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análisis vp - primarias del psoe

¿Debería revisar sus amistades el presidente Puig?

18/05/2017 - 

VALÈNCIA. A poco más de tres días de que se celebren las primarias del PSOE, la radiografía que puede hacerse del socialismo valenciano arroja una imagen de pura y simple división. Los avales recogidos en la Comunitat: unos 8.100 para Pedro Sánchez, algo más de 5.300 para Susana Díaz y en torno al millar para Patxi López, evidencian que será complicado para el líder del PSPV, Ximo Puig, que el proceso no acabe en fractura.

Pero al margen de esto, un hecho que no puede pasar desapercibido en estas primarias es el poco calado que la opinión del presidente de la Generalitat ha tenido en dirigentes considerados de su entorno o que incluso le deben a él mismo el cargo que ocupan. Bien es cierto que el PSPV es un partido donde la diversidad y la discrepancia son casi una seña de identidad, pero no deja de ser reseñable que tras 20 años en la oposición los socialistas tomen de nuevo el Consell y a las primeras de cambio el criterio del presidente sea ignorado.

Así, cabe recordar que el jefe del Consell ha expresado públicamente su respaldo a la candidatura de Susana Díaz y, posiblemente más importante aún, participó en primera persona en la caída de Pedro Sánchez dimitiendo de la Ejecutiva federal para contribuir a la salida del entonces secretario general y, ahora, de nuevo candidato. Pese a este evidente antagonismo, y al margen de las dudas que genera entre buena parte de los socialistas valencianos un liderazgo de Díaz -el de Sánchez tampoco debería invitar a la seguridad-, llama la atención la poca autoridad que posee -o emplea- el presidente de la Generalitat incluso entre miembros de su propio gobierno.

Pedro Sánchez y Carmen Montón juntos en un acto

De esta manera, cabe recordar que en el acto de presentación de Díaz celebrado en Madrid no estuvo presente ningún conseller, posiblemente para no evidenciar que había efectivos que no estaban dispuestos a acudir. 

En esta línea, es conocido que la titular de Sanidad, Carmen Montón, se negó en su día a dimitir como miembro de la Ejecutiva federal para provocar la caída de Sánchez, lo que obligó al propio Puig a hacerlo él mismo para que salieran los números. Montón, concejal de Burjassot de los 23 a los 28 años y posteriormente diputada en el Congreso hasta 2015, ha sido enclavada históricamente en la familia 'lermista'. Nada de ello sirvió para que Montón quebrara su fidelidad por Sánchez: tras aquel trago -se especuló con una destitución que Puig nunca ejecutó- la consellera ha decidido no pronunciarse públicamente en este proceso de primarias, si bien fuentes socialistas aseguran que sigue manifestando su respaldo a Sánchez en círculos privados y a sus estrechos colaboradores en Sanidad.

Tampoco se ha pronunciado públicamente en favor de ningún candidato la consellera de Infraestructuras, María José Salvador, dirigente con influencia en el partido en la Vall d'Uixó y cuya pareja, el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, es precisamente el secretario general del PSPV en la provincia de Castellón. Un silencio que desde el sector 'susanista' se atribuye a un respaldo tácito -sino activo en la sombra- a la candidatura de Sánchez. De la misma manera, que tampoco se considera a la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, un efectivo favorable a Díaz: de hecho, aseguró que acudiría al acto de Sánchez en su municipio a principios de año si bien luego no estuvo presente en el mismo. En cualquier caso, la recogida de avales en la provincia, donde los 'sanchistas' alcanzaron las 900 firmas por las 500 de los 'susanistas', es una prueba irrefutable para el entorno de Puig de que referentes de la zona movieron sus hilos para favorecer al madrileño.

Puig junto a Oltra tras su toma de posesión. Al lado, Francesc Colomer, en ese momento presidente de Les Corts. Foto: EVA MÁÑEZ

En la misma línea, aunque de manera más pública, el portavoz del PSPV en Les Corts, Manolo Mata, una apuesta personal de Puig para el Parlamento valenciano, ha acudido a mítines de Sánchez como los celebrados en Xirivella y Burjassot. Cabe recordar además que el diputado ha sido un miembro destacado de Izquierda Socialista, y otros históricos de esta corriente como el eurodiputado Andrés Perelló, forman parte del equipo de Sánchez; además de contar con el respaldo de algunos compañeros de este grupo como el alcalde de Torrent, Jesús Ros.

Otro dirigente, en este caso más próximo si cabe a Puig, que se ha desmarcado del criterio de su jefe de filas es el expresidente de la Generalitat y senador Joan Lerma. Así, el histórico dirigente ya contradijo públicamente al jefe del Consell al posicionarse con Sánchez en el Comité Federal que terminó con su adiós. En las últimas semanas, militantes de su órbita han estado recogiendo avales para el exlehendakari Patxi López en Valencia ciudad.

Ximo Puig junto al portavoz, Manuel Mata, y el expresidente Joan Lerma. Foto: EVA MÁÑEZ

En esta línea, la vicepresidenta de Les Corts y alcaldesa de Quart, Carmen Martínez, tampoco ha seguido la estela de Puig. Bien es cierto que la dirigente socialista nunca ha pertenecido a la familia política del jefe del Consell, si bien se propició su integración tras haber sido la mano derecha de Jorge Alarte. Curiosamente, el lugarteniente de Martínez, el diputado provincial Bartolomé Nofuentes, ha hecho campaña intensiva con su plataforma lobby socialista 3.0 en favor de Sánchez, si bien también coqueteó con Patxi López, la preferencia según publicó El Temps de Carmen Martínez. 

Por otro lado, otro de los aliados de Puig nacidos en 2012, el secretario general provincial del PSPV en Alicante, David Cerdán, surgido del pacto con Leire Pajín, ya venía distanciándose de los criterios de la cúpula de Blanquerías y los del propio presidente. Así, y aunque fuentes socialistas opinan que no se ha implicado hasta la recta final del proceso, su tendencia tampoco va dirigida a la de respaldar a Díaz, la opción de su jefe de filas, sino que ha favorecido los intereses de Sánchez.

En definitiva, una larga lista de dirigentes que han preferido ponerse de perfil o desmarcarse del criterio del presidente Puig, quien este mismo miércoles aseguraba públicamente que una victoria de Susana Díaz sería "lo mejor para la Comunitat Valenciana y para el PSOE". Una opinión que, a la luz de los hechos, no parecen compartir varios de sus propios colaboradores, que incluso le deben el cargo en algunos casos, y de otros aliados de carácter más circunstancial del presidente. Tras el domingo, el jefe del Consell posiblemente deberá, con los resultados en la mano, plantearse una reflexión sobre lo que le espera en el congreso nacional así como su política de afinidades de cara al futuro.

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