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contradicciones de la ARITMÉTICA EN EL AYUNTAMIENTO DE LA CAPITAL

Las alianzas políticas en Alicante: ¿es posible la 'pinza' PP-Guanyar?

El Gobierno en situación de minoría del PP busca (y encuentra) respaldo en la plataforma que lidera EU para sortear el posible freno de la oposición en bloque. Guanyar se instala en el pragmatismo y saca rédito a la negociación

7/10/2018 - 

ALICANTE. El Gobierno del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Alicante afronta otra de las semanas claves que pueden resultar decisivas para el devenir de su atípico mandato, de solo un año de duración. Seis meses después de tomar el poder (por el fracaso de la izquierda para volver a sumar al menos 15 votos y por la participación activa y/o pasiva de los dos ediles no adscritos), el PP vuelve a ponerse en manos de la oposición para cambiar por tercera vez un presupuesto municipal que recibió en herencia, en busca de cierta capacidad de maniobra. Al menos, la suficiente para afrontar los otros seis meses que restan para llegar a las próximas elecciones municipales.

Así, este lunes, los populares se verán las caras con PSOE, Guanyar, Ciudadanos (Cs) y Compromís en la comisión de Hacienda para debatir sobre ese nuevo ajuste en las cuentas municipales. Un ajuste el que el gabinete de Luis Barcala pretende poner en marcha obras por 12 millones (sufragadas con el remanente de tesorería como obras financieramente sostenibles, o a través de un préstamo de 8 millones). La gran mayoría de esos proyectos, como el propio PP ha reconocido, fueron diseñados durante la etapa del extinto tripartito. Por ello, ya ha apelado a la responsabilidad de los tres exsocios de gobierno para que no bloqueen su ejecución.

Pero, además, en esa comisión, también se debatirá sobre la propuesta de reforma de las cuatro ordenanzas fiscales de las que depende el cobro del IBI, IAE, ICIO e IVTM. De prosperar el acuerdo, el PP se situaría en la plataforma de despegue para elaborar el presupuesto de 2019 (como se ha dicho, año electoral), ya sin las ataduras que el Ayuntamiento venía soportando desde el año 2012, cuando el Ministerio de Hacienda asumió su supervisión contable por el elevado endeudamiento municipal (el llamado plan de ajuste, ahora cancelado).

Fuentes del PP apuntan que ya se está trabajando en la elaboración de ese nuevo presupuesto de manera interna. Sin embargo, no ha trascendido nada sobre su posible contenido, al margen de la voluntad ya anunciada de convocar una oferta de empleo que permita cubrir puestos vacantes en policía local, bomberos y auxiliares administrativos. Nada se sabe todavía de propuestas concretas -nuevas o heredadas- por lo que respecta a la planificación de más inversiones municipales. 

El problema, no obstante, es que Barcala y sus siete concejales no tienen ninguna posibilidad de que todos esos planes se materialicen si no es capaz de encontrar aliados. Los populares ya saben que el PSOE, con 6 concejales, difícilmente se va a prestar a darles aliento, aunque puedan coincidir en la necesidad de que se ejecuten determinadas inversiones (que los socialistas ya se han encargado de priorizar, por si el PP quisiese tener un gesto). Al margen de las diferencias ideológicas que puedan existir entre ambos partidos, lo cierto es que la votación sobre la cancelación del plan de ajuste fue tajante: los socialistas, que votaron en contra, van a seguir insistiendo en que el PP (el partido que provocó ese plan de ajuste) no tiene su confianza. Y menos aún después de que el actual alcalde fuese quien activó el proceso que les ha llevado a la oposición, con su denuncia sobre el presunto fraccionamiento de contratos del caso Comercio. Así, como mucho, los socialistas podrían permitir que se aprueben algunos cambios que atañen a las bonificaciones del IAE o del IBI bajo determinadas circunstancias (como el compromiso de contratación, por ejemplo), pero ni van a dar un voto a favor de una rebaja lineal del IBI (sin tener en cuenta recargos para las viviendas vacías de los bancos, como propusieron en sus enmiendas, por ejemplo) y, desde luego, no parece que vayan a prestar sus votos para que el PP concierte nuevos préstamos bancarios

Con Compromís, con 3 ediles, ocurre casi otro tanto de lo mismo. La coalición nacionalista sí respaldó la operación del PP para amortizar la deuda pendiente del plan de pago a proveedores y cancelar el plan de ajuste. En realidad, estaban casi obligados a apoyar la propuesta, después de haber reivindicado la necesidad de que desapareciese la intervención de Hacienda (aunque con una fórmula distinta). Sin embargo, nada parece indicar por el momento que el grupo liderado por Natxo Bellido vaya a prestar sus votos para que se aplique la reforma fiscal que plantea el PP o para que se ejecute la selección de inversiones que incluye en su propuesta de modificación de crédito. Compromís, como PSOE y Cs, tildan la reforma fiscal del PP de irreal y electoralista. Como el grupo que lidera Eva Montesinos, no van a secundar una rebaja lineal del 5% en el IBI y siguen insistiendo en las bonificaciones a familias más necesitadas. Por lo que respecta al cambio de presupuesto, los nacionalistas ya han hecho llegar su malestar al PP de que se orille siempre los proyectos que gestaron desde sus responsabilidades de gobierno: el proyecto de rehabilitación del antiguo matadero en un centro para startups de base tecnológica o el centro de interpretación de la memoria, por ejemplo. Nada se sabe de ellos, pese a que los proyectos están ya redactados.

Tampoco parece probable que el PP pueda encontrar sustento en Cs, pese a ser el partido con el que, a priori, podría tener mayor proximidad ideológica. Lo cierto es que el primer edil intentó ganarse la implicación de sus 5 ediles desde su mismo discurso de toma de posesión, cuando se abrió a incorporarlos al equipo de Gobierno. Pero Cs ha eludido el cortejo una y otra vez, pese (o precisamente por) a las críticas a su "permanente estado de vacaciones" que el propio Barcala les ha dirigido en algunas de sus últimas intervenciones públicas. Y, al margen de esas fricciones, lo cierto es que en Cs, tampoco gusta la propuesta de rebaja fiscal del PP porque la consideran efectista. Como PSOE y Compromís, podrían apoyar algunos cambios puntuales que se ajusten a sus enmiendas sobre el IAE y el IBI (bonificaciones por contratación o por uso de energía solar) más o menos comunes a todos los grupos. Sobre la modificación de crédito, su opinión no difiere en demasía a la de PSOE y Compromís. Su portavoz, Yaneth Giraldo, ya ha apuntado, en sus primeras valoraciones, que no tiene sentido que el Ayuntamiento vuelva a endeudarse (en relación al préstamo de 8 millones que plantea el PP) y que se debería dejar esa decisión en manos de la próxima corporación para no hipotecar su gestión

¿Qué ocurre con Guanyar? Aunque parezca imposible, dada la distancia ideológica que le separa respecto al PP, no hay duda de que la plataforma electoral que lidera EU ha decidido apostar por una estrategia distinta a la de PSOE, Compromís y Cs: la del pragmatismo. Guanyar ya comenzó a aplicar esa dinámica tras su salida del gobierno, cuando -por ejemplo- forzó al PSOE a incorporar un documento de compromisos políticos con proyectos concretos, a modo de anexo al presupuesto municipal de 2018. 

Así, pese a todos los enfrentamientos dialécticos que se suceden en todos y cada uno de los plenos con representantes populares, el grupo de 5 concejales que encabeza Miguel Ángel Pavón ha tratado de aprovechar la debilidad numérica del equipo de Gobierno para plantear alternativas y entablar una negociación con la que poder transaccionar propuestas. Y lo cierto es que, con esa fórmula, ha conseguido más rédito del que pudiera esperarse en un principio. Hasta el momento, Guanyar ha logrado introducir cambios en el proceso de reforma de la plusvalía municipal y todo parece indicar que, entre otras medidas, el PP también estaría dispuesto a incorporar las bonificaciones del IBI y el IAE que plantea para las empresas que se instalen en suelo industrial vacante. De ahí que se pueda inferir que Guanyar también se incline por respaldar al menos parcialmente algunas de las propuestas del PP a las que se haya sumado sus propias correcciones.

Y una situación similar podría darse en lo que concierne al cambio del presupuesto y al paquete de inversiones que plantea ejecutar el PP. Curiosamente, muchos de esos proyectos son los que quedaron incorporados al llamado documento número 25 anexo al presupuesto municipal que ahora también se tienen en cuenta en la modificación de crédito que plantea el PP. En realidad, el listado de actuaciones que se promueven en esa propuesta son mayoritariamente las iniciativas impulsadas por Guanyar al frente de las concejalías de Urbanismo y Medio Ambiente. Guanyar lo sabe. Y el PP, por supuesto, también. De hecho, desde su llegada al poder, los populares no han dudado en reconocer el trabajo desarrollado por Guanyar y su esfuerzo propositivo cuando ha resultado necesario sumar apoyos en la oposición. Es más, en Guanyar también se sostiene que, hasta ahora, ha encontrado más receptividad en el PP que en sus exsocios socialistas bajo el mandato de Gabriel Echávarri. Los polos opuestos parecen atraerse. Tanto, que Guanyar ya ha anunciado que, como mínimo, no votará en contra de esa modificación de crédito. El PP necesita mayoría simple: más votos a favor que en contra.

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