. “De momento lo que sí puedo decir es que Irene Cubells, la responsable por parte del IVAC de gestionar todo esto, nos está tratando estupendamente y nos sentimos muy arropados y agradecidos con su trabajo”. Aunque el documental solamente habla de la gentrificación, otro problema coexistente es la turistificación: el impacto que tiene la masificación turística en el tejido social y comercial. “La turistificación a veces es el problema principal y en otros casos es una pieza más del puzle que conforma la gentrificación, como en el caso del barrio de Carolinas Bajas y los barrios que colindan. Al ser una parte más del conjunto también entra en la forma de cómo actúa la gentrificación, silenciosamente. Así que hay mucha gente que no es consciente del problema hasta que emerge en toda su plenitud cuando se dan cuenta que su barrio se ha convertido en un barrio turístico y en consecuencia empiezan a subir los alquileres o directamente no haber casas para alquiler de larga residencia”.

El documental muestra la situación, el deterioro del barrio, pero no ofrece respuestas para terminar con la gentrificación. “De las investigaciones que hemos hecho de sociólogos, periodistas, documentalistas y las conversaciones con los colectivos del barrio creemos que de momento una posible solución es que el estado, los ayuntamientos e instituciones regularicen y legislen mejor sobre vivienda y alquiler”, explica el director. “Motiven la creación de pequeño comercio, inviertan en estos barrios mejorando calles, zonas verdes y deportivas, centros de salud, cultura y gente mayor, mejora en colegios y bibliotecas y pongan barreras a los grupos de inversión y fondos buitre y a todo aquel que pretenda especular con el barrio”, señala como parte de la solución.

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