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La italianización del Hércules

Foto: Rafa Molina
20/03/2017 - 

ALICANTE. El pasado domingo se descontaron seis minutos en el Rico Pérez. Propios y extraños se echaron las manos a la cabeza ante tal cantidad de tiempo añadido. Rara vez cuando el Hércules ha ido abajo en el marcador y el rival ha requerido de tretas para dejar correr el reloj ha habido tantos minutos extra. Sin embargo, poco tiempo fue a tenor de lo visto en el verde.

Checa, Peña, Bueso, Buigues,  alguno más que olvido, y un par de estos en doble ocasión, requirieron atención médica o estiramientos. Las rampas de los jugadores blanquiazules se sucedían una tras otra, incluso de varios futbolistas simultáneamente. David Gallego, técnico del Espanyol B,estuvo elegante al afirmar en rueda de prensa que el Hércules “tiró de veteranía”.

En la final de la Copa de Europa de 1974 el Atlético de Madrid se adelantó al Bayern de Múnich en el minuto 114 de la prórroga. Casi celebrando el título, a falta de un minuto, los alemanes empataron. Luis Aragonés, autor del gol madrileño, dijo años después que fue culpa suya: "si yo me tiro al suelo no se juega ni un minuto más". En el encuentro de desempate el Bayern les metió cuatro a cero.

Cuarenta años después, los rojiblancos tuvieron la segunda oportunidad de levantar la Orejona. Gol de Godín en el minuto 36 para adelantara los colchoneros. Con el triunfo en el bolsillo, Sergio Ramos en un córner empató en el minuto 93. 4-1 final y la Décima para los blancos. La lección de Aragonés no fue aprendida.

Foto: Rafa Molina

A este Hércules le va el límite

Se vio cómodo al equipo con la soga al cuello. Como si el mínimo margen de error sirviera para poner las pilas necesarias a este equipo. Parece difícil pensar que por esta senda se pueda alcanzar el play off. No digamos ya hablar de ascenso. Pero esa actitud mostró compromiso, unión, y esperanza.

Esta plantilla no quiso terminar la temporada. Se mostraron dispuestos a sufrir. Y es en el sufrimiento donde encontraron el camino.Juntos, como un bloque; unidos, como un equipo. Una nueva guerra se plantea, compuesta por ocho batallas. Donde no habrá combate siguiente sin victoria en el anterior. Donde no hay opción de continuar la partida.

La época dorada del Hércules, la de los años 70, no destacó por su bello juego. Se dice que era un equipo fuerte, muy duro, difícil de ganar. Tal vez el nuevo míster haya decidido ponerse los calcetines rojos de Arsenio Iglesias. Es lo único que queda. Creer en algo, aferrarse a la variada historia del fútbol.

En el Mundial de España 82, Italia pasó la fase grupos empatando tres encuentros y con dos goles. Las críticas de la prensa azurra fueron feroces, el país era un clamor contra su selección. Pero en la segunda fase venció a Brasil y Argentina, en la semifinal ganó a Polonia y en la final derrotó a Alemania. Campeón de Mundo, por tercera vez, tras 1934 y 1938.

El 9 de ese equipo fue Paolo Rossi, que llegó a España involucrado en un escándalo de apuestas en el Calcio y llegó a ser inhabilitado como futbolista por dos años. El seleccionador italiano creía ciegamente en él, pero tras cuatro encuentros de mundial su casillero marcaba cero goles. A partir de ahí, triplete a una de las mejores Brasil de la historia, seis goles en total, Bota de Oro y Campeón.

Foto: Rafa Molina

Berrocal existe

Buen partido el que disputó Jesús, con un nuevo rol. El equipo tiró de su altura para dar salida al balón, y él fue un muro con muy buen criterio. Creó muchas dejadas, bien aprovechadas especialmente por Flores. Cierto es que con Chechu en el campo todo funciona mejor. Además, trabajó fuera del área y defendió en la propia. Tal vez el camino más corto al gol es olvidarse de él. 

Digo esto porque creo que en el siguiente encuentro marcará algún tanto. Se le vio algo que aún no se le había visto. A Berrocal se le notó cómodo en el césped. Aportó muchas cosas a sus compañeros. Como si hubiera encontrado su sitio en el campo.

Es muy osado realizar un símil entre la hazaña de la Italia del 82 y el Hércules actual. Un disparate si lo prefieren. Pero en pleno mes de marzo es difícil decir adiós a la temporada. Muy triste sería no tener siquiera una jornada de transistores. En algo hay que creer, y por qué no en 'Carlo Luqui' y su Hércules a la italiana.

Foto: Rafa Molina

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