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Están convencidos de ser partícipes del nacimiento de una nueva era 

Qué tiene el 'blockchain' para atraer a los 'geek' más jóvenes

9/07/2018 - 

VALÈNCIA. Algunos se hacen famosos antes de cumplir los 18 años gracias a su inclusión en la lista 30 under 30 de Forbes, muchos han dejado los estudios a medias y se decantan por el autoaprendizaje o el emprendimiento temprano haciendo uso de una tecnología que dominan: el blockchain. ¿Cuáles son los motivos que hacen que esta tecnología les resulte tan fascinante y, parece, más accesible?

“A todos los que seguimos el blockchain desde los orígenes nos resulta más fácil su aprendizaje porque todo se ha desarrollado en abierto. Todo está documentado y publicado en internet de primera fuente, en las redes, blogs, medium…Hemos tenido la oportunidad de aprender de los grandes maestros de esta tecnología, que son los mismos que la han creado”, declara Alex Sicart, un barcelonés de 18 años considerado por Forbes uno de esos jóvenes europeos más influyentes.

Sicart no lo dice, pero teniendo en cuenta una infancia en la que se recuerda como un niño “aburrido en clase, con dificultad para seguir las explicaciones de las asignaturas de matemáticas o lengua y tardes interminables con clases de refuerzo” es fácil imaginar que a esa transparencia que atribuye al blockchain se sume también el atractivo de un aprendizaje voluntario y no reglado. 

De hecho, el rechazo al academicismo forzoso es casi una constante que se repite entre los más jóvenes que controlan el blockchain en nuestro país. Alberto Gómez Toribio, Iván Cuende o el mismo Alex Sicart han alcanzado la excelencia en éste ámbito con formación prácticamente autodidacta y tratando con otros entusiastas de la tecnología en distintos hackatones y mezclándose con las comunidades underground que se han constituido en la mayoría de las ciudades. Cierto también que, aunque hubiesen querido estudiarlo en la Universidad, no hubiesen encontrado ninguna que incluyera programas específicos de blockchain, de muy reciente incorporación en la oferta educativa. “La universidad no ha tenido capacidad de ir tan rápido e introducir en sus programas estos contenidos”, dice Sicart.

Un poco visionarios

Comparten también estos jóvenes entusiastas del blockchain la convicción de ser partícipes del nacimiento y desarrollo de una tecnología absolutamente disruptiva, de esas de las que de verdad marcan un antes y un después en la historia de la humanidad. La desconfianza que suscita en parte de la sociedad la equiparan al descreimiento de los orígenes de la era de internet. “A mi me parecía apasionante y el mayor experimento sociológico de nuestra época y yo quería estar ahí”, decía en una entrevista Gómez Toribio.

“Lo que yo observo es que a lo largo de toda la historia el hombre ha tenido la necesidad de buscar intermediarios que dieran fe de las transacciones que se hacían. Llámalo dinero, empresas, bancos, notarios o lo que quieras pero es la necesidad de garantizar la confianza. Hasta ahora ha habido personas e instituciones que han ejercido ese papel de intermediario y han cobrado por todo ello. Ahora, con la tecnología blockchain, se puede descentralizar todo y prescindir de ellos. Cuando la gente sea consciente de esto terminará abrazando esta tecnología, porque yo creo que es el paso siguiente en la evolución de la humanidad. Otra forma de que funcione el mundo de una forma más justa. Puede parecer cursi, pero todos los que tenemos una ideología algo romántica y utópica soñamos con dejar a nuestros hijos un mundo mejor y eso, creo, puede aportarlo el blockchain”, declara Alain Aguirre, cofundador y CEO de CryptoSolarTech, empresa que quiere construir en Málaga la mayor granja de minería de criptomonedas a base de energías renovables.

El criptoanarquistmo

También Álex Sicart comparte la visión de que el blockchain facilitará el salto en la evolución humana, pero desde una perspectiva más filosófica. “Lo que me atrae de esta tecnología es su capacidad para empoderar al individuo dado que, a la vez que nos hace más libres en la toma de decisiones, también nos hace más responsables de las mismas. La tecnología en sí no tiene sentido si no va conectada a lo humano. Debe concebirse como una herramienta para solucionar problemas y mejorar el mundo”.

En esta misma línea entiende también Sicart que las personas con las que se relaciona en el entorno cripto tienden a ser austeras e idealistas. “Creen en la causa”, dice, sin caer, no obstante, en la candidez de negar que los hay que se ‘arriman’ movidos más por un interés especulativo y que algún que otro fraude se ha dado. “Eso es inevitable, se da en todas las tecnologías”, se defiende Aguirre.

Los no tan jóvenes

Y en esta supuesta nueva ola tecnológica empiezan también a intervenir actores más veteranos en materia de emprendimiento, bien por simpatía, bien por oportunidad de negocio. En el primer caso pueden ponerse de ejemplos empresas como Destinia o Hawkers, entre las primeras españolas en permitir el pago en criptomoneda valiéndose de compañías especializadas que proveen del servicio dado que ellas, al final, perciben el importe en euros. 

En cuanto a oportunidad de negocio es lo que ha visto en el blockchain Eneko Knör, conocido emprendedor e inversor que al finales del año pasado anunciaba su proyecto de crear del primer fondo de inversión en criptomonedas, Pheidon Capital, pendiente  de su aprobación por la CNMV . Para su nuevo proyecto, Knörr ha procurado rodearse de esos cracks del blockchain. “Tenemos en el equipo gente de Silicon Valley, Singapur y España que se ha hecho millonaria invirtiendo en criptomonedas hace años, que conocen todos los entresijos y que saben cuáles serán las que más crezcan”, decía.

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