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director de ceei valencia 

Jesús Casanova: "El problema del CEEI de Alcoy fue que no buscó su autofinanciación"

29/04/2017 - 

VALÈNCIA. Jesús Casanova, ingeniero industrial, lleva al frente del Centro Europeo de Empresas Innovadoras de València (CEEI València) casi los 25 años que lleva asesorando a empresas y proyectos. Más de 1400 compañías impulsadas que han generado 25.000 empleos directos e indirectos, con una tasa de fracaso empresarial, a los cuatro años de existencia, por debajo del 30%, han destacado.

Creador de los cuatro CEEI que existen -Alcoy, Elche, Castellón y Valencia- ha visto como este año, por primera vez, el centro que dirige en Paterna ha tenido que rescatar a uno de ellos. 

- ¿En qué momento surgen los CEEI de la Comunitat Valenciana?

- Yo he trabajado en varias empresas. En dos valencianas, en dos multinacionales, ayudé a poner en marcha dos empresas, trabajé como consultor y después de toda esta trayectoria, presentando proyectos me dicen que al director del Impiva le gustaría conocerme. Me entrevisté con Antonio Rico quien me dijo que acababan de poner en marcha el Parque Tecnológico y querían poner en marcha una iniciativa nueva que estaba rodando a nivel europeo bien: los Business Innovation Center.

Me encargaron un estudio y pedí irme a Bruselas a verlos. Los BIC habían empezado en el año 84 y esto era el año 88, y cuando volví, me dediqué a preparar una propuesta. Le presenté 7 folios y le dije que un CEEI en Valencia no era suficiente, sino que era necesario poner otros en Alcoy, Elche y Castellón.

Entonces llamó al conseller, que era Andrés García Reche, le comenté el planteamiento y me pidió ejecutarlo. Tenía que ser rápido y se fueron construyendo uno por año, del 89 al 92 empezando por Alcoy y donde estaba de concejal Blanca Marín -actual secretaria autonómica de Economía-. En el año 90, quien estaba en Elche era Diego Maciá, el actual director general de Industria. Iba tan rápido que Antonio Rico me decía, Jesús tú vas como una empresa privada, no quiero salir en los papeles porque te lo saltas todo (ríe). 

- ¿Cómo se consigue que el proyecto permanezca durante tantos años?

- Yo busqué para cada uno de los CEEI un presidente que nunca fuera político porque sino cada vez que hubiera cambio de Gobierno cambiaría. Pensé, ¿a quién respetan todos? A la persona que tiene el dinero. ¿Y quién tiene el dinero? Los bancos. En Alcoy, el presidente era el de la CAM, Santiago Payá. En Elche, el presidente del Banco de Alicante. En Valencia, el director de Bancaja, Emilio Tortosa.

Yo llevo siete consellers, siete directores de Impiva e Ivace, y cada uno que llega quiere hacer cosas. Pero siempre hemos tenido claro lo que teníamos que hacer, que es asesorar, y no nos hemos desviado del camino. Somos muy respetados.

- ¿Y cómo se acaba de director durante casi 25 años?

- Eligieron al principio en Valencia una persona que no me acababa de gustar y al cabo de tres meses estaba hablando mal de los que componían el CEEI y del Impiva. Ese director no entendió que Emilio Tortosa estaba muy ocupado. Quería reunirse con él cada diez días y contarle chorradas de aquí. Entonces Tortosa pidió que me pusieran a mí o dimitía. A los cinco meses de empezar me hice cargo de la dirección.

Me quise involucrar porque durante ese tiempo solo estaba el CEEI de Bilbao, Barcelona y Valencia y cuando empezaron a arrancar otros me pidieron que fuera el vocal español en la asociación europea, donde estuve tres años. Como vi que en Portugal aparecieron un par de CEEI, en el año 90 se me ocurrió montar el Club de CEEIs Ibérico. Tuvimos tres o cuatro reuniones pero los portugueses son muy suyos y lo dejaron. 

A partir de ahí, me dijeron desde el Gobierno de España que si queríamos ayudas necesitábamos una forma jurídica y de ser un club pasamos a ser la Asociación Española de CEEIs (Ances). La directora del CEEI de Navarra fue la presidenta y yo el vicepresidente. Pero al cabo de dos años, como ella era un puesto político, cambió el Gobierno y la cambiaron. Fui elegido por goleada y me he pasado 14 años de presidente de todos los CEEI españoles. Estuve también tres años de vicepresidente de la Europea.

- ¿Y la convivencia con la política?

- Yo creo que el conseller más potente fue Andrés García Reche, quería abrir un abanico de posibilidades y es el que verdaderamente tuvo una estrategia. Otros consellers nos han dado menos importancia y menos valor. Nos dejaban que siguiéramos haciendo pero no entendieron la importancia. Y luego otros consellers han sido muy políticos y no han llegado a pisar el CEEI. Siempre nos hemos entendido mejor con el Impiva o con el Ivace.  

- ¿Qué supuso la puesta en marcha de los CEEI para la Comunitat?

- Los CEEI, cuando se crean, su planteamiento es generar nuevas iniciativas empresariales diferentes de las existentes en la zona. Los primeros CEEI del año 84-85 eran en el momento de la conversión del carbón y el acero y los primeros fueron en la zona del sur de Bélgica, norte de Francia, toda la zona minera. Ellos ven esa metodología que se había puesto en marcha en Estados Unidos, en la zona de California, y el Observatorio de la Unión Europea ve que es posible trasladarlo a Europa.

La idea era que en Alcoy, que estaba en plena crisis del textil, lo que se pusiera en marcha no fueran iniciativas de textil. En Elche que no fueran del calzado. En Castellón que no fueran de la cerámica. Y en los orígenes conseguimos que fuera un revulsivo y que se pusieran en marcha muchas empresas diferentes. Estos sectores fueron bajando y en Valencia, con lo abierto que está, hay iniciativas de todo tipo. 

- Cuando va a Europa, ¿qué ve allí de novedoso?

- Vi que en Europa tampoco estaban muy organizados. De hecho, con las ideas que planteamos desde España, se quedaron muy asombrados. Pusimos en marcha las spin off, generar empresas de las empresas. Esto lo planteamos en Europa y se puso en marcha en Navarra, con un programa de spin off industrial. Aquí desarrollamos mucho. Nos pilló la época en la que IBM desapareció en Valencia -1995-. De ahí sacamos unas 10 o 12 empresas, alguna de más de 100 personas. 

- Entonces Valencia fue pionera.
- En una comida que tuve con un profesor de la Universidad de Lovaina, me dijo que estaban intentando que salieran empresas de la universidad. Cuando vine a Valencia, hablé con Justo Nieto y le propuse poner en marcha un programa que fue Ideas. Durante el primer año, nos desplazamos al politécnico algunas mañanas a asesorar a gente y empezamos a poner en marcha empresas. En el 96-97 ya vieron que funcionaba y pusieron un equipo propio.

Luego se hizo a nivel nacional. Creamos un programa en 2007-2008 para impulsar empresas en las universidades. Por eso, la de Santiago, la de Barcelona, Bilbao, Sevilla, Málaga, Castilla y León y Valladolid fueron las que entraron en el programa y les enseñamos la metodología. El programa Ideas fue un modelo para Europa. Luego, con la Universitat de València trabajábamos con Adeit, haciendo jornadas de motivación empresarial.

Vimos que era necesario que la gente se fuera a trabajar y luego emprendiera, que vieran un nicho en la empresa en la que estaban y se lanzaran. Creo que muchas iniciativas en la universidad han fracasado por empujarles a emprender al terminar los estudios.

- ¿Cómo se financia el CEEI?

- Con el pago de servicios. En otros tiempos hemos llegado al 50% de autofinanciación, pero nosotros al Ivace le pagamos por el edificio un alquiler fuerte de 80.000 euros que rentabilizamos con los alquileres de aquí, con el asesoramiento a empresas y con actividades a ayuntamientos y al territorio. También nos metemos en proyectos europeos, nacionales y llevamos tres años haciendo cursos, porque al principio nos decían que era competencia desleal. Pero si la Cámara de Comercio hace asesoramiento y cursos y cobra por todo, ¿por qué nosotros no? Ahora, por ejemplo, estamos haciendo un programa de generación de oportunidades en Alzira y nos pagan por eso.

De ahí es de dónde sacamos dinero. Luego en proyectos europeos nos metemos en pocos porque cada vez pagan menos y hacer proyectos que luego no sirven para nada no compensa. Así que solo trabajamos en proyectos que pueden tener trascendencia en el tiempo. Cuando existía Bancaja, le llevábamos todo el tema de emprendedores, como los microcréditos. Yo tenía aquí un teléfono que descolgaba y decía: “Bancaja, dígame”. Se hicieron más de 70.000 microcréditos por toda España, les diseñamos la metodología, y aquí les validábamos hasta los créditos. Ahora nuestra financiación está en torno al 30% porque cuesta mucho vender.

También tenemos un convenio con el Ivace y nos pagan por llevar EmprenemJunts, por el mapa del emprendimiento y por hacer algunas de las actividades grupales. 

- Tuvieron que rescatar al CEEI de Alcoy. ¿Qué salió mal?

- Es el primer CEEI y para mí ha sido una tristeza que no funcione bien. Yo creo que el problema es que no buscó esa autofinanciación potente y si no la tienes al primer revés te vas por los aires. La autofinanciación la tienes que conseguir haciendo actividades, pero si el equipo te cuesta mucho dinero pues al final te la comes. 

Para mí, en Alcoy habían dos fallos. Por un lado que tenía un equipo demasiado grande para lo que hacía, por lo tanto la autofinanciación que tenía se la comía y no tenía reservas. Cuando cree el CEEI de Alcoy, analicé toda esa zona y me daba una zona de influencia de cerca de 250.000 habitantes, pero si abría a las comarcas llegábamos a casi un millón de habitantes.

La zona de Alcoy es la La Vall d’Albaida, la zona de Gandia y llegaban hasta la ciudad de Alicante y luego toda la costa, Marina Alta y Marina Baja. Era un millón de habitantes y yo en Valencia tengo 1,6 millones. Al final se focalizaron mucho en la localidad, que son 60.000 habitantes, y eso da para lo que da. De las siete personas que habían cinco acabaron el año pasado, quedaron tres y finalmente nos hemos quedado un técnico. Asumimos el centro en noviembre oficialmente con una deuda de más de 300.000 euros.

- ¿Y podía permitírselo el CEEI Valencia?

- En Valencia todos los años hemos hecho hucha y por eso nos hemos podido hacer cargo. En el CEEI de Alcoy hemos seleccionado nuevo equipo, nos hemos quedado a una persona de los siete, que conocía el entorno.  Lo que hemos hecho es buscar a una persona de recepción, mantenimiento y comunicación, porque por allí no pasa tanta gente, son 1.700 metros cuadrados, hay 11 empresas y cabían 16. 

Por otro lado, necesitaba a alguien para moverse entre las poblaciones, por eso cogí a una persona que no viviera en Alcoy, que cogiera el coche todos los días y le diera lo mismo ir a Banyeres, que a Ontinyent o Gandia. Me pasé tres meses buscando. En Alcoy ya hemos asesorado a más de 50 emprendedores, hemos hecho 24 actividades en Ibi, Concentaina, Ontinyent, por todos los sitios.

Hay que conseguir que vaya gente de las otras comarcas y me decían que era difícil. Ahora hemos llegado a reunir a 50 y 80 personas en otras poblaciones con el CEEI Alcoy. Lo que estoy haciendo es llegar a acuerdos con las mancomunidades y los ayuntamientos para que nos paguen asesoramiento. Con la mancomunidad de Alcoy tenemos un convenio con el que un técnico nuestro va el primer martes del mes a Muro de Alcoy, el segundo a Banyeres, el tercero a Concentaina, paramos un mes y volvemos y los emprendedores pueden ir a cualquier de estos sitios. A mi me pagan por dar asesoramiento, con lo cual al técnico ya lo tengo pagado. Es la única forma de autofinanciarnos. 

- ¿Piensan que con esta administración vais a tener más apoyo?

- La verdad es que yo miraba este jueves la primera fila del acto del 25 aniversario y era una satisfacción ver cómo tenía a Andrés García Reche, Blanca Marín, Diego Maciá y Paco Álvarez - director general de Emprendimiento- que cuando estaba en Ética, creamos los primeros foros de inversión de la Comunitat Valenciana en 2005 o 2006 cuando todavía no había aceleradoras. El nuevo equipo que ha entrado en conselleria se ha involucrado mucho. Ha entendido lo que es el CEEI y el potencial. Tenemos un instrumento muy válido al que no se le ha sacado todo el aprovechamiento que se puede. Habría que sacarle más punta. Y por otro lado, Andrés García Reche con la Agencia Valenciana de la Innovación nos convocó en el grupo de emprendimiento y empresas, también en biotecnología. Nos pueden sacar más provecho de las metodologías y el equipo que tenemos.

Rafa Climent está viendo como en la zona de la que procede, Muro de Alcoy, estamos dinamizando y está surgiendo iniciativas empresariales. Julia Company se conoce muy bien el tema porque era la directora de la Cámara de Comercio de Alcoy con lo cual también lo están viendo. Sin embargo, hay algunos CEEI a nivel nacional que están de capa caída porque no han sabido posicionarse como nosotros y no han tenido la unión de los CEEI de la Comunitat, que solo han conseguido los vascos.

Al anterior Gobierno le gustaba mucho el tema de Internet, y de la aceleración, pero el equipo actual, verdaderamente, valora más el tema de la reindustrialización, Y aunque algunos están más vinculados con internet son más industria 4.0. El tejido que tenemos es de pymes, el reto es conseguir que cooperen entre ellas y se hagan más grandes y se profesionalicen los directivos porque muchas veces el fundador no quiere superar las 50 personas por los riesgos que corre. 

- EmprenemJunts ha sido una apuesta fuerte.

- Queríamos hacerlo a nivel nacional y al final lo acabamos haciendo en la Comunitat Valenciana. Es el programa que más me ilusiona. El año pasado hicimos casi 200 actividades. Un 53% aquí dentro y el resto fuera. Llegamos a mucho territorio pero no podemos llegar a toda la gente y lo haces a través de este portal. Tenemos muchos manuales para la gente que asesora y recogido todos los eventos. Hay gente que nos dice que no sabía que hacíamos tantas cosas, en eso hemos pecado de ser demasiado humildes y sencillos. Pero cuando estás en el entorno de la política no puedes ser demasiado protagonista, tiene que tenerlo el Ivace o quien sea, porque sino al final te estás buscando enemigos.

- El mapa del emprendimiento está ahora en desarrollo. ¿Va un poco lenta la administración?

- Yo creo que lo que se ha querido es asegurar el planteamiento y analizar con detalle el Dafo del sector. Se ha querido consultar con todas las entidades y eso ha alargado un poco. En unos meses estará lanzando. Llevamos desde el año pasado trabajando y vamos a ir mucho más rápido. Pero al principio se ha querido diseñar con mucho detalle para no dejar nada fuera y al final cuando quieres hacer las cosas con mucho detalle se retrasan.

Y también tenemos que entender que el CEEI somos una empresa semi pública o semi privada aunque yo aquí a la gente siempre realizo una gestión privada. Aquí todo los días viene la gente como ilusión y llevamos un ritmo muy dinámico y estamos acostumbrados a ir mucho más rápido. Nos confían cosas y estamos acostumbrados a ir más rápido aunque somos muy pocos, porque somos 12 personas y dos a media jornada. Vamos cuidando todos los detalles, nos gastamos lo mínimo posible y recortamos gastos. Aquí la gente está acostumbrada a ser muy rata. 

- Gran parte del foco está puesto en las startups

- Nosotros no nos dirigimos exactamente al mismo público de Business Booster o Demium. Lanzadera es una caso aparte porque es otra cosa, pero ellos buscan muchas iniciativas de una aceleración rápida y lo consigues con empresas de servicio ligadas a internet. Ese tipo de iniciativas no somos el interlocutor rápido. Y luego, una vez se acaba el proceso de aceleración se quedan una parte aunque algunas acaban viniendo aquí. Nosotros lo que vemos es que lo que genera riqueza y tejido son las empresas industriales o servicios a la industria.

 Evidentemente tenemos de todo, pero estas son las que tienen un crecimiento. Al principio, las aceleradoras captaban todo lo bueno pero ahora tienen que abrirlo a toda España. Todo este tipo de iniciativas, al final al cabo de cinco años solo sobreviven el 5%. Esos están en Madrid, Londres o Estados Unidos. ¿Qué poso nos han dejado aquí?
Lanzadera admite de toda España pero la sede social tiene que estar aquí. Igual que el tema de la inversión, estas iniciativas necesitan dinero para temas de marketing. Pero ese no es nuestro modelo y al final los resultados no son tan espectaculares. 

- ¿Es la biotecnología importante en la Comunitat?

- Detectamos en la zona de California empresas innovadoras de base tecnológica y empezamos a plantear el tema. Entonces empezaron a aparecer empresas de biotecnología. Hablé con Cierval y una consultora de Madrid para crear un programa llamado Bioemprenda. 

Lo bueno de estos programas es que cuando se ponen en marcha recoges la crema, después al año siguiente ya no hay tanto. A nivel nacional se creó Genoma España y Bio Ances, un programa para impulsar este tipo de empresas.

Hubo un momento que en el CEEI teníamos siete empresas biotecnológicas y creamos Bioval junto con Emilio Barberá, secretario autonómico, que había tenido una empresa bio en Estados Unidos. Luego se puso en marcha el Parc Científic y se podían ir gratis, algo que no me gustó, porque podíamos buscarnos roces con el resto de universidades, yo quería estar en un territorio neutro. Pero contra mi voluntad tiraron adelante. Pero al final, tras no recibir subvenciones por valor de 370.000 euros, tuvimos que despedir al personal y al final la llevamos la junta directiva. Ahora en Bioval somos 90 asociados y vivimos de las cuotas.

- ¿Habría que coger un sector por bandera?

- Es difícil porque a la Comunitat Valenciana nos identifican con la agroalimentación, que engloba el tema bio. Yo creo que el tema del turismo tampoco podemos olvidarlo, pero tenemos sectores como el calzado, juguete, textil o cerámico tenemos que seguir potenciándolos y que desarrollen su competitividad y productividad. Aquí, la Comunitat no tiene remuneraciones altísimas y primero tenemos más margen para pagar a la gente, pero tenemos ese potencial. 

- ¿Nunca ha pensado en dejarlo?

- Es una satisfacción que venga gente con una idea y ayudarle a darle forma y asesorarle. La gente ve que tienes experiencia y confían en ti. Pero algún día tendré que jubilarme.

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