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la udef rastrea operaciones inmobiliarias del venezolano alejandro betancourt

Hawkers, otra vez en la picota: investigan a su máximo accionista por blanqueo de capitales

2/05/2018 - 

ALICANTE. La empresa ilicitana de gafas de sol Hawkers no gana para sustos. Tras las dos grandes polémicas protagonizadas en redes sociales (por su famoso tuit sobre el muro de Trump, que le costó su contrato con el piloto mexicano Checo Pérez, y por el empleado que aparcó un Ferrari en una plaza de discapacitados), y las informaciones sobre su supuesta situación económica precaria, ahora ha trascendido que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) investiga a su presidente y máximo accionista, el inversor venezolano Alejandro Betancourt, por presunto blanqueo de capitales.

Según publica este martes el diario El Mundo, la Udef investiga si Betancourt ha utilizado un entramado de compraventas inmobiliarias para blanquear capitales en España. Entre las operaciones investigadas, según esta información, se encuentra la compra de la antigua finca del expresidente de CEOE Gerardo Díaz Ferrán, en 2012. La investigación vincula al venezolano con movimientos de dinero de procedencia presuntamente ilícita, que entraron y salieron de cuentas bancarias españolas mediante transferencias, cheques y reintegros en efectivo, a través de la compra de inmuebles.

No es la primera vez que Betancourt, quien además es visto con recelo por otros empresarios venezolanos en España por su cercanía al régimen chavista, que le adjudicó jugosos contratos, tiene problemas con la Justicia. El inversor se las vio en 2013 con la Corte Federal de Nueva York, tras una denuncia del empresario y exembajador venezolano Otto Reich, quien acusaba a Betancourt de extorsionarle y de causar pérdidas a su negocio con una campaña de difamación. La demanda fue desestimada en 2015. También fue acusado, en 2014, de pagar un soborno al expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Diosdado Cabello.

Hace ya años que Betancourt opera en España, donde en octubre de 2016 se convirtió en el presidente de la startup digital por antonomasia de la Comunitat, la empresa de gafas de sol Hawkers. Creada en el coworking de Mercalicante por cuatro amigos que se conocieron en la universidad, la empresa empezó a vender sus gafas en redes sociales (inicialmente, sobre todo en Facebook) en 2013, y ante el crecimiento exponencial de la demanda y las necesidades de producción, en 2016 decidieron acudir a una ronda de financiación organizada por el banco de inversión Arcano. Ahí fue donde apareció Betancourt, al frente del fondo O'Hara Financial, con 50 millones de euros de capital.

Junto a Betancourt aterrizaron en Hawkers dos de los socios fundadores de Tuenti, los españoles Hugo Arévalo (que se convirtió en vicepresidente ejecutivo de la compañía, un puesto que abandonó en febrero) y Félix Ruiz. Tres de los cuatro socios originales, David y Alejando Moreno y Pablo Sánchez, se mantuvieron en el accionariado y en el equipo gestor. El cuarto, Iñaki Soriano, había salido poco antes de la llegada de Betancourt para empezar un nuevo proyecto en el sector de los e-sports (aunque conserva una participación testimonial). Con la llegada de Betancourt, la startup se profesionalizó y comenzó su expansión offline con la apertura de su primera tienda física en Madrid.

Máximo accionista

La investigación sobre Betancourt sale a la luz justo cuando el venezolano acaba de incrementar su participación en el capital de la empresa, tal como publicó este diario. Las necesidades de capital para sostener el plan de aperturas de Hawkers (que prevé alcanzar los 40 puntos de venta físicos antes del verano, y acaba de levantar la persiana de su segunda flag store en Roma) llevaron a la empresa a sopesar una segunda ronda de financiación. Finalmente, fue el propio fondo O'Hara Financial quien aportó otros 20 millones de euros adicionales, contemplados en el acuerdo de financiación original. Con esta inyección, Betancourt no solo dotaba de liquidez a la firma, sino que aumentaba su participación en el capital a costa de otro fundador, Alejandro Moreno (que sigue, eso sí, vinculado a la firma), de forma que los dos socios originales con una participación significativa en el capital son ahora David Moreno y Pablo Sánchez.

La startup ilicitana sigue mientras volcada en su crecimiento en el mundo real, con la apertura tanto de tiendas enseña (como las de Madrid y Roma) como de experienciales (que ya operan en Madrid y Barcelona), y también con la apertura de nuevos mercados internacionales. Si por un lado valora incluir Ciudad de México en su plan offline, por otro acaba de posicionarse en el complicado mercado chino, donde no puede recurrir a las redes sociales para promocionar sus gafas, gracias a un acuerdo de distribución con Alibaba.

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