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la cooperativa Servimotriz

Un taller de inclusión socio-laboral a refugiados de Elche teme su cierre por problemas con los vecinos 

7/07/2017 - 

ELCHE. Aunque lo habitual en la atención a los refugiados son las ONG o servicios sociales de los ayuntamientos, hay fórmulas diferentes, como es el caso de Servimotriz en Elche, una cooperativa taller que está planteada como un proyecto de inclusión socio-laboral en el que trabajan refugiados políticos (generalmente colombianos), además de personas con diversidad funcional. Lleva en marcha más de tres años y está ubicado en el barrio de Carrús. Da una salida a personas que tienen una problemática concreta, ya que son víctimas del conflicto colombiano y que han sido violentadas de alguna forma, ya sea por casos de violaciones o asesinatos de familiares, entre otros. Un proyecto de integración social diferente y que ahora se está encontrando con algunos problemas que les ha hecho pensar en si la viabilidad del mismo está en peligro por problemas con una de las vecinas que hay encima de este taller de mantenimiento automotriz.

Como indica el responsable de la cooperativa, Héctor López, el taller está al día con sus impuestos, tiene la licencia de aperturas y la ambiental; está al día con todo. Sin embargo, la vecina de encima del taller se quejó de que había demasiado humo, por lo que les pidió un extractor. El mismo, según el ingeniero que hizo el proyecto técnico del taller, no era necesario puesto que había ventilación natural. Sin embargo, desde la cooperativa accedieron a ponerlo e incluso desde el Ayuntamiento han indicado que lo subvencionan. Con todo, la comunidad de vecinos ahora está poniendo trabas para que se instale el extractor. Y según López, denuncia que estas trabas también las están encontrando por parte del técnico de Aperturas encargado de este tema. Por su parte, el abogado de la cooperativa dice que está todo en regla. También se les pedía una auditoría acústica que van a realizar ya.

Por su parte, el concejal de Aperturas, Carlos Sánchez, asevera que se les ha dado un plazo de tres meses para que solucionen el asunto. Sin embargo, tienen en mano documentación de Aperturas en el que se acuerda iniciar el procedimiento de extinción de la licencia ambiental del esteablecimiento "al haber desparecido la circunstancia que motivó su otorgamiento". Tienen abierto un trámite de de audiencia que expiraba en un plazo de diez días, es decir, el lunes. Algo que les ha hecho caer en especulaciones sobre la posibilidad de cierre del taller. No obstante, el concejal ya ha indicado que no se va a cerrar y que lo que ha hecho y hace en estos casos es intentar mediar entre las dos partes, que si finalmente no llegan a ningún acuerdo, lo más común es que acaben en un juicio. Actualmente, en esta cooperativa trabajan seis personas, que realizan una actividad adecuada a sus problemas en el caso de que tengan diversidad funcional y además tienen convenios de prácticas con el SERVEF, con el instituto Salesianos, Formaelx y la Universidad Miguel Hernández, de la que recibirán un reconocimiento por su trabajo el martes. También recibe subvenciones del Ayuntamiento, de la Generalitat Valenciana y de la Comisión Española de Refugiados.

Así pues, por una parte tienen la solución pero por otra no les dejan aplicarla. Según López, el problema que subyace detrás de esto no es un simple problema, sino tendencias xenófobas. Algo que también sale a relucir de vez en cuando en Carrús, pues López recuerda que se impulsó una recogida de firmas en contra de la mezquita del barrio, y como explica, precisamente el taller también sirve para la integración social y multicultural del barrio. “Con la comunidad musulmana puedes hacer dos cosas, integrarlos o fomentar su aislamiento, como pasa en otros países”, apunta. Asimismo, la policía ha pasado varias veces a inspeccionar la situación del taller pero no ha hecho nada porque las licencias estaban en orden. Como apunta López, tienen la voluntad de solucionar el asunto y evitar problemas, pero ya no saben qué hacer porque se están encontrando con numerosas trabas.

Más que un simple taller

Por otra parte, la cooperativa está respaldada por la ONG Carrers del Món, reconocida por España y Colombia. Desde Servimotriz comprueban la situación de los refugiados que llegan y les ofrecen una atención integral en la que un compatriota les enseña la ciudad mientras que les buscan alternativas habitacionales o laborales como la de esta cooperativa. López incide en que además les animan a estudiar constantemente para que se formen. Como explica, el propio taller avala alquileres de estos una vez encuentran un piso donde vivir. En cuanto al trabajo que realizan en el taller, buscan una alternativa para cada persona, por ejemplo una de las personas que no puede agacharse por estar incapacitada está en la oficina, otra con problemas motrices tiene un puesto adaptado en el taller, o una mujer que supera los 60 años, Esperanza, se dedica a dar apoyo por su experiencia a mujeres refugiadas que han sido violentadas sexualmente en Colombia.

Como indica López, cubren un papel que debería cubrir el Estado, ya que saben cómo atender estos casos y “les ahorramos a Servicios Sociales tener a gente como Esperanza todos los días allí esperando una solución”, argumenta. De momento, no saben qué pasara el lunes que es cuando vence el trámite de audiencia, aunque el edil Carlos Sánchez ya ha transmitido que no se va a proceder al cierre del taller, del que además ya se han escuchado rumores sobre su retirada, que han acabado siendo eso, simples rumores. 

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