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tribuna libre / OPINIÓN

Sin nacionalismo estamos mejor

17/10/2017 - 

Los nacionalistas nos tienen hipnotizados de tanto repetir sus eslóganes, los hemos interiorizados y hemos dejado de aplicar el sentido común más básico. Hasta que de repente alguien chasquea los dedos y…. despertamos!

¿Por reivindicar lo local y hacer gracias sobre España (o incluso despreciarla) es uno más especial? Pues no. Sigue siendo exactamente la misma persona, pero que responde al cliché nacionalista. Ni es más progre, ni más interesante ni desde luego más atractivo. Simplemente se ha dejado conducir por la moda nacionalista, como uno más. Podría haberle dado por el salto con pértiga y así sería más especial.

¿Qué es eso de "fer poble”? Hablando claro, significa pensar que uno pertenece a una especie de tribu que es diferente lingüística y culturalmente. O sea, significa hacerse más nacionalista. Así, junto con sus compañeros de fatigas, uno se mira el ombligo. No cae en la cuenta de que, en el fondo, no somos nada por pertenecer al “poble”, sino por lo que logramos en la vida.

¿Tiene sentido enseñar álgebra o filosofía en valenciano? A mí me parece que no. No existe una tradición de uso académico del valenciano y, por lo tanto, los materiales didácticos que hay para enseñar las materias son escasos y peores que los escritos en español. Es una simple cuestión de oferta y demanda. También es cierto que son peores los profesores, ya que si uno abre las plazas de profesorado al español se presentan muchos más aspirantes y la selección es mejor.

¿Educar a los hijos en el modelo lingüístico en valenciano tiene ventajas laborales o de cualquier otro tipo para ellos? Eso quieren los nacionalistas, claro. Ahora bien, en este mundo globalizado tiene mucho más sentido tener un registro culto del español y del inglés para tener mejores oportunidades laborales. En cuanto a la administración pública valenciana, se trata de no permitir a los nacionalistas que se salgan con la suya. La calidad en el funcionariado sólo se consigue con la selección y cuantos más puedan presentarse, independientemente de la lengua, mucho mejor.

¿Vale la pena eliminar el español de los carteles, las señales y los rótulos de los comercios? Creo que eso es tirar el dinero a la basura. Un cartel sirve para que lo entiendan cuantas más personas mejor y es evidente que el español tiene mucha más difusión que el valenciano, especialmente entre los turistas que aportan mucho a la economía valenciana.  Aquí también aplica otra verdad como un templo: todos los valencianos hablan español.

¿Quién se beneficia del nacionalismo? Los políticos y los pseudo-intelectuales nacionalistas. Los primeros echan la culpa de todo a Madrid, o a Laponia si pudieran, pero no a su propia capacidad para gestionar bien. Los segundos se convierten en héroes locales subvencionados por el gobierno regional. Hay que ver lo que cuesta montar una empresa multinacional o competir en el circuito internacional de la investigación. Sin embargo, es más sencillo hacerlo a nivel local y si encima te dan un buen sueldo, pues genial.

¿Defender a España es ser un facha u otro tipo de nacionalista? No, más bien es ser práctico y creer en la estabilidad. Parece que defender a España sea un acto de exaltación patriótica y no lo es. Es algo mucho más simple: se trata de defender que nos paguen la pensión cuando nos jubilemos, o que los inversores tengan garantías para poner capital en nuestra tierra o que podamos emitir un bono de deuda y alguien la compre para poder hacer una carretera. Aquí lo que nos jugamos aquí es nuestro bienestar, sin más.

¿Que nos está pasando? Creo que el nacionalismo tiene el atractivo del cambio, de romper con lo que dejamos atrás, que no es otra cosa que nuestras propias miserias. A todos nos gustaría cambiar para ser más guapos y ricos, pero eso lo tiene que conseguir uno por sus propios méritos, me temo.

El nacionalismo no nos va a cambiar a mejor ni nos va a traer ninguna ventaja tangible en nuestra vida. Así de simple.

Javier Aracil

Catedrático de Ingeniería Telemática y natural de Altea.

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