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entrevista

Maika Makovski: “No me interesa pertenecer a ningún estilo de música o colectivo”

3/12/2016 - 

PEDREGUER. Maika Makovski tocó por primera vez en Pedreguer en 2006. Acababa de comenzar su carrera como cantante al frente de un grupo de rock. Su relación con esta población de La Marina Alta ha sido duradera. Lo que demuestra que no se trata de una artista al uso, recuerda y valora el aprecio de la gente que la ha seguido desde sus comienzos, de los que apostaron por ella cuando todavía era una desconocida en el mundo de la música. Por ello, Pedreguer será este fin de semana, de nuevo, escenario de la presentación de su último disco Chinook Wind, con un formato ideado por Maika para su actual gira, con un cuarteto de cuerda. Una gira en la que ha cuidado tanto la puesta en escena que hasta luce el mismo vestido en cada concierto... bueno, el mismo no... pues tras el paso por cada una de las ciudades en las que toca, Maika le “tatúa” a la tela un recuerdo.

-¿Cómo surge la relación de Maika Makovski con Pedreguer?
-Fuimos a tocar a Pedreguer hace 10 años, con el primer disco, cuando éramos todavía un trío de rock de veinteypocos. Pedreguer nos adoptó, y nosotros nos dejamos adoptar por su vitalidad y la hospitalidad con que nos trataron. Desde entonces el proyecto ha ido cambiando, pero Pedreguer no se lo ha perdido... Imagínate, de un trío de garaje a este espectáculo, que sigo siendo yo con la guitarra eléctrica pero rodeada de un cuarteto de cuerdas magnífico (el Brossa), trompa y batería...

-¿Qué ha cambiado en Maika Makovski desde que pisaste Pedreguer por primera vez para dar aquel concierto? ¿Ha habido algún tipo de evolución en tu sonido, tus letras?
-Han pasado años, y me he hecho” treintañera”. Creo que más que evolución es que los años van pasando y cambiamos irremediablemente, y con esos cambios la música también. He pasado por muchas etapas, pero quizá ahora sí que no me interesa en absoluto pertenecer a ningún colectivo ni a ningún estilo de música en concreto. Siempre he querido hacer algo muy mío, pero creo que estoy más cerca que nunca. 

-¿A qué le cantas y por qué?
-Escribo canciones intentando entender el mundo un poco mejor. Me gusta hablar desde el "yo" porque pienso que hablo de cualquier ser humano. Creo que todos llevamos el universo entero dentro y tenemos la posibilidad de sentirnos identificados los unos con los otros y de sentir las mismas cosas.

-¿Cómo te marca a la hora de componer el entorno en el que estás, por ejemplo ahora en las Islas Baleares?
-Bueno, en las Baleares estoy siempre de paso... Ahora dejé Barcelona y sólo hasta que encuentre casa en Madrid estaré en Mallorca. Pero, aunque no sea el único sitio para mí, es un buen sitio donde escribir porque hay verdadera paz allí.

-¿Dónde te gustaría vivir, además de en Nueva York que me temo que es una ciudad que te gusta bastante?
-Nueva York es demasiado. Tenía la oportunidad de haberme quedado, pero sinceramente dos años y sobre todo dos inviernos allí fueron suficientes. Es una ciudad dura...
Me gustaría vivir en Macedonia, en el pueblo de mi familia una buena temporada, ¡a ver si conseguíamos limpiar el río! 

 -¿Cómo surge la gira con BROSSA Quartet de Corda?
Había grabado el disco ya, y sabía que la gira la quería hacer de una manera diferente. Quería crear un espectáculo que no tuviera cabida en festivales de verano, por ejemplo. Quería tocar en teatros esta vez, y hacer que los detalles de cuerda y viento del disco se volvieran protagonistas en el directo. Así que hablé con mucha gente, entre ellos Pau Vallvé, que fue quien me recomendó el quartet Brossa. Lo siguiente fue quedar con Aleix, que es un genio, y él hizo la mayoría de las adaptaciones de los temas antiguos que tocamos en el directo a este formato, y las adaptaciones de las canciones de Chinook Wind (el nuevo disco) también. Está siendo una gira absolutamente deliciosa.

-¿De dónde surge esta idea de lucir el mismo vestido durante toda la gira... un vestido 'tatuado'?
Había leído que Obama se ponía siempre el mismo traje para no perder tiempo. Yo quise hacer lo mismo, y me mandé hacer un vestido, de un color azul hielo como el arte gráfico de 'Chinook Wind', para bordarlo después de cada concierto, con lo que me hubiera inspirado la experiencia. A esos bordados los llamo yo tatuajes. Por ejemplo hicimos un concierto en Pals, Girona, en el que llovió y tronó muchísimo. Bordé un pino mediterráneo y un relámpago acechándole. En Francia me "tatué" un retrato de los promotores. Lo que no sabía es que me iba a llevar tanto tiempo: ¡yo jamás había pegado ni un botón! ¡Veremos qué me inspira Pedreguer!

-¿Crees que vivimos en un mundo maravilloso? ¿o que podemos hacerlo maravilloso?
-Creo que es un mundo de mierda gracias a nosotros, pero podría ser maravilloso si hubiera un grandísimo cataclismo y nos extinguiéramos.

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