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historia del patrimonio local

La Casa de las Palomas de Elche cambiará de ubicación al estar en una finca industrial de Pimesa

3/08/2018 - 

ELCHE. Hace unos días, el Ayuntamiento daba a conocer que la Casa de las Palomas, ubicada en el sector E-40, uno de los dos en los que está planeada la ampliación del Parque Empresarial —junto al E-49—, sería reconstruida y reubicada en otro emplazamiento. El motivo es que está en una de las fincas que compró hace años Pimesa y que se reparcelaron, pasando a convertirse en suelo industrial. 

Contexto y breve historia del inmueble

Esta casa modernista con torreta, de principios del siglo XX, es una vivienda típica de gente que migraba de la ciudad al campo por su diseño constructivo peculiar. En primer lugar destaca porque la vivienda está levantada sobre el nivel del suelo, por lo que para acceder al porche se debía subir por una escalera. Este desnivel es debido a la construcción justo debajo de la casa de un aljibe que tiene su boca en la cocina. A nivel de historia más reciente, la documentación jurídica que se conoce desvela que fue vendida por varios propietarios a Antonio Agulló Alberola, promotor, en 1992

La finca la compró Pimesa, junto a otras muchas, el 21 de enero de 1997. Cuando se compraron y se encontró, ya estaba ruinosa, en muy mal estado debido a su abandono según la ficha del catálogo. Otras casas de esta partida de Saladas también lo estaban o están, puede que también en parte a la diferencia de fertilidad del terreno en relación con el sur del término, al generalizarse el regadío a principios del siglo XX —como deduce el miembro de Margalló Gaspar Agulló—. En cualquier caso, con la mencionada reparcelación, coincidió que la casa quedaba dentro de una parcela industrial, ahora preparada para la extensión del polígono ubicado en Torrellano. Como indican desde Pimesa, no se podía mantener dentro de una parcela de esa clasificación, además de que no caía en una calle.

Reconstrucción permitida por la normativa local 

En 2006 se aprobó su demolición para su posterior reconstrucción, como estaba permitido para este caso, incluida en el Catálogo de Edificios Protegibles del Plan General de 1998, ya que contaba con nivel de protección mínimo, sólo ambiental. Y para los inmuebles con esta calificación de protección, la más baja, se permiten según el catálogo "todos los tipos de obra, siempre que se adapten a la normativa apuntada en las fichas específicas de cada edificio". En este caso, sus elementos de valor principales eran el volumen exterior, cubiertas, torre y porche, según indica en la ficha concreta de este inmueble.  

El momento de la reconstrucción ha llegado ahora, doce años después, debido a trámites lentos como suelen ser los urbanísticos, también relacionados en este caso con la altura permitida. Pimesa la reconstruirá en un espacio público para cedérsela al Ayuntamiento —hay que recordar que al estar en el catálogo se trata de un Bien de Relevancia Local—, que aún no ha decidido su uso. Asimismo, el estudio encargado de diseñar la reconstrucción ha sido Serrano y Valderrama —a través del arquitecto Fernando Valderrama—, uno de los estudios más prestigiosos de la ciudad, encargado de rehabilitaciones como la fachada del Ayuntamiento, la Puerta del Sol de Santa María, la fachada principal de la propia basílica o el Palacio de Altamira, entre algunos de los elementos de mayor valor patrimonial de la ciudad —de los que se encargó el arquitecto local Antonio Serrano Brú—. Tras las vacaciones, en septiembre se pondrá en marcha la licitación, que tiene un tope de 242.300 euros, lo cual no significa que se vaya a ejecutar por dicha cifra.

Buscando acomodo en un área industrial

El nuevo emplazamiento que se ha buscado está en el bulevar central, en un lugar donde desentone lo menos posible, y no alrededor de naves o en una calle; se le ha buscado una ubicación lo más cercana a donde estaba originalmente, según señalan desde la empresa municipal. En ese sentido, explican que si hubiera sido un elemento privado, se hubiera eliminado, pero al ser propiedad de Pimesa, se reconstruirá en una parcela municipal. También apuntan que no se podía reformar "porque estaba en un suelo incompatible. No se podía evitar para la reparcelación". Asimismo, el techo, también en avanzado estado de deterioro, era de uralita, por lo que se derruyó con un equipo especializado en estas actuaciones. Respecto a posibles alternativas para la Casa de las Palomas, apuntan que mientras que en la Casa de la Mina, más conocida como la Torre Ibarra, se ha podido adaptar el planeamiento a la finca, aquí no era posible por todo lo mencionado anteriormente

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