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candidato oficialista a la secretaría general del PSOE DE ALICANTE 

Miguel Millana: "Sólo saldremos reforzados si hay una unidad de criterio de cómo actuar"

23/03/2018 - 

ALICANTE. Miguel Millana, soriano, de 65 años, ex conseller de Trabajo en el primer Gobierno de Joan Lerma y presidente de la Federación Valenciana de Sociedades Laborales ha asumido el reto de ser el candidato oficialista a la secretaría general del PSOE de Alicante. Hombre conciliador, es miembro de la actual ejecutiva que conformó Gabriel Echávarri y de la del PSPV que salió del congreso celebrado este pasado verano en IFA.

-¿Cuáles son a grandes rasgos su proyecto para la agrupación socialista de Alicante?

-Primero, dar una voz propia al partido. Nos enfrentamos ante un reto muy amplio y en un contexto, el de la opinión pública respeto de la política, negativo en general, no sólo por las cuestiones locales, sino general por todo el ambiente que hay de procesamientos de ex cargos públicos. Es importante plantearse la máxima unidad de criterio en el seno de los militantes del PSOE a nivel de Alicante ciudad, y a partir de ahí, una autonomía, una voz propia del partido frente a las instituciones. Estamos ante un escenario en el que no habrá mayorías absolutas previsibles. Hay que diferenciar bien lo que es estar en un gobierno en coalición, en el que no puedes aplicar al 100% lo que tú deseas, con la postura del partido, que es lo que la gente tiene que percibir.

-¿Consideras que el solapamiento del cargo de alcalde y secretario general, el PSOE de Alicante ha perdido presencia y discurso?

-Una de las cuestiones que estoy debatiendo con los militantes es precisamente eso. Y ha ocurrido en otras fases de la historia del partido, como en 1982, cuando hubo un vuelco de cuadros del partido a la gestión. Ahora, con circunstancias muy diferentes, pero ha pasado algo muy parecido. Todos somos conscientes de que el partido debe ser reactivado. Hay un consenso en que se debe separar a cargos públicos de los orgánicos. ¿Hasta qué punto? Lo vamos a estudiar. Va a depender mucho del escenario político que tengamos enfrente: si se puede reeditar el tripartito o vamos hacia un escenario distinto.

-¿Tiene preferencia por alguno de los dos modelos que cita?

-Yo tengo como referencia el Gobierno del Botànic y otros gobiernos locales que han surgido de pactos. Lo ideal es tener una estabilidad. ¿Es un momento propicio? Por una parte, sí y por otra, no.  Cuando estemos cerca de las elecciones, va a depender de la visión de cada formación: habrá quien quiera diferenciar el mensaje y estar fuera y otros que ven un valor, como yo comparto, en el que la gente ve lo que tú haces desde los gobiernos. Prefiero ésto último, pero no estoy en disposición de decir si será posible.

-¿Ve posible la integración con la otra candidatura que lidera José Miguel González Moreno?

-Hay diálogo, un diálogo que es muy necesario. Mi voluntad es llegar a una integración porque hay que dar un paso para fortalecer el socialismo democrático. Sólo se verá reforzado si conseguimos una unidad de criterio de cómo actuar en el próximo mandato. Pero es un escenario inmediato que tenemos que hacer unas propuestas a los alicantinos y ganarnos su confianza. Debemos dar señales de que estamos trabajando en esa voluntad.

-¿Es difícil por el panorama político general o el de Alicante en particular?

-El panorama en general es malo porque gobierna quien no tendría que haber gobernado, en España. ¿Por qué? Pues por errores. Pero la sensación del ciudadano de a pie es que hay una parálisis de acción política, y que ahora queremos recuperar para ser un instrumento útil para que la gente viva mejor. El panorama es turbulento porque hay problemas que se solapan a lo que son las necesidades de la gente. Ya sea problemas territoriales, ya sea problemas judiciales, etc... Todo eso oscurece a los que debemos entrar en este nuevo mandato que se abre ahora. Alicante es una ciudad muy importante y hay proyectos para que se desarrolle que están quedando totalmente oscurecidos por estas turbulencias informativas.

-Vistos los últimos acontecimientos, ¿el actual alcalde, Gabriel Echávarri, debe dimitir?

-Ha habido un desarrollo de la acción totalmente desafortunado. Él lo está sufriendo personalmente, y en la implicación que ha tenido todo ello para ocultar otros asuntos. No estamos ante un caso de corrupción política; estamos ante una situación en la que ha podido haber errores, y eso lo ha llevado a una situación de enfrentarse a la justicia en algo que para nada tienen nada que ver con los grandes procesos de corrupción. Pero para que esta polvareda se levante, debe ser despejada, tanto por lo ejecutiva del PSPV como él como persona responsable, que va a tomar una decisión. Hay muchos mecanismos, pero la prioridad debe ser mantener el gobierno de progreso en el Ayuntamiento de Alicante. Hay que hacer las cosas, pero hay que hacerlas con reflexión, con pausa, dando a las personas su oportunidad para que asuman su reflexión. Y demostrando que si no puede ser, no puede ser, y me voy.

-¿El debate sobre la salida de Echávarri puede enturbiar el debate en la asamblea del PSOE del sábado?

-No creo. Es un trasfondo más en una situación no deseada que tenemos. Al final se va a resolver de la mejor manera posible. Es verdad que los partidos que se han apartado del gobierno han creado una situación de tensión, pero vamos a ver ahora como se sustancie la dimisión de Gabriel, pues tengo entendido que él va a ceder el puesto ya, si se pueden recomponer las cosas. Ese sería el deseo.

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