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Ciudadanos relaja las condiciones al PP: Almoradí, como ensayo de la moción de Torrevieja

31/12/2016 - 

ALICANTE. ¿Qué ha cambiado en Ciudadanos para que suscriban una moción de censura y, además, entren en un equipo de gobierno con competencias? Esa es la preguntas que se harán muchos de concejales de la formación de Albert Rivera, que hasta el momento han intentado, sin éxito, poder formar gobierno en los ayuntamientos en los que tienen representación. La norma era de sobre conocida: Ciudadanos no entraba en gobiernos locales si no lo presidían sus representantes; es decir, si tenía la Alcaldía.

Pero eso se ha roto en el Ayuntamiento de Almoradí, una moción de censura que todo el mundo sabía que iba a producirse: era una de esas alcaldía que Ciudadanos regaló a la izquierda tras la catársis que se produjo el 25M de 2015. Los naranjas pidieron poco: sólo un giro en las formas de gobierno, en un municipio, que, como Torrevieja, el PP gobernaba desde los años 80. Con el tiempo, han fallado las cosas: o no se han producido ese feeling entre los actores, o no ha habido el suficiente tacto para que la difícil alianza entre PSPV, Esquerra Unida y Ciudadanos fructificara.

La cuestión es que Ciudadanos ha abierto el puño al PP. María Quiles, ex PP y ahora regidora naranja en Almoradí -y candidata al Senado por C's-, admite que la última visita de Fran Hervías a Alicante sirvió para desbloquear la situación. Fue el pasado 28 de octubre en Alicante, cuando el secretario de Organización, se reunió casi todos los cargos públicos de la formación naranja. Allí, se volvió a plantear la posibilidad de entrar el gobiernos. Volvió a salir el no, de ahí el malestar una parte de militantes de Las Marinas, que si eran partidarios de acceder a tareas de gestión, pero sí que quedó despejada la vía de Almoradí. 

Quiles expuso la situación de ingobernabilidad que vivía el municipio de la Vega Baja y que de todo aquello que propuso el 2015, muy poco se había cumplido. Entonces comenzaron las negociaciones que llevan casi un mes en marcha y culminaron hace poco, pero finalmente la moción se ha presentado en plenas vacaciones de Navidad -como la dimisión de Castedo- en modo experimento, a ver cuáles son las reacciones del resto de fuerzas y, sobre todo, del pueblo.

La candidata del PP, investigada

Uno de los grandes temores de Ciudadanos era ver cómo era la reacción del resto de formaciones sobre la denuncia que pesa sobre la popular María Gómez, que será la alcaldesa el próximo  16 de enero. Ese ha sido este viernes el principal argumento de socialistas y Esquerra Unida -quizás una de las virtudes de esa moción es que no está Compromís como afectado (tiene muy poco presencia en la Vega Baja, pero si aliados ecologistas), que hace mucho más ruido y es capaz de colocar rápidamente un mensaje en la redes sociales o en La Sexta, que lleguen a Madrid y desbaraten la operación-. 

Un juzgado ha admitido a trámite la denuncia presentada por el consistorio contra Gómez por presuntamente proponer y efectuar pagos, cuando era concejala de Hacienda en la anterior legislatura, al entonces secretario municipal con informes que estarían en contra del área de Intervención. Ciudadanos ha dejado eso zanjado, con la calificación de "denuncia administrativa" y con el compromiso -firmado ante notario- de que si Gómez es procesada, dejará la Alcaldía y ésta recaería en Quiles. Además. Ciudadanos le arranca al PP del acuerdo de gobierno las áreas Hacienda, Personal, Modernización, Contratación, Cultura, Fiestas y Sanidad, pese a tener solo tres representantes frente a los siete del PP. Es decir, el acuerdo es satisfactorio para los naranjas y además, nace con la tirita puesta ante la herida y la sangre que pueda derramar la futura alcaldesa popular en caso de quedar imputada o ir a juicio: Quiles se cobraría a su rival, una de las que le apeó de la carrera por ser candidata del PP.

Próxima parada: Torrevieja

La cúpula del PP también sabe que ha asestado un buen golpe con la moción de Almoradí, pero hay otras cuestiones pendientes. Sobre todo, Torrevieja, la quinta ciudad de la Comunitat Valenciana, que, al igual que Santa Pola, le fue robada la misma mañana del 13 de junio de 2015, cuando se constituyeron las corporaciones locales. En Santa Pola, los concejales desobedecieron al partido y también le dieron la Alcaldía al PSPV. En Torrevieja, la orden era no darla al PP, y de ahí que se formara un pentapartito con el ecologista José Manuel Dolón como alcalde. Año y medio después, el gobierno de Torrevieja se sustenta con apenas 10 regidores de 25. El PP tiene 11 concejales y sólo con el respaldo de las dos regidoras de Ciudadanos podría volver a tener el poder, que, como en Almoradí, ostenta(ba) desde los años 80. Y de ahí que José Císcar aprovechara, este viernes, las circunstancias de Almoradí para lanzarle otro dardo a Ciudadanos y decirle que la operación se puede repetir en la ciudad salinera. El PP sabe que la sangre está caliente y con un tiro, se puede llevar dos cabezas de las gordas, mientras el PSPV sigue imbuido en sus problemas interno, con Ferraz descabezada y coqueteando con Mariano Rajoy.

Pero Ciudadanos esperará a ver las reacciones del episodio Almoradí. Este viernes, ningún miembro de la cúpula regional ni provincial ha hecho gala del acuerdo. Está claro que Alicante, Valencia y Madrid han avalado el acuerdo, pero nadie ha dicho ésta boca es mía. ¿Qué pasará? Pues que Almoradí quedará como ensayo. En función de cómo camine ese gobierno, tomarán decisiones en Torrevieja. Podrían repetir la operación en El Campello, pero necesitan de un tercero, o en Santa Pola, si dimiten sus regidores tránsfugas. Pues a ver. De momento, no hay reacción y, por lo que se ve, oposición.

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