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La Audiencia Provincial de ValEncia deniega por cuarta vez la libertad a Eduardo Zaplana

Zaplana gestionaba sus "negocios" ingresado en el hospital

4/09/2018 - 

VALÈNCIA. La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de València ha denegado este martes por cuarta vez la libertad del expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana. Tal y como ha informado Valencia Plaza, el letrado de Zaplana ha utilizado la baza del mal estado de salud del expresidente para volver a pedir la libertad o en su defecto, la prisión domiciliaria. Sin embargo, los magistrados han sido duros en su respuesta al recordarle al abogado que “ha sufrido recaídas de su enfermedad estando en libertad, por las cuales ha precisado de ingreso hospitalario y durante, al menos, una de las cuales, estuvo gestionando telefónicamente sus negocios desde el hospital, tal y como se desprende de las intervenciones telefónicas practicadas”.

Además, los jueces también han informado a la defensa del también exministro que “es de destacar que, de la misma forma en que los facultativos procedieron a su ingreso hospitalario ante un empeoramiento en su condición física, esto no ha sucedido desde que ingresó en prisión”. Y explican que “tiene más seguimiento médico” en prisión que cuando estaba en libertad y que el hospital lo tiene mucho más cerca en la cárcel de Picassent que en su residencia de Madrid.

Documentación médica

Por otro lado, la Audiencia cuestiona el informe médico emitido por su hematólogo en el sentido de que “no pueda certificar que el empeoramiento de la salud del señor Zaplana se deba al hecho de estar privado de libertad. Del mismo modo que no cabe descartar que la posibilidad de sufrir una infección grave con riesgo vital en los tres próximos meses existiera también en el caso de seguir con lo que era su vida cotidiana”.

La sala toma los argumentos del fiscal Anticorrupción cuando mantiene que “la vida de Zaplana en libertad no transcurría en el estado de asepsia que ahora se dice que necesita de forma vital para sobrevivir, ni era precisamente una vida tranquila propia de una persona enferma”. Y los jueces le recuerdan a la defensa la “intensa actividad” tanto profesional como social que el expresidente desarrollaba, algo que avala la tesis de la magistrada de instrucción que ya dijo en un auto que Zaplana salía de cenas y copas. Y añaden desde la Audiencia, los numerosos viajes que realizaba semanalmente el expresidente del Consell.

La sala precisa que “no hace falta ser licenciado en medicina para conocer que tanto los aeropuertos como las estaciones, aviones, trenes, restaurante y reuniones sociales numerosas no propician en absoluto ese media de ausencia de gérmenes patógenos que se pretende hacer ver que el recurrente necesita de forma inexcusable para hacer su estado de salud compatible con la vida. Antes, al contrario”.

El tribunal no pasa por alto el “estrés que supone una actividad tan intensa y su influencia en el  estado del sistema inmunitario, factor este de gran incidencia en la operación de cualquier tipo de patología y no solamente la depresión exógena que padece y de la que está siendo tratado”. Depresión que según fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico vienen determinadas por su ingreso en prisión.

En cuanto a la carta remitida por el médico que le atendió en Houston, Texas, el tribunal le resta cualquier importancia porque, según los magistrados, el último reconocimiento que el médico de Estados Unidos le realizó a Zaplana fue en el año 2015.

El transplante se hizo en EEUU

Por lo que concluye el tribunal que: “el estado de salud de Zaplana, a fecha de hoy, no es incompatible con su estancia en prisión, al menos no más que la vida que llevaba en libertad”, y que los delitos imputados al también exministro de Aznar son graves y llevan aparejadas importantes penas de prisión sin que hayan cambiado las circunstancias que propiciaron la medida de prisión.

Y apostillan que “el riesgo de fuga es real, objetico y palpable”, sobre todo teniendo en cuenta que la justicia todavía está esperando la respuesta sobre el supuesto patrimonio que pudiera tener en el extranjero. Todo lo anterior, a juicio de los jueces, “haría muy fácil su evasión desde el territorio nacional”, y ello “no supondría la interrupción del tratamiento de su enfermedad que podría continuar en lugares con igual o mejor sanidad de la que disfruta en nuestro país. Baste recordar que el trasplante de médula le fue realizado en EEUU”.

En referencia a la destrucción de pruebas, otra de las motivos por los que está en prisión, la Sección Quinta le dice a la defensa de Eduardo Zaplana que es “evidente” que podría alterar las pruebas que son de “gran importancia” para el buen fin de la instrucción, y que “tienden a averiguar la existencia de capital ilícitamente obtenido en el extranjero”.

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