vino y palabras 

Entrevins y el minimalismo de los Haikus

En consonancia con su apuesta por los maridajes culturales, Entrevins lanza el primer concurso internacional de Haikus.

| 26/04/2024 | 3 min, 59 seg

Aprovechando la efeméride del día del libro, la mayoría de publicaciones y medios de comunicación se llenan de noticias “Clickbait” con temática literaria. El mundo de la comunicación gastronómica no es ajeno a esta lógica de mercado tan habitual en los (esperemos) estertores del capitalismo salvaje. Si analizamos publicaciones y medios, seguramente encontremos diversos titulares del tipo: los libros que recomiendan los chefs, 5 libros sobre gastronomía que no debes perderte, qué leen los chefs cuando no cocinan, etc. A pesar de lo morbosas que pueden ser las listas y lo viralizables de estas, honestamente, la mayoría de hosteleros no son especialmente, lo que llamaríamos lectores voraces. Y no pasa absolutamente nada. Cada ser humano tiene unos gustos y aficiones concretas. 

Evidentemente esta es una generalización, de la que nace otra, puesto que también hay perfiles dentro de la hostelería a los que la sensibilidad literaria y cultural les afecta más que a otros. Este suele ser el caso de los profesionales del mundo del vino. Quizás por esa simbiosis entre el relato líquido y el literario, los sumilleres son más propensos a caer en las garras de la literatura que los, pongamos por caso, cocineros. Entiéndase más como una reflexión personal, totalmente subjetiva y basada en una apreciación sesgada a través de mi propia experiencia, que como una crítica. Como es lógico hay cocineros con fuste y solidez y sumilleres tremendamente epidérmicos y carentes de un mundo interior estructurado en párrafos, sílabas, versos o estrofas.

El caso que me ocupa esta semana es el de la simbiosis surgida entre los Haikus y Entrevins. Dos mundos aparentemente alejados entre sí, pero que bien pueden maridar en armonía de la mano de Guillaume Glories, propietario de Entrevins. “Desde que abrimos el restaurante en Ruzafa, siempre hemos estado en contacto con la cultura. La cultura es parte de nuestra vida y no deberíamos desvincularla de nuestra profesión” nos cuenta Guillaume. “En Entrevins siempre hemos tenido clientes del ámbito cultural como José Saborit, Carmen calvo, Carlos Marzal, Lola Mascarell, Ferran Torrent… y siempre hemos tenido una gran relación con ellos” prosigue, “es por ello que aunque no seamos expertos en el ámbito cultural, al ser un mundo que nos gusta y atrae, intentamos contribuir a su difusión con iniciativas en nuestro restaurante. Desde las colecciones de cuadros que hacemos, siempre con artistas valencianos a encuentros literarios o como en este caso un concurso de haikus. No es una filosofía, es más bien una consecuencia. Apoyamos lo que nos gusta y nos hace felices”, finaliza Guillaume.

En este caso concreto, el concurso de haikus que premiará el mejor haiku presentado antes de la fecha de cierre del concurso, tiene como objetivo incentivar la creación literaria de este arte poético japonés adaptándose al formato tradicional y con una temática orientada al buen comer y mejor beber. Pero, ¿porqué haikus? Le preguntamos a Guillaume “bueno, hace poco leí una novela de Maxence Fermine titulada Nieve. Una hermosa fábula atemporal sobre la vida, la poesía, el amor y la muerte, que relata la historia de un joven poeta que se ejercita en el arte del haiku. Me impactó tanto que decidí que podía ser una buena idea recrear un concurso en Entrevins que mezclara esa aparente sencillez poética con el placer gastroenológico”, responde Guillaume. Para el concurso contará con Lola Mascarell, Carlos Marzal y José Saborit como jurado de excepción y valorarán aspectos clave de los mismos para elegir el que será el haiku oficial de Entrevins. 

Para ello tendrán en cuenta también ese vínculo del que nos habla Guillaume: “la relación del Haiku con el vino es poética. Porque con el vino tienes el acto de beberlo, de tragarlo, que es un acto corto. Pero también tienes el perfume, los recuerdos, las sensaciones. Beber vino te hace pensar. Y con el haiku pasa un poco lo mismo: lo lees rápidamente, pero te transmite muchas cosas. Te hace pensar, reflexionar, imaginar. Y eso te da libertad”, finaliza. Y bien es cierto que el vino y el haiku tienen componentes que podrían ser comunes: la simplicidad aparente y la reflexión consciente, la belleza embotellada, la sutileza o los matices. Como buen bebedor y lector voraz, no perderé la ocasión de enviar mi haiku: embotellada / lejana en el tiempo / el alma viaja.

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