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La ansiedad y la mala alimentación, claves en la disminución de la fertilidad

El estrés femenino puede provocar cambios hormonales y alterar el ciclo menstrual

12/03/2018 - 

ALICANTE. El estrés en las mujeres puede originar cambios hormonales, alteraciones en el ciclo menstrual, problemas en el deseo sexual, incluso amenorrea -falta o desaparición de la menstruación-, que si se asocia a bajos niveles de estrógenos por un período muy prolongado, puede ocasionar descalcificación ósea y atrofia de órganos genitales debido a padecer un alto nivel tensional.

Según Nuria Javaloyes, especialista en Psicología de Hospital Quirónsalud Torrevieja,  “muchas mujeres deciden embarcarse en la aventura de compatibilizarlo todo, intentando llevarlo todo bajo control. Así, se exponen diariamente a elevadas demandas cruzadas tanto en el trabajo como en sus casas y con sus hijos, generando altos niveles de estrés crónico”. De esta forma, al mantener durante todo el día niveles elevados de hormonas de estrés pueden aparecer síntomas físicos desde dolores de cabeza, contracturas, problemas intestinales, problemas cardiacos hasta una caída en el sistema inmunológico. Es el denominado “Síndrome de estrés crónico” que puede  aparecer  con síntomas psicológicos como angustia, frustración, irritabilidad, ansiedad, depresión, o cansancio crónico entre otros. Con todo ello, también se puede ver afectada la capacidad de tener más hijos ya que la mujer estresada no se encuentra en condiciones óptimas ni psicológicas ni físicas para volver a ser madre.

Cambios hormonales

Según la doctora Paula Soriano, especialista en Ginecología y Obstetricia de Hospital Quirónsalud Murcia,  “las alteraciones en el ciclo menstrual, es uno de los cambios que pueden presentar las mujeres con altos niveles de tensión, incluso a las que tienen una menstruación regular, se les puede tornar irregulares.

Un ciclo menstrual normal se produce cuando, a nivel cerebral, el hipotálamo libera de modo intermitente una hormona llamada GnRH (Hormona Liberadora de Gonadotrofinas), la que a su vez, estimula la liberación de otras hormonas -FSH y LH- que son las responsables del desarrollo mensual de folículos a nivel del ovario, proceso que finalmente permite una correcta ovulación. “Pero, cuando hay un alto nivel de estrés se altera el tipo de liberación de la hormona GnRH, es decir, en lugar de liberarse poco a poco, lo hace de manera continua, de este modo, se inhibe la secreción de las hormonas FSH y LH, por consiguiente, se altera todo el ciclo menstrual”, explica la doctora Soriano.

Para disfrutar de una vida sexual normal y placentera, deben influir diversos factores, como la salud física, tranquilidad emocional y que todos los sentidos estén enfocados en el momento íntimo. Sin embargo, los altos niveles de preocupación y ansiedad que provocan los altos niveles de tensión, afectan la intimidad de la mujer ya que entorpecen los mecanismos propios de su respuesta sexual normal. “De forma física se presenta de varias maneras destacando la lubrificación vaginal”, asegura la doctora.

Disminución de la fertilidad 

Como hemos visto el estrés severo puede llegar a alterar el sistema de reproducción femenino, ya que  puede producir amenorreas o ausencia de menstruación que en muchas ocasiones ocurren en mujeres que están sometidas a situaciones de gran ansiedad.

Pero, otro factor de riesgo importante tanto para alteraciones menstruales como dificultad para lograr embarazo es la mala alimentación, la cual en muchas ocasiones genera pérdidas de peso responsables, a su vez, de alteraciones, de la misma manera que el estrés, del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal. Igualmente, las oscilaciones grandes del peso y los incrementos excesivos del mismo pueden producir estas mismas alteraciones.

Además, la doctora Soriano recuerda, “la influencia negativa del alcohol, las drogas y el tabaco, no solo a nivel ginecológico sino en todos los aspectos de la salud de la mujer”. Por lo tanto, todas aquellas situaciones que de una u otra manera afecten al adecuado funcionamiento de los ovarios y puedan influir negativamente en la ovulación, afectan a la salud reproductiva de la mujer.

Asimismo, el hecho de que cada vez las mujeres demoren la maternidad por encima de los 35 años, y en muchas ocasiones por encima de los 40 años, hace que los ciclos puedan ser anovulatorios con mayor frecuencia (ciclos menstruales en los que no se ovula), lo cual contribuye por otra parte a que no se logre embarazo con la misma facilidad, siendo el porcentaje de gestaciones espontáneas, sin ayuda de técnicas de reproducción asistida, menor en este rango de edad que por debajo de los 30 años.

La doctora Soriano recomienda iniciar conductas más saludables, tratando de realizar una dieta que sea los más equilibrada posible. En muchas ocasiones es preciso el control y seguimiento por especialistas como en situaciones de obesidad, sobrepeso o peso excesivamente bajo.

En cuanto al estrés, en muchas ocasiones, para tratar de aliviarlo adoptamos comportamientos poco saludables, ya que hay cierta tendencia a mala alimentación, tabaco y/o alcohol. Estos comportamientos pueden hacernos sentir mejor a corto plazo, pero a la larga, resultan perjudiciales. Practicar actividad física, realizar técnicas de relajación o simplemente desarrollar alguna actividad motivadora, puede mejorar el estrés y, de manera secundaria, nuestra salud y, con ello, nuestra fertilidad.

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