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Más abonados, menos dinero

7/09/2018 - 

ALICANTE. De cara a la presente temporada, el Hércules optó por poner fin a su política de tierra quemada en lo social, sacándose de la manga una campaña de abonos en la que se volvía a premiar la fidelidad.

La respuesta de la afición a la misma hay que calificarla de buena, toda vez que no solo se van a superar los 5.700 carnés del curso pasado, pues a final de mes se habrá alcanzado el objetivo de 6.000 abonados que inicialmente se marcaban en el club. El arranque de temporada del equipo sin duda habrá influido para que se logre lo anterior, pero especialmente las condiciones de la campaña, con bonificaciones importantes tanto para aquellos que renovaban como para las nuevas altas.

Ahora bien, como en casi todo lo relacionado con el club blanquiazul, siempre hay una cara B: pese a que, como ya es tradición en Foguerer Romeu Zarandieta, la venta de abonos ha permitido desbloquear durante agosto no pocos entuertos en los que el Hércules se hallaba atrapado meses, a medio plazo el giro social de la entidad saldrá caro y es que si con el mismo se aspira a obtener una cifra de abonados superior a la de años anteriores, también la suma de dinero a ingresar no solo se cuenta con que será sensiblemente inferior (450.000 euros, cuando hace un año se presupuestaron 620.000), además de que en el caso de que el equipo alcance el 'play-off' se quedará muy lejos de la registrada en la 2015/16, aunque se juegue la tercera eliminatoria de la fase de ascenso como en esa campaña. La explicación para lo anterior reside en que, además de los descuentos en el precio del próximo abono si hay ascenso en junio, también se incluye el 'play-off' en el actual, de tal forma que los 6.000 abonados se ahorrarán tener que rascarse el bolsillo si el Hércules termina la Liga regular entre los cuatro primeros, algo que no ocurre desde 2016. 

Alguien puede creer que la diferencia, unos 350.000 euros como mínimo (contando lo que se deje de ingresar por la fase de ascenso), palidecerá al lado de los más o menos seis millones que el club ingresaría por la cesión de sus derechos de televisión si juega la 2019/20 en Segunda División A, pero es que con esa suma (el principal ingreso en dicha categoría, a diferencia de Segunda B, donde apenas se obtiene nada por ese concepto y es la venta de abonos prácticamente la única fuente de ingresos) se habrá de afrontar no pocas deudas impagadas a las que periódicamente se les da una patada hacia adelante, también tendrá que servir para recompensar el logro deportivo al actual equipo, hacer uno nuevo (la Liga de Fútbol Profesional exige también un gasto mínimo en plantilla que este curso ronda los tres millones de euros) y cubrir el resto de gastos que en Segunda A se disparan. Lo anterior, por no entrar en que se necesitará el certificado positivo de la Agencia Tributaria para que la Liga te inscriba, lo que supone pagar de una vez (el fisco exige hoy al Hércules dos millones de euros de entrada para firmar un nuevo aplazamiento) y que no haya malas noticias de Luxemburgo, donde en exactamente una semana y ante el Tribunal General se llega al principio del fin del litigio millonario que se mantiene con la Comisión Europea. 

Resumiendo: el elogiado por todos giro social del club, en lo que a la venta de abonos se refiere, obligará a que Enrique Ortiz y Juan Carlos Ramírez se tengan que rascar mucho más el bolsillo y eso en el mejor de los casos. Si no hay ascenso, veremos cómo se levanta la persiana.

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