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primer libro sobre la contienda 

El primer libro que narra el sufrimiento de Benidorm durante la Guerra Civil española

14/10/2017 - 

BENIDORM. España se rompe en dos, y no, no es 2017. Se trata de los años previos y durante la Guerra Civil española, cuando las batallas iban más allá de las palabras y las consecuencias eran miles de muertos. Benidorm, que empezaba a despuntar y se vinculaba al turismo, no pasó desapercibida y también sufrió los embistes de los dos bandos: el republicano y el falangista. Ahora, el profesor Francisco Amillo ha recopilado toda la información que se tiene sobre la contienda en Benidorm y lo ha transformado en un libro de 416 páginas: "La Segunda República y la Guerra Civil en Benidorm". El primero que se centra en este periodo histórico en la localidad.

La obra consta de dos partes: una sobre la Segunda República y otra sobre la Guerra Civil. Además, cuenta con la presentación al inicio de Juan Díaz Ortuño, periodista, geógrafo y conocedor de Benidorm. Y el propio autor lo presentará el miércoles 25 de octubre en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm, a las 20 h.

La obra abarca de los años 1931 al 1939. Un período histórico que según el autor se inició con una gran ilusión, "el sueño republicano, que desembocó en la pesadilla de la guerra civil y finalizó para Benidorm y para una parte de España con la amargura de la derrota, el exilio y la represión", tal y como refleja en su propio blog.

Según expresa el profesor, el período de la Segunda República supuso un progreso para Benidorm y sus gentes. Mejoró el pequeño pueblo con distintas medidas, como la generalización del suministro eléctrico, así como con el asfaltado de la carretera entre València y Alicante, que conllevó la aparición de los primeros automóviles en el municipio.

Ya durante la Guerra Civil, los estragos del combate no dejaron progresar a la localidad. No obstante, al contrario de lo que ocurrió en localidades de la provincia, en Benidorm no hubo matanzas, según Amillo, porque las autoridades municipales controlaron a los exaltados de la localidad e intentaron impedir las actuaciones incontroladas de los milicianos de otros pueblos. Pero sí que eran importantes para un pueblo de 3.000 habitantes, en cuyas aguas de alrededor también se mostraba la crueldad de las dos partes con guerras navales. Benidorm comenzaban la batalla desde el bando republicano.

Al iniciarse el conflicto, el autor del libro dice que algunos marcharon como voluntarios en el batallón Alicante Rojo. Y se registran incorporaciones al cuerpo de Carabineros. A pesar de esto, el pueblo se entera tarde de la contienda, según explica el profesor: "Aquí la información siempre llegaba tarde". 

Mientras tanto, en la localidad tuvieron que crear una economía de guerra, tasaron los precios de los alimentos para que no se encareciesen, y aparecieron las cartillas de racionamiento. El problema era mayor por la escasez de trigo. Finalmente el Ayuntamiento, denominado en esa época Consejo Municipal, tuvo que hacerse cargo de la compra de alimentos y distribuirlos a los comerciantes, según cuenta el autor del primer libro sobre esa época en Benidorm.

Por otro lado estaba el sector pesquero, que llegó a acuerdos con UGT y CNT que establecieron la situación. Así, los excedentes de pescado fueron muy útiles para adquirir otros alimentos. 

El episodio más trágico fue el bombardeo del 29 de marzo de 1939, según cuenta Amillo, con el resultado de dos muertos: una anciana y una niña. Al día siguiente, un grupo de falangistas se hicieron con el poder municipal. Tras esto, cuenta cómo es el exilio de los derrotados: "El éxodo de los republicanos es apoteósico, los líderes republicanos huyendo parece más de una novela".

El libro tiene como fuente principal el archivo municipal, que ha servido para el "esqueleto" de la obra, según explicó Amillo a este diario, por lo que mucha de las narraciones se centran en la labor municipal. Pero también ha hecho una labor de investigación más allá del consistorio, en publicaciones de la época, en libros sobre aquellos años, así como en archivos especializados, como Simancas o el Archivo de Guerra de Madrid. 

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