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Presupuestos de Puig para 2019: una misión no tan imposible para el Botànic

24/06/2018 - 

VALÈNCIA. Uno de los últimos malos tragos que atravesó el Consell dirigido por PSPV y Compromís fueron los Presupuestos de la Generalitat de 2018. Los necesarios votos de Podemos en base al Pacto del Botánico se pusieron cuesta arriba debido a las exigencias en las cuentas que demandaba la formación que lidera Antonio Estañ en la Comunitat Valenciana.

 De hecho, la formación morada se abstuvo en primera instancia en la enmienda a la totalidad que presentó el PP para tumbar el anteproyecto de ley. Un aviso que calentó las negociaciones respecto a las cuentas, que finalmente contaron con los votos a favor de Podemos tras no pocas concesiones por parte del Gobierno valenciano a las peticiones de Estañ.

Con estos mimbres, no son pocos en el Ejecutivo que tras sacar adelante los Presupuestos dieron por seguro el enroque de Podemos a la hora de negociar las últimas cuentas de la legislatura para 2019. De hecho, dirigentes del PSPV y de Compromís vaticinaban como probable la situación de que el Consell se viera obligado a prorrogarlos para evitar quedar en evidencia en Les Corts ante la imposibilidad de sacar los votos suficientes para su aprobación.

Es más, incluso en algunos círculos socialistas, esta era una de las razones por las que se apelaba a un adelanto electoral por parte del presidente, Ximo Puig. Un argumento más para este avance consistía en evitar el problema de negociar un Presupuestos con Podemos interpretando un rol agresivo propio de la precampaña. 

Sin embargo, estos presagios podrían no cumplirse. A día de hoy, la práctica totalidad de encuestas apuntan a una reedición de la mayoría de izquierdas en términos más o menos similares a los de 2015. Es decir, los votos de Podemos se perfilan como posiblemente necesarios de nuevo para que PSPV y Compromís continúen dirigendo el Consell. Eso sí, con una particularidad fundamental, la formación morada sí querrá en esta ocasión formar parte del Gobierno valenciano para debutar en áreas de gestión dentro del Ejecutivo.

El síndic socialista, Manolo Mata, en un gesto triunfante en un pleno ante la mirada de Estañ. Foto: EFE

Y aquí es donde se abre el debate en el seno del partido de los círculos. Existen voces dentro de Podemos que empiezan a plantear si lo más conveniente puede ser abordar un debate claramente constructivo para propiciar unos presupuestos lo más expansivos posibles pero sin jugar al órdago para forzar la aprobación. El motivo es, principalmente, que si todo se desarrolla como indican los sondeos, Podemos también formaría parte del Consell a partir del mes de junio.

Unas cuentas prorrogadas impiden a grandes rasgos la ampliación de gasto más allá de las modificaciones puntuales, lo que aboca al partido de Estañ al debate de si más vale adoptar una postura colaborativa para sacar adelante unas cuentas que les permitan trabajar en la gestión de las áreas que les correspondan en el reparto sin tener que toparse con la cortapisa de moverse con unos presupuestos arrastrados durante medio año.

Algunos, incluso, deslizan que los podemitas podrían hacer hincapié en las negociaciones en las áreas sobre las que centran sus grandes reivindicaciones con la esperanza de que en el futuro reparto del nuevo Consell del Botànic puedan liderar la gestión en algunas de ellas.

En esta línea, otro factor que se contempla para esta ecuación es la posición del nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respecto a la financiación autonómica. Así, si bien la bofetada sobre su rechazo a la reforma del sistema en esta legislatura ha sido sonora, el líder del PSOE también ha aludido a compensaciones que deberán dibujarse en próximas reuniones con los presidentes autonómicos, entre ellos Puig. Esto podría conllevar, así lo admiten fuentes socialistas, algún tipo de beneficio para la Comunitat Valenciana que redundara en unos presupuestos de 2019 -año electoral- algo más holgados.

Con estos mimbres, y aunque todavía es un asunto que viene comentándose a vuela pluma en Podemos, no es descartable que las cuentas del año próximo no sean una misión tan imposible para Ximo Puig y Mónica Oltra como en un principio se había vaticinado. Las negociaciones sobre esta cuestión no tardarán en empezar a producirse y se multiplicarán en cuanto se regrese de las vacaciones estivales.


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